Declaración del Congreso del Partido Obrero Socialista Internacionalista

(Publicado en la Carta Semanal 678) – (ver en catalán)

A los trabajadores y trabajadoras, militantes, mujeres y jóvenes

El POSI, fundado en 1980, ha celebrado su 23º Congreso. Somos la sección en España de la IV Internacional, fundada por León Trotski y otros militantes para preservar los principios y el espíritu de las internacionales obreras.

Nuestro congreso se ha reunido en un momento en que la inmensa mayoría de la población vive en una situación de extrema crisis, de amenaza y de incertidumbre por su futuro. Esa situación no es el resultado ni de causas naturales ni de la fatalidad, sino de la política seguida por los gobiernos, de uno u otro signo, tanto en nuestro país como en los principales países industrializados, gobiernos que no buscan el bienestar de la mayoría, sino preservar los intereses de una minoría de hipermillonarios, banqueros y especuladores. Política que es también la de las instituciones del capital, la ONU, el FMI, la Unión Europea. Una política que provoca la actual guerra comercial, la guerra contra los derechos y contra los pueblos, en particular en Oriente Medio. Esta política amenaza la supervivencia de los pueblos y del planeta, dilapidando la riqueza de las naciones, cuestionando el futuro de la juventud, los derechos de las personas trabajadoras, de las mujeres y de los pensionistas. Cuando se gobierna al servicio de los mercados, no puede haber democracia.

En nuestro Congreso hemos debatido libremente, como siempre fue la tradición de toda organización obrera, para intentar definir las actividades que vamos a llevar en el próximo periodo, para ayudar a canalizar la indignación de trabajadores y trabajadoras, mujeres, pensionistas y jóvenes, que recorre la sociedad de arriba abajo, para ayudar a la resistencia que busca organizarse en nuestro país. Queremos aportar al debate que existe entre muchos militantes políticos y activistas sindicales y sociales nuestros puntos de vista y nuestra experiencia.

Las libertades democráticas y los derechos y conquistas sociales que se arrancaron a la Dictadura y al capital en la lucha contra el franquismo y tras la muerte de Franco están hoy en precario. La principal amenaza viene dada por la pervivencia de instituciones como la Monarquía y el poder judicial, heredadas de la dictadura y que sirven a los intereses del Capital Financiero, instituciones que han avalado todos los recortes de derechos y servicios públicos, y que hoy organizan la persecución no sólo contra los políticos y cargos electos catalanes, sino también contra músicos y titiriteros, contra sindicalistas y activistas de todo tipo. Que desahucian a todo trapo en beneficio de los bancos, mientras han demostrado que no solo no sirven para defender a las mujeres, sino que son el principal baluarte de la opresión contra ellas.

Hoy en día este enfrentamiento entre derechos y libertades y el Capital Financiero y sus instituciones se ha visto agravado por la actuación absolutamente arbitraria de los jueces, que han demostrado que la “independencia” que defienden rabiosamente es su independencia frente a la sociedad a la que supuestamente sirven.

Desde nuestra fundación en 1980, hemos señalado estos problemas, planteando desde entonces una tesis que entonces algunos juzgaron atrevida: que para dar respuesta a las aspiraciones y demandas de la juventud, de las mujeres, de la clase trabajadora y de los distintos pueblos del Estado, es necesario imponer un cambio social y político a través de la República.

La República que defendemos no es un mero cambio de un rey por un presidente, sino que tiene una importante carga social y democrática. República es abolir y suprimir todos los obstáculos para que los pueblos puedan organizar libremente la defensa de la Escuela Pública, de la sanidad y los servicios sociales, del derecho efectivo a la vivienda. República es separación de la Iglesia y el Estado, reforma agraria y nacionalización de la Banca y de las grandes empresas energéticas y de comunicaciones. República es la defensa de los derechos obreros y las pensiones, acabar con las reformas laborales. República es una justicia al servicio de la sociedad, basada en la elección democrática de jueces y fiscales. República es que los pueblos puedan decidir cómo gobernarse y cómo relacionarse, para establecer una verdadera democracia.

