Archivo por días: 10/11/2020

Davant la gravetat de la situació, aquests pressupostos són els que necessita la majoria?

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El passat 28 d’octubre el govern va presentar, en el Congrés, la proposta de pressupostos per a l’any 2021. Amb tota pompa els va qualificar d'»històrics» i Sánchez en particular va declarar que «són uns pressupostos progressistes i són els pressupostos que el nostre país necessita». Es tracta de meres declaracions la credibilitat de les quals és molt feble als ulls dels treballadors, després de les nombroses promeses incomplides, així com la seva falta a la veritat en anuncis com el de març, que havien prohibit els acomiadaments. I el que importa són els fets, de manera que anem a ells.

Cap mesura de política econòmica pot avaluar-se seriosament de forma desconnectada del marc en el qual té lloc. Per això, per a avaluar l’abast i significat d’aquests pressupostos ha de considerar-se, abans de res, el context social actual. Com hem explicat nombroses vegades en les nostres publicacions, la pandèmia, la seva brutal magnitud, no cau del cel, no és un fet extern a la greu crisi capitalista que s’arrossega per molt de temps, per més que romangués més o menys latent en els últims anys. Al contrari, la pandèmia en tota la seva extensió és el resultat d’aquesta crisi i les polítiques que l’acompanyen: privatització i desmantellament dels serveis públics, precarització laboral, recerca no orientada a les necessitats de la majoria sinó a l’interès dels negocis privats, etc. Per això un simple patogen respiratori provoca la barbàrie que patim i que fa aflorar la crisi latent, disparant-la. I ni tan sols davant aquesta situació tan greu el govern central i els autonòmics han revertit les retallades amb un veritable pla de xoc adequadament finançat.

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Ante la gravedad de la situación, ¿estos presupuestos son los que necesita la mayoría?

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Carta Semanal 808 en catalán

El pasado 28 de octubre el gobierno presentó, en el Congreso, la propuesta de presupuestos para el año 2021. Con toda pompa los calificó de “históricos” y Sánchez en particular declaró que “son unos presupuestos progresistas y son los presupuestos que nuestro país necesita”. Se trata de meras declaraciones cuya credibilidad es muy débil a los ojos de los trabajadores, después de las numerosas promesas incumplidas, así como su falta a la verdad en anuncios como el de marzo, de que habían prohibido los despidos. Y lo que importa son los hechos, de modo que vamos a ellos.

Caratula_808Ninguna medida de política económica puede evaluarse seriamente de forma desconectada del marco en el que tiene lugar. Por eso, para evaluar el alcance y significado de estos presupuestos debe considerarse, antes de nada, el contexto social actual. Como hemos explicado numerosas veces en nuestras publicaciones, la pandemia, su brutal magnitud, no cae del cielo, no es un hecho externo a la grave crisis capitalista que se arrastra por mucho tiempo, por más que permaneciera más o menos latente en los últimos años. Al contrario, la pandemia en toda su extensión es el resultado de esta crisis y las políticas que la acompañan: privatización y desmantelamiento de los servicios públicos, precarización laboral, investigación no orientada a las necesidades de la mayoría sino al interés de los negocios privados, etc. Por eso un simple patógeno respiratorio provoca la barbarie que padecemos y que hace aflorar la crisis latente, disparándola. Y ni siquiera ante esta situación tan grave el gobierno central y los autonómicos han revertido los recortes con un verdadero plan de choque adecuadamente financiado.

Unos presupuestos que vienen en un momento dramático

Para resumir muy brevemente la situación, digamos que los muertos se cuentan por decenas de miles y los desempleados por millones.
En el terreno sanitario es el resultado de esas políticas que, por ejemplo, reducen el 8% las camas hospitalarias entre 2005 y 2019 (de 365 por cada 100 000 habitantes a 337). En la Comunidad de Madrid se cerraron casi 3 000 camas y se despidió a 3 200 trabajadores de la sanidad pública, además de disparar la precariedad laboral. Más de la mitad del gasto sanitario se ha desviado a empresas privadas -tanto conciertos como hospitales privatizados-, en donde anida la financiación ilegal del PP. A escala estatal sólo en el periodo 2010-2013 se redujo el presupuesto sanitario en un 12%. Al mismo tiempo, la pandemia ha evidenciado enormes déficits en la enseñanza y el transporte público. Sigue leyendo