La soberanía del continente se juega en Venezuela

BanderaIV(a modo de introducción incluimos una nota del Buro Panamericano de la IV Internacional – BPA del 19 de abril de 2013 a las secciones de las Américas sobre la situación en Venezuela, y a continuación el editoral de O Trabalho nº 728, periódico de la sección brasileña de la IV Internacional)

El encadenamiento de los acontecimientos durante las elecciones venezolanas confirma que –aunque no tiene la situación bajo control a causa de su crisis de dominación– el imperialismo norteamericano ha pretendido utilizar la muerte de Chávez para desestabilizar Venezuela, abriendo una situación de enfrentamiento que hasta podría ser utilizada como pretexto para una intervención exterior.

La injerencia norteamericana era clara desde el principio, con las declaraciones de Roberta Jacobson (Departamento de Estado), el 25 de marzo, propugnando unas elecciones “transparentes”. Y el 15 de abril, tan sólo 12 horas después del anuncio de los primeros resultados que daban la victoria a Maduro, el portavoz de ese mismo Departamento de Estado (Patrick Ventrell) declaraba que no se podía proclamar el vencedor sino después del recuento de los votos.

Con ese apoyo, el candidato del imperialismo, Capriles, desencadenó una operación que ha provocado el asesinato de ocho personas y herido a decenas más, y que ha amenazado con hundir a Venezuela en un grave enfrentamiento.

Aunque los peligros no están definitivamente descartados, de inmediato la ofensiva ha sido rechazada por la reacción legítima del gobierno y del pueblo venezolano “en defensa del mandato popular” pero, como dice el editorial, esta reacción “debe implicar medidas populares que desarmen la base del poder de los golpistas, las multinacionales y ciertos grupos propietarios de los grandes medios de producción.”

Un factor ha sido la intervención de Unasur en oposición a los Estados Unidos, a la Unión Europea y hasta la OEA, que apoyan las exigencias de los golpistas.

Unasur acaba de celebrar una reunión de emergencia la noche de este jueves (18.04) en Lima con participación de los Presidentes y Jefes de Estado de Perú (actualmente en la presidencia rotativa del organismo), Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile, Colombia y Ecuador. Al final del encuentro, un comunicado en cinco puntos establece que Unasur reconoce a Maduro como presidente electo, llama a reconocer los resultados proclamados por el CNE, condena los actos de violencia cometidos por sectores que no reconocen los resultados.

Sin que se pueda hablar de un “bloque” (porque las situaciones y los gobiernos de cada uno de los países reunidos en Unasur son muy dispares) estas tomas de posición marcan, también, la profundización de la brecha abierta en relación con la dominación que tradicionalmente ejercía el imperialismo sobre la región.

En una línea de frente único antiimperialista, apoyamos e impulsamos tomas de posición de los sindicatos, partidos políticos, organizaciones de la juventud y manifestaciones con los lemas:

– ¡No toquéis a Venezuela!

– ¡Defensa incondicional del mandato popular dado por las urnas: Maduro es el presidente legal y legítimo!

– ¡Mano dura contra los golpistas!

La defensa de la soberanía de Venezuela es la defensa de la soberanía de toda América Latina y del Caribe, e incluye la lucha para que se retiren las tropas de la Minustah de Haití. Eso implica reforzar la preparación de la Conferencia del 31 de mayo y del 1 de junio en Haití.

 

Editorial de la edición no. 728 del jornal O Trabalho

¡En Venezuela está en juego la soberanía del continente!

Luego de ser proclamado el resultado de las elecciones a presidente de Venezuela del 14 de abril, con la victoria del candidato chavista Nicolás Maduro, la oposición proimperialista desencadena una provocación para fabricar una crisis institucional que pudiera desbrozar el terreno para anular la voluntad soberana del pueblo.

Algunas horas después de proclamados los resultados, en una clara injerencia del gobierno de Estados Unidos como no se veía desde hacía tiempo, el portavoz de la Casa Blanca, Joey Carney, declaró sobre la exigencia de Capriles, candidato derrocado de la oposición, que un recuento de votos sería: “un paso  importante, prudente y necesario para garantizar que todos los venezolanos confíen en los resultados. Precipitar una decisión (reconociendo a Maduro) en esas circunstancias no será coherente con las expectativas de los venezolanos de tener un resultado claro y democrático”.

En el mismo tono de Washington, Miguel Insulza, secretario general de la Organización de los Estados Americanos, afirmó “respaldar  el recuento de votos”.

Así, el imperialismo estadounidense avaló a Capriles -que declaró que Maduro seria presidente “ilegitimo”- para avanzar  y provocar la situación que ya ha conducido a siete muertos y decenas de heridos.

El imperialismo, después de intentos de derrocar el proceso revolucionario abierto en Venezuela con la lucha del pueblo por su soberanía, aprovecha ahora el estrecho margen de la victoria de Maduro para intentar derribar al sucesor y recuperar el terreno perdido con el gobierno Chávez.

El ex presidente Lula declaró que “A Estados Unidos a cada rato se le antoja contestar una elección” (diario O Estado de S. Paulo, 16/04). Es verdad. Pero la acción del imperialismo de EUA para subyugar a los países no se limita a ese ámbito. Los golpes de Honduras y Paraguay, la ocupación de Haití, son expresiones de la ofensiva imperialista contra la soberanía de las naciones del continente.

Aún más, ahora, ante su crisis económica, esa ofensiva se expresa también en presiones para dictar las políticas de los gobiernos, como quien estuviera tratando de su patio trasero.

La injerencia de los Estados Unidos en las elecciones venezolanas forma parte de la misma ofensiva que lleva a Cristine Lagarde, directora gerente del FMI, a las órdenes de los Estados Unidos, a dictar que “las preocupaciones con la inflación pueden ser tratadas de forma sensata tal vez con un poco de política monetaria (aumento de intereses), lo que probablemente debe considerarse. Es una de las formas de lidiar con la inflación”. Que en el Brasil queda mucho por hacer: “los cuellos de botella, sean puertos, aeropuertos, carreteras…”  (diario Folha de São Paulo, 16/04).

¡En Venezuela ellos quieren determinar qué hacer en las elecciones, en el Brasil quieren dictar la política económica!

La legítima reacción del presidente venezolano electo, Maduro, en defensa del mandato popular contra los golpistas de hecho debe implicar medidas populares que desarmen la base de su poder, las multinacionales y ciertos grupos propietarios de los grandes medios de producción.

Defender la soberanía de Venezuela en el Brasil, debe corresponderse con la defensa de nuestra soberanía, para proteger a la nación y a los trabajadores de las voraces presiones imperialistas. Con medidas como el control de cambios contra el torrente de dólares que invaden el país por decisión de la FED (el banco central de los Estados Unidos), como recuperar el patrimonio que fue privatizado a manos del imperialismo y no proseguir la privatización. Medidas como devolver al pueblo haitiano el derecho a su soberanía, retirando las tropas brasileñas que ocupan Haití a las órdenes del gobierno de los Estados Unidos.

 

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