Tras los atentados de París

(Publicado en la Carta Semanal 552)

Carta-552La población se encuentra conmovida por los acontecimientos de París. Los medios de comunicación nos asedian con imágenes de los terribles atentados. Aunque es de justicia recordar que esos mismo medios han puesto sordina a las imágenes de los miles de muertos en los bombardeos en Siria e Irak. Los gobiernos tratan de utilizar los sentimientos de pavor y rechazo de la gente para poner en pie -una vez más- maniobras de “unidad nacional” y, sobre todo, para buscar apoyos a la política de guerra. Dedicamos esta Carta Semanal a analizar las reacciones de distintas instancias del movimiento obrero francés a esta situación.

Los atentados, extensión a Europa de la barbarie

Los atentados de París son la expresión brutal y espectacular de la extensión a Francia y al resto de Europa de la guerra que lleva decenios arrasando Oriente Medio. Han sido deliberadamente dirigidos contra la población civil de Francia (y no contra un grupo particular, como en el caso de la redacción de Charlie-Hebdo). Su objetivo principal han sido los cientos de jóvenes que disfrutaban en las terrazas de los cafés un viernes por la noche. Se ha vivido como un acto de terror indiscriminado contra toda la población.

Este acto de guerra pone de relieve la impotencia del Estado francés para proteger a su población. Como la impotencia de todos los estados europeos, arrastrados hacia un proceso de desintegración que no controlan por su política dictada por el capital financiero. Lo que acaba de producirse en este país es el paso a una nueva etapa, crucial, en la crisis de descomposición de todo el orden imperialista en Europa.

Cualesquiera que sean las maniobras de unión nacional que se emprendan (y no van a faltar), los defensores más conscientes del orden imperialista comprenden el peligro mortal que representa la brutal revelación que ha propiciado este atentado de la debilidad de un Estado incapaz de proteger a su pueblo, un pueblo cuyos derechos están siendo cuestionados por los distintos gobiernos además.

Las reacciones

El personal de los hospitales de París, que se movilizó de manera espontánea para acudir a sus centros a atender a los cientos de heridos en la masacre, ha explicado al mismo tiempo la situación en que trabajan, y ha dejado claro que no renuncia a la defensa de sus reivindicaciones.

El 14 de noviembre de 2015, la Unión de Administración Pública de la CGT emitía un comunicado de prensa en el que decía:Estamos orgullosos de haber podido demostrar el valor del servicio público hospitalario que es la Asistencia Pública-Hospitales de París”, pero añadía que “reafirmamos el interés y el importante reto de los servicios públicos, especialmente del servicio público hospitalario cuyas misiones son el interés general y la protección de las poblaciones. En este contexto, exigimos de ese gobierno y de la ministra de la Salud cesar todas las reformas que minan el servicio público hospitalario y el servicio público en general (…).Exigimos una moratoria de las reformas estructurales y sociales en la AP-HP, y la retirada del proyecto de reorganización del tiempo de trabajo (…). Ese proyecto de reorganización del tiempo de trabajo agrava las condiciones de trabajo y suprime descansos de nuestros colegas ejemplares”.

Al mismo tiempo, los trabajadores y trabajadoras del hospital de la Pitié Salpetriere, de París, manifestaban que “frente a la afluencia masiva de heridos graves (…), 250 funcionarios (médicos, cuidadores, personal obrero, informáticos y administrativos) de la Pitié-Salpêtrière y 150 en San Antoine, por no citar más que esos dos hospitales, se han ofrecido como voluntarios para aportarles todos los cuidados necesarios (…) Un hospital como el Hôtel-Dieu, que los sucesivos gobiernos se empeñan en querer cerrar desde hace más de diez años, ha ocupado su lugar en la ayuda a las víctimas de los atentados gracias a sus urgencias su servicio de radiología sus servicios de ingreso psicológico, y oftalmología.

Mientras que la dirección general de la AP-HP ha estado intentando desde hace meses poner en tela de juicio el estatuto de su personal para romper la unidad de la AP-HP, han demostrado por su movilización la necesidad de sus servicios. Imaginemos las consecuencias de esta política en una situación de crisis como la que acabamos de vivir. El personal de la AP-HP ha demostrado con su movilización que su misión de servicio público y su estatuto son inseparables”.

Por su parte, Informations Ouvrières, periódico del Partido Obrero Independiente, escribía: “¿Estar protegido? Ese es el deseo de todos los ciudadanos al día siguiente de esa jornada. Pero ¿A quién hará creer Hollande que él pone ‘todo el poder del Estado al servicio de la protección de nuestros conciudadanos’, cuando anuncia en su discurso el reforzamiento de la intervención militar en Siria? ‘Francia intensificará sus operaciones en Siria – dijo- Hoy es necesario golpear más.’ ¿Quién puede creer que esta guerra sin fin protegerá de la barbarie? ¿No es la guerra, llevada a cabo desde hace años por las grandes potencias en Afganistán, después en Irak, en Libia, en Yemen, en Malí, Siria, etc., lo que ha hecho prosperar, sobre las ruinas de naciones pulverizadas por los golpes y las intervenciones militares, los grupos mafiosos que hoy llevan el terror al corazón de Europa?”

Para la guerra, el déficit no es problema

En estas circunstancias – dice el presidente de Francia, François Hollande- considero que el pacto de seguridad triunfa sobre el pacto de estabilidad”, para explicar que la reducción de los “déficit”, supervisada y controlada por la Unión Europea, no sería respetada.

El presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker, se apresura a declarar que “frente a los graves ataques terroristas, Francia y otros Estados deberán dedicar recursos suplementarios” y que la Comisión permitirá “medios extraordinarios para esta respuesta extraordinaria”. ¡Las industrias de guerra reciben estas declaraciones con fuertes subidas de sus acciones!.

Durante años, los trabajadores han visto cómo se les opone la ley de los “3%” de déficit contra su más mínima reivindicación de aumento salarial, de defensa de la protección social y de los servicios públicos. Pero aquí, de repente, ¡Esta ley de bronce desaparece, desde que se trata de hacer la guerra, de reforzar las leyes represivas!

Luchar contra la guerra, defender los derechos y libertades

Tras los atentados, el gobierno francés se ha apresurado a anunciar la prolongación del Estado de Emergencia, a anunciar reformas de la constitución y prohibición de las manifestaciones por un periodo indeterminado. Al igual que muchos sindicatos obreros, el sindicato de la Magistratura expresa el 16 de noviembre, sus “inquietudes”, considerando que “Francia tiene todo que perder en esta suspensión –incluso temporal–, del estado de derecho”. Y hace un llamamiento a “proteger nuestras libertades y nuestras instituciones democráticas, rechazando ceder al miedo y a la espiral guerrera”.

Los primeros bombardeos en Siria, decididos tras los atentados de Charlie Hebdo, han expulsado a millones de personas de Siria, generando una “crisis de refugiados”. Ahora se anuncian cierres de fronteras. El movimiento obrero, desde sus orígenes, ha inscrito en sus banderas la lucha contra la guerra. Hay que redoblar los esfuerzos para organizar, con nuestras organizaciones, un frente común de lucha contra la guerra y de defensa de los derechos y conquistas sociales y democráticas

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