Ante las elecciones anticipadas, es imprescindible abrir un debate

Carta Semanal 941 en catalán

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Aún sin haber podido digerir los resultados de las elecciones municipales y autonómicas, que han supuesto una dura derrota para el gobierno, los partidos que lo forman y los que lo apoyan (con la excepción de Bildu, que gana su particular batalla con el PNV), nos encontramos con el anuncio por parte de Pedro Sánchez de la inmediata convocatoria de elecciones generales. 

Una decisión que llena de perplejidad a muchos trabajadores y trabajadoras, a muchos militantes que se plantean qué hacer ahora.

Sin duda, la decisión de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones legislativas al 23 de julio, es un resultado de la debacle política que ha sufrido el gobierno de coalición, de todas sus componentes -en particular Diaz y su proyecto Sumar, y Podemos-incluido el propio Partido Socialista (que sin embargo sigue manteniendo su aparato y su estructura). Pero, al mismo tiempo, es la renuncia a todo cambio de política que pudiera permitir un giro en el equilibrio electoral.

Sánchez, es obligatorio señalarlo, ha tomado su decisión incluso sin consultar al Comité Federal del PSOE (que estaba esperando la reunión), evitando así rendir cuentas al PSOE.

Se trata de una decisión que tiene un contenido en diferentes aspectos:

-Por un lado, acalla cualquiera critica interna a la política desarrollada en los últimos años, obliga al PSOE a disciplinarse, a cerrar filas ante las elecciones anticipadas

-Dificulta la posibilidad de construir la alternativa de Sumar, y hunde aún más a Podemos, expulsada electoralmente de muchos ayuntamientos y Comunidades

-Pone a la defensiva a los aliados “nacionalistas” que tampoco han salido bien librados de estas elecciones del 28 de mayo (no olvidemos que en Catalunya el PSC ha tenido el 26 por ciento de los votos, Junts 18 y ERC 17).

Repasemos algunos datos

El PP ha sacado 23.412 concejales, 3.000 más que en 2021. Ha obtenido 7.046.634 votos, ganando 2.900.000. Parece haber absorbido los casi dos millones de votos que ha perdido Cs, y ganado votos de la abstención. Pero, por ejemplo, ha perdido un 3% de votos en las autonómicas de Madrid.

El PSOE tiene ahora 20.784 concejales, 1.600 menos que en 2021. Ha tenido 6.228.907 votos, pierde 400.000.

Vox tiene ahora 1.695 concejales, 1.100 más que en 2021.  Y ha sacado 1.608.187 votos, casi 800.000 más que en 2021. Pero este aumento parece deberse, en buena medida, a que se ha presentado en muchos municipios más. Por ejemplo, en Madrid capital ha bajado.

Ciudadanos tiene ahora 566 concejales, 1.100 menos que en 2021. Y ha tenido 318.118 votos, 1.800.000 menos que en 2021. Se trata, a todas luces, de una organización en proceso de liquidación.

ERC ha sacado 2.903 concejales, 200 menos que en 2019. Ha tenido 524.244 votos, perdiendo casi 300.000 votos.

Es difícil calcular los votos totales de Podemos y Unidas Podemos, dada la diversidad de candidaturas, pero el derrumbe electoral es manifiesto (incrementado, además, por el límite antidemocrático del 5% mínimo para tener representación. Que ha dejado sin representación a 160.000 ciudadanos de Madrid que han votado a IU-Podemos). Como lo es el fracaso electoral de Adelante Andalucía, la organización levantada por Teresa Rodríguez, que ha sacado tan sólo 2 concejales, uno en Puerto Real (Cádiz) y otro en Castilleja de la Cuesta (Sevilla). Más lo que hayan sacado en Cádiz, donde iban en coalición con IU y Podemos (ahí parece que han sacado 2, pero han perdido la alcaldía -que será para el PP- y casi la mitad de los concejales que tenían).

Al mismo tiempo, ha habido 643.000 votos en blanco y nulos, casi 200.000 más que en las lecciones municipales de 2019.

Un análisis de los datos de los distritos de Sevilla (extrapolable a otras ciudades) muestra que la abstención se dobla en los barrios obreros, donde aún gana el PSOE, pero donde crecen de manera es muy importante los votos al PP y a Vox.

El Fondo político

Es evidente que la convocatoria anticipada le sirve a Sánchez para no rendir cuentas de la derrota electoral. O sea, de la política de su gobierno, primero en solitario, desde junio del 2018 y después, desde enero de 2020, en coalición con Podemos /IU. Aunque, de alguna manera, los resultados de las elecciones municipales muestran el balance que buena parte de la clase trabajadora y la juventud han hecho de ese gobierno. 

Un gobierno que, sin duda, ha adoptado algunas medidas positivas, como las subidas del SMI, pero que, en líneas generales, ha dado la espalda a las demandas y esperanzas de la mayoría social que le llevó al gobierno. Y que ahora le ha pagado dándole la espalda en las urnas.

Recordemos rápidamente las promesas electorales no cumplidas: derogación de la reforma de pensiones y de las reformas laborales, derogación de la ley Mordaza, de la LOU, buscar una solución democrática a las exigencias de los pueblos como el catalán, reconstrucción de la sanidad pública y del conjunto de los servicios públicos 

Por el contrario, el gobierno de coalición ha multiplicado los gastos militares, y ha tomado una posición belicista en la guerra de Ucrania detrás de Biden, incluso ampliando las bases militares de los USA.

A eso hay que añadir la pasividad ante la subida desorbitada de las hipotecas y los precios de bienes de primera necesidad, que arruina a la población trabajadora.

Más allá de algunas medidas sociales, la línea general de su política ha sido una adaptación al capital financiero, a la monarquía y a la OTAN.

Esta política ha envalentonado a la reacción y desmoralizado a una buena parte de los trabajadores empujando a la abstención. La participación ha sido del 63.9 por cien la más baja de todas las elecciones municipales. Y en algunas ciudades obreras como Hospitalet (la segunda ciudad de Catalunya) la participación no ha superado el 47 por cien. En barrios obreros como Cerro-Amate, en Sevilla, la abstención ha sido del 51,26%.

Una propuesta a las organizaciones del movimiento obrero y popular

Partimos del respeto a todas las opciones de los trabajadores, incluyendo la abstención, aunque no somos abstencionistas, pues, en nuestra opinión,  la batalla electoral forma parte de la batalla política. El problema es que muchos trabajadores y jóvenes y jóvenes no encuentran a quién votar.

Muchos, además, tienen en cuenta el balance de 40 años de intentar gobernar dentro de las instituciones de la monarquía, un marco antidemocrático que obstaculiza cualquier avance hacia la satisfacción de las reivindicaciones, y se preguntan, con razón, qué puede cambiar su voto.

Somos conscientes de que son muchos los trabajadores, jóvenes, militantes, que consideran que ninguna de las fuerzas políticas que dicen representar a los trabajadores y a la juventud expresa fielmente sus reivindicaciones. Son muchos los que siguen pensando aquel ¡NO NOS REPRESENTAN! que miles gritaron en las calles. Por nuestra parte, tenemos la convicción de que el movimiento obrero, la juventud, los pueblos necesitan organizaciones que sean instrumentos útiles para conseguir las reivindicaciones esenciales en pro de la emancipación social y nacional y que permitan recuperar la ilusión.

Nos parece inaceptable el chantaje de quienes dicen “tenéis que votarnos porque somos el único dique de contención ante la derecha y la extrema derecha”, independientemente de la política que hacen. Tampoco podemos aceptar que la victoria de los franquistas sea inevitable “porque hay un ola reaccionaria”, como ha dicho algún ministro del gobierno. Ambas líneas son maneras de eludir las responsabilidades políticas de los que han gobernado durante estos 5 años y no han cumplido sus promesas ni dado respuesta a exigencias elementales.

Por tanto, consideramos necesario indicar y recordar las exigencias elementales de la mayoría social:

  • Derogación de las contrarreformas laborales y de pensiones
  • Restablecimiento pleno de las libertades, derogación de la ley mordaza.
  • Fraternidad entre los pueblos. Basta de persecución judicial contra los nacionalistas catalanes
  • Aumento general de salarios y pensiones según el IPC real
  • Bloqueo de los precios.
  • Renacionalización de las grandes empresas estratégicas
  • Basta de gastos militares. Gastos militares para escuelas y hospitales. Ni un euro para la guerra. Fuera la OTAN.

Recordamos algo que nos ha enseñado la historia: no se puede combatir a la derecha con la política de derechas 

Sólo el compromiso ante exigencias claras y precisas puede asegurar la victoria electoral y, en particular, ayudar a la movilización unida de los trabajadores y sus organizaciones para defender sus conquistas sociales y democráticas, y hacer frente  a la reacción, al capital financiero, a la monarquía y a la OTAN

NOTA URGENTE Comité Ejecutivo del POSI

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