Qué proponemos

La inmensa mayoría de la población comparte una misma idea: hay que poner fin a la terrible situación que vive este país. Es inconcebible que mientras la pobreza crece y amenaza a trabajadores, jóvenes y pensionistas, se mantengan los privilegios de una ínfima minoría. Es inconcebible que existan y se impongan poderes ajenos a la voluntad popular. Es inconcebible que cada día que pasa sigan amenazados los derechos sociales y democráticos.

Es inconcebible que las organizaciones que se crearon o reconstruyeron tras la muerte de Franco en nombre de la defensa de los derechos y las libertades acepten y acaten, sin rechistar, el arbitrio de los jueces y los dictados de la Corona. No es por casualidad, sino por causa de esta política, que los grandes partidos están en crisis. Y constatamos que los partidos de la “nueva política” se han adaptado en poco tiempo a este marco de podredumbre antidemocrática.

Los sindicatos que levantamos los trabajadores y trabajadoras para defender derechos y reivindicaciones están atados por la política de “diálogo social”, amarrados a mesas de supuesta negociación que les paralizan. Esa política les obstaculiza gravemente para ponerse a la cabeza, por ejemplo, de la movilización generalizada en defensa de las pensiones. Una situación que provoca entre muchos sectores de la clase trabajadora perplejidad y rechazo, tanto más cuanto se acaba de demostrar la absoluta debilidad del Gobierno Rajoy, que se ha visto obligado a retirar (o a aplazarlas en espera de que llegue una mejor ocasión) las dos principales medidas de su contrarreforma de pensiones de 2013 (subida del 0,25% y factor de sostenibilidad).

Mirando a los hechos y escuchando el clamor de cientos de miles de pensionistas, trabajadores, jóvenes, mujeres, consideramos que es el momento de adelantar una propuesta: Hay que tejer una alianza que una a nuestras principales organizaciones, y en especial a los sindicatos obreros, y alrededor de ellas a todos y todas las que estén dispuestas a resistir a la ofensiva contra derechos, conquistas y libertades. Un alianza que sea la base de un gran frente de acción que consiga parar la acción destructiva del gobierno Rajoy, acabando con él y abriendo paso a las condiciones que permitan imponer la República.

¡Trabajemos juntos!

Nos dirigimos a todos y todas las militantes y activistas y, en particular a quienes reciben nuestra Carta Semanal de análisis y de posicionamiento de nuestra política. No pretendemos tener la razón absoluta ni la respuesta acabada a todos los interrogantes. Queremos, por el contrario, establecer el diálogo y abrir un debate franco con todos aquellos y aquellas que no aceptan como una fatalidad inevitable la política de miseria y recortes del gobierno, la política de guerra dictada por las grandes potencias imperialistas, ni la política de división que intenta exacerbar el enfrentamiento entre pueblos, con el único objetivo de preservar el poder y los privilegios de una ínfima minoría que se enriquece cada día más a costa del empobrecimiento de la inmensa mayoría.

Hemos compartido con vosotros y vosotras combates y luchas, avances y retrocesos, experiencias comunes de nuestra clase. Compartimos la indignación de los jóvenes y las mujeres. Compartimos la desesperación de las personas desempleadas y jubiladas. Compartimos la rabia de aquellos a las que se impone el trabajo precario y el abuso del patrón. Compartimos la indignación de millones de catalanes y catalanas que sólo quieren libertad para su pueblo. A todos ellos y ellas les decimos: somos la mayoría y tenemos la fuerza, sólo nos hace falta forjar una palanca para aplicarla.

No pretendemos imponer a nadie nuestras ideas o nuestras soluciones. Por el contrario, sólo queremos ser una parte de esa mayoría. Por ello os proponemos debatir con nosotros sobre los objetivos que estamos proponiendo.

Nuestro objetivo es, entre todos y todas, poner en marcha un amplio movimiento por la República, movimiento que integre el combate por las principales reivindicaciones y derechos. Para ello, os pedimos que abramos la discusión sobre cómo podemos colaborar en esta lucha, y sobre la posibilidad de trabajar en común por objetivos comunes: recuperación de derechos y servicios públicos, independencia del movimiento obrero, derechos de los pueblos, fraternidad entre éstos, derechos de las mujeres, libertad y socialismo.

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