Crisis abierta en el Partido de los franquistas

(Publicado en la Carta Semanal 686ver en catalán)

Lo del PP no es un caso aislado. Con sus peculiaridades, está sufriendo las consecuencias del huracán que arrastra a escala mundial a una buena parte de los partidos que en los últimos 70 años han sido la representación política de las clases en esta sociedad capitalista en crisis. Evidentemente, este fenómeno general se traduce de formas diferentes. Hay partidos que se resisten, otros que se ven situados en posiciones marginales y otros que han simplemente desaparecido.

En este sentido el PP tiene sus características propias, puesto que es la representación más genuina del aparato de Estado y de las instituciones heredadas del franquismo, siendo, al mismo tiempo, como ese aparato y esas instituciones, defensor acérrimo de los intereses del capital financiero.

La corrupción es un cáncer que corroe, en distinto grado, a todos los partidos que viven a la sombra del régimen de la Monarquía, de sus instituciones y de sus subvenciones. En el caso del PP, la cuestión de la corrupción no es una anécdota: es la esencia misma de la estructura del PP. La corrupción le es consustancial como lo es a las instituciones franquistas. No por casualidad ha sido tachado por muchos de “asociación de malhechores”. El juicio de la Gürtel y los que le han precedido y las decenas que lo siguen ejemplifican esta caracterización.

¿En que se basa el PP?

Los datos son significativos, de los más de 800.000 afiliados declarados solo 66.000 -el 7,6 por ciento- se han inscrito para votar en las primarias de este jueves 5 de julio (y han votado finalmente 58.000) o sea menos de la cantidad de candidatos presentados por el PP en las elecciones municipales del 2013.

El hecho de que el primer criterio para inscribirse fuera estar al día en el pago de las cuotas pone de manifiesto cómo se financian los partidos políticos que viven de las instituciones del Régimen: aunque algunos presuman de no pedir préstamos a los bancos, todos y cada uno de ellos viven de las subvenciones. Sólo del Estado reciben 50 millones para gastos ordinarios, más 2 millones para sus Fundaciones, más subvenciones electorales (unos 50 millones en cada elección general). A eso hay que sumar subvenciones en los Parlamentos Autonómicos y las Corporaciones Locales. Un cálculo aproximado sería entre 150 y 200 millones de euros procedentes de subvenciones al año.

Los últimos datos fiscalizados por el Tribunal de Cuentas correspondientes al año 2013 confirman que la financiación pública de los partidos políticos supone el 82,2% del total, mientras que los donativos ascienden solo al 2,2%. Solo el 15,47% de los fondos privados restantes corresponde a las cuotas de los simpatizantes y afiliados.

Eso sin contar, naturalmente, las grandes cantidades que proceden de mordidas, sobornos y comisiones por adjudicación de obras públicas, concesiones y contratas.

¿Qué debate?

Aunque los medios de comunicación hablen de dos alas del PP, el ala pragmática estilo Rajoy y el ala dura de Aznar, en la práctica todo el mundo ha podido ver cómo la campaña interna para elegir el candidato a dirigir el PP, se dirime entre sectores del aparato, sin ningún debate ni ninguna diferencia programática o ideológica clara. Recordemos que Aznar negoció con ETA y se alió con Pujol, mientras que Rajoy ha sido el protagonista del artículo 155 y el antiaborto con Ruiz Gallardón. Según interese en cada momento a los bancos y al aparato del Estado monárquico. Esta pelea por el pesebre hace que los golpes bajos, las maniobras, los infundios y rumores sean el pan de cada día.

Así a la pregunta de porque el “delfín” de Rajoy, Núñez Feijoo, presidente de la Xunta de Galicia, única comunidad donde el PP es mayoría absoluta, no se presentó como candidato, la respuesta es reveladora. Oficialmente declaró que él se debía a Galicia, pero por los pasillos circulaban dosieres recordando su vieja relación con el conocido narcotraficante gallego Marcial Dorado, con quien –habiendo ya sido públicamente relacionado con el contrabando de tabaco y drogas– viajó a Ibiza, Canarias, Picos de Europa y Cascais (Portugal). Además de las fiestas y fines de semana que ambos compartían en las mansiones de Marcial Dorado en la Illa de Arousa y Baiona, una localidad turística cercana a Vigo.

