Cataluña: Derrota aplastante de Rajoy

(Publicado en la Carta Semanal 544)

Declaración del Comité Ejecutivo del POSI – 28 de septiembre de 2015

Carta-544Los resultados electorales son incontestables. Con la mayor participación electoral en unas elecciones catalanas, el 77,4%, el partido del gobierno del Estado sufre una derrota aplastante con el 8,5% de los votos emitidos, que viene a confirmar la existencia de una mayoría social contraria al continuismo monárquico y a la legalidad constitucional que niega el ejercicio de la democracia.

Ésta es la suma de los que directamente votaron por partidos independentistas, 47,77% (Junts pel sí y la CUP) con los que se declaran partidarios del derecho de autodeterminación (Catalunya sí que es Pot, 8,93%, más Unió Democràtica, 2,5%, sin representación parlamentaria): un total del 60%. Es por lo menos la tercera vez que una gran mayoría del Parlamento de Cataluña representa la exigencia del derecho a decidir. A pesar de ello, el PSC, que tiene los peores resultados de su historia con el 12,7% a causa de la política promonárquica de la dirección federal, propone una “reforma federal” desde arriba, sin respetar el derecho del pueblo catalán a decidir, al margen del sentir de muchos de sus afiliados y electores.

En todo caso, los partidos que defienden la actual Constitución, el PP, hundido con 8,5% de los votos, y Ciudadanos con el 17,9%, no representan más que el 26,4% de los votos emitidos.

Al mismo tiempo, la propuesta de Junts pel Sí de proceder a una declaración unilateral de independencia choca con un hecho innegable: entre sus votos y los de la CUP no llegan al 48% de los votos emitidos.

Este resultado electoral va a ser, sin duda, un elemento determinante en las próximas elecciones generales de diciembre próximo. Pero los resultados electorales, siendo incontestables, son también la expresión de la falta de una representación política fiel a los intereses de los trabajadores y los pueblos que defienda en Cataluña y en todo el Estado español una salida democrática para todos.

¿Qué salida?

Desde el minuto uno, a pesar de su derrota, el aparato de Estado y sus portavoces han redoblado su política de enfrentamiento entre los pueblos. Eso demuestra que no puede haber salida a las aspiraciones del pueblo catalán (y de todos los pueblos) en el marco de la Monarquía que provoca este enfrentamiento. Sólo la clase trabajadora, actuando organizada, puede solucionar este embrollo.

Los trabajadores de todos los pueblos de España forman una sola clase con las mismas conquistas sociales, convenios, negociación colectiva, seguridad social, servicios públicos conquistados para toda la población, y particularmente confederaciones sindicales de ámbito estatal, que dan su fuerza a la clase. De Barcelona a Cádiz, de Madrid a Bilbao, los trabajadores tienen las mismas experiencias de lucha. Durante la larga dictadura se forjó en el combate la alianza entre los trabajadores y los pueblos. Para los trabajadores de todo el Estado, defender el derecho de autodeterminación de Cataluña o del País Vasco era una cuestión elemental.

La restauración de la monarquía después de la muerte de Franco, manteniendo lo esencial de las instituciones heredadas del franquismo, exigió a los dirigentes en aquel momento, del PSOE y del PCE, romper esa alianza. Durante estos últimos cuarenta años se ha intentado disociar los derechos sociales de los derechos democráticos nacionales poniendo en peligro unos y otros.

El hundimiento económico que conoce nuestro país producto de la crisis del capital financiero a escala internacional y de la política seguida por sus instituciones, la UE y el FMI, ha provocado una situación de indignación social que se ha expresado al principio en las movilizaciones masivas contra los recortes y las huelgas generales, sin poder encontrar por el momento como cauce más que el crecimiento espectacular del independentismo en Cataluña. Los trabajadores, los campesinos, los jóvenes que votan por la independencia quieren ante todo liberarse de la monarquía, el estado corrupto y los privilegios del gran capital. Como los dirigentes de sus principales organizaciones no organizan esa lucha, y han dado una tregua al gobierno desde la última Huelga General, muchos han buscado una salida en los que les ofrecen la independencia.

La política promonárquica de la dirección del PSOE ha impedido que este partido haga el papel de enlace necesario entre los intereses de los trabajadores de todos los pueblos y los derechos de estos. En estas condiciones a nivel electoral en Cataluña y a nivel político en todo el Estado hay un verdadero vacío de representación de los intereses comunes de los trabajadores y de los pueblos.

Más que nunca hay que combatir por la alianza de los trabajadores y de los pueblos

Todas las instituciones internacionales del gran capital, desde el gobierno Obama a la UE, la OTAN, la gran banca, las grandes multinacionales han cerrado filas detrás de la Monarquía contra las aspiraciones democráticas del pueblo catalán. En realidad han cerrado filas contra toda reivindicación democrática y social, por ello apoyan al gobierno de Rajoy, sus leyes liberticidas y antisindicales (recordemos que 300 sindicalistas están amenazados de juicio por el ejercicio del derecho de huelga).

336.375 electores (votantes de la CUP) han votado contra la Monarquía y sus instituciones, contra la Unión Europea, contra la dominación del capital…

En plena campaña electoral en Cataluña cerca de 200 sindicalistas y militantes obreros de todo el Estado, lanzaron un manifiesto que decía particularmente:

“Defendemos la unión libre de pueblos libres como la mejor opción. Como la opción que más interesa a los trabajadores que hemos luchado juntos y hemos conseguido conquistas comunes para todos. El pueblo catalán no puede quedar solo en la defensa de una exigencia democrática, porque esta exigencia incumbe a todos los trabajadores. Afirmamos que es un deber de todo el movimiento obrero del Estado español hacer suya esta causa. Es la misma causa de todos los que luchan contra los recortes sociales y salariales, contra todas las medidas de ajuste, por la derogación de la reforma laboral, por defender los servicios públicos amenazados. Es en definitiva la causa de la libertad y la fraternidad entre los diferentes pueblos del Estado español que luchan contra las imposiciones de todos los gobiernos, independientemente del color político y de la bandera en la que se envuelvan.”

Tras el resultado de las elecciones catalanas, este llamamiento sigue siendo de una actualidad acuciante. En vísperas de la constitución del Parlament de Catalunya se plantea una exigencia elemental: ¿va a ejercer su soberanía o va a seguir sometido a la Monarquía y a poderes externos no elegidos por los ciudadanos? Ejercer la soberanía quiere decir derogar todos los recortes, todas las leyes antidemocráticas, anular los desahucios, llamar a todos los pueblos del Estado a una unión libre fraternal, unión solo posible en pie de igualdad, es decir desembarazándose de la Monarquía y sus instituciones, agencias del capital financiero y de la Unión Europea, allanando el camino a la República, a la Unión de Repúblicas Libres.

Tras las elecciones catalanas –que guardan continuidad con el resultado de las Elecciones Municipales–, es fundamental redoblar la lucha por acabar con el gobierno Rajoy, por imponer en todo el Estado un cambio político, imponer en Madrid un gobierno que no se someta al entramado franquista, que reconozca el derecho del pueblo catalán y de todos los pueblos a decidir y responda a todas las aspiraciones sociales y democráticas.

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