{"id":2322,"date":"2016-07-07T12:12:59","date_gmt":"2016-07-07T10:12:59","guid":{"rendered":"http:\/\/posicuarta.org\/cartasblog\/?p=2322"},"modified":"2016-07-07T12:12:59","modified_gmt":"2016-07-07T10:12:59","slug":"un-episodio-edificante-capitulo-15","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/posicuarta.org\/cartasblog\/un-episodio-edificante-capitulo-15\/","title":{"rendered":"Un episodio edificante (cap\u00edtulo 15)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Su moral y la nuestra -Le\u00f3n Trotsky<\/em><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">\u00a0Cap\u00edtulo 15: Un episodio edificante<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es conveniente referir aqu\u00ed un episodio que, aunque de poca importancia en s\u00ed, ilustra bastante bien la diferencia entre su moral y la nuestra. En 1935, en cartas a mis amigos belgas, desarroll\u00e9 la idea de que el intento de un joven partido revolucionario de crear sus \u201cpropios\u201d sindicatos equivaldr\u00eda al suicidio. Es preciso ir a buscar a los obreros donde est\u00e9n. Pero, \u00bfsignifica eso dar cuotas sostener un aparato oportunista? Claro, respond\u00ed. Para tener derecho a desarrollar un trabajo de zapa contra los reformistas es preciso provisionalmente pagarles tributo. Pero los reformistas no permitir\u00e1n desarrollar un trabajo de zapa contra ellos\u2026 Claro, respond\u00ed. El trabajo de zapa exige medidas conspirativas. Los reformistas son la polic\u00eda pol\u00edtica de la burgues\u00eda en el seno de la clase obrera. Es preciso saber obrar sin su autorizaci\u00f3n, y a pesar de sus prohibiciones&#8230; En el curso de un registro casual en casa del camarada D., en relaci\u00f3n \u2013si no me equivoco\u2013 con un asunto de suministro de armas a los obreros espa\u00f1oles, la polic\u00eda belga se apoder\u00f3 de mi carta. Algunos d\u00edas m\u00e1s tarde fue publicada. La prensa de Vandervelde, de De Man y de Spaak no ahorr\u00f3 las condenas de mi \u201cmaquiavelismo\u201d y mi \u201cjesuitismo\u201d. \u00bfY qui\u00e9nes eran, pues, mis censores?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vandervelde, presidente de la II Internacional durante largos a\u00f1os, se hab\u00eda convertido hac\u00eda tiempo en el hombre de confianza del capital belga. De Man, quien en una serie de tomos panzudos hab\u00eda tratado de ennoblecer el socialismo, adorn\u00e1ndolo con una moral idealista y aproxim\u00e1ndose, a escondidas, a la religi\u00f3n, aprovech\u00f3 la primera ocasi\u00f3n para enga\u00f1ar a los obreros y convertirse en un ministro ordinario de la burgues\u00eda. En cuanto a Spaak, la cosa es todav\u00eda m\u00e1s impresionante. A\u00f1o y medio antes, este caballero se encontraba en la oposici\u00f3n socialista de izquierda y hab\u00eda venido a verme a Francia para consultarme respecto de los m\u00e9todos de lucha contra la burocracia de Vandervelde. Yo le hab\u00eda expuesto las ideas que m\u00e1s tarde formaron el contenido de mi carta. Un a\u00f1o apenas despu\u00e9s de su visita, Spaak renunciaba a las espinas para quedarse con la rosa. Traicionando a sus amigos de la oposici\u00f3n, se convert\u00eda en uno de los ministros m\u00e1s c\u00ednicos del