Las malas lenguas dicen que esos dosieres eran manejados por Pablo Casado (a su vez perseguido por el máster que le acusan de haber recibido de regalo), y facilitados por el CNI por “consejo” de Sáenz de Santamaría. Rumores, sí, pero una de las primeras medidas del nuevo gobierno ha sido transferir el CNI de la vicepresidencia al Ministerio de Defensa. Y en la visita de la ministra Robles al centro para reunirse con el director del centro Félix Sanz Roldán, declararon al unísono que el CNI no fabricaba dosieres de personas.

El resultado final de la votación de los afiliados deja al PP en una grave situación: tres candidatos se han repartido casi por igual los votos, a los dos primeros (Soraya y Pablo Casado) les separan 1.600 votos, y la hasta ahora secretaria general, Dolores de Cospedal, ha sido eliminada. Se espera una lucha cara de perro por los compromisarios del congreso que el próximo día 20 de julio decidirá el ganador definitivo.

¿Qué hay detrás del hundimiento del PP?

Nadie parecía hace sólo unas semanas apostar por el hundimiento del PP. Reclamamos el honor de haberlo hecho, pero no porque tengamos dotes de adivinación, sino por una simple razón lógica: el PP era el cubre vergüenzas de la Monarquía, y, desde hace meses, los portavoces del Rey, y, en particular, el ABC, no se cansaban de repetir que Rajoy no se concentraba en la tarea de salvar al régimen. Aznar incluso llegó a acusar a Sáenz de Santamaría de haber pactado con el dirigente de ERC Oriol Junqueras.

El Rey el 3 de octubre lanzó al aparato judicial e intentó ordenar a todas las instituciones del Estado contra el pueblo catalán. Las elecciones catalanas del 21 D mostraron el fracaso de esta operación (como reconoce Aznar con su florido lenguaje sobre lo que él llama la trama golpista)

La caída del PP, unida a la falta de consistencia de Ciudadanos, agrava la crisis del régimen, al que no le queda más remedio que confiar en que la dirección del PSOE consiga estabilizar la situación. Sin embargo, el desenlace de la moción de censura, ha hecho revivir en cierta forma el “No es No” que movilizó a la militancia socialista, que no quería ni quiere componendas con los herederos del franquismo, y que aspira a un gobierno que haga suyos los anhelos de la mayoría trabajadora de este país. Al margen de cualquier hipótesis sobre la actuación futura del

nuevo gobierno (al margen, también, de su programa y sus intenciones), éste ha abierto expectativas entre los trabajadores y los pueblos, que levantan exigencias que el gobierno se verá obligado a aceptar o a rechazar. En última instancia, será la lucha de clases quien decida la suerte de este gobierno.

La Monarquía en el centro

De forma creciente, de Vallecas a Barcelona, de Almería a Pamplona, se va abriendo entre la población trabajadora la convicción de que el tapón, el obstáculo que se opone a la defensa de los derechos y la conquista de las reivindicaciones es la Monarquía, clave de bóveda de las instituciones heredadas del franquismo, súbdita de las empresas militares de los EE.UU., al servicio del gran capital, cómplice del imperialismo mundial. Lo que aprovecha para actuar como intermediaria en los tráficos de armas y otros turbios negocios.

Esta realidad recorre de arriba abajo a todas las organizaciones que hunden sus raíces en el combate por la emancipación social y nacional, y que se ven obligadas a elegir: o acomodarse al régimen monárquico y al capital financiero y sus instituciones, o allanar el camino a la República, del pueblo y para el pueblo, a la República de los pueblos.

Porque república no es un mero cambio de un rey por un presidente. República es, en la conciencia de las masas, y desde que en el siglo XIX se constituyeron los primeros agrupamientos republicanos, un componente de la lucha por la propiedad de la tierra, por los salarios y las condiciones laborales, por la separación de la Iglesia y el estado y de la Iglesia y la Escuela, por la escuela pública, por los derechos de los pueblos y naciones, es decir, por el fin de toda opresión y explotación. Por eso precisamente, defender la continuidad del régimen monárquico es un cáncer para todas las organizaciones que tienen su origen en el combate emancipador.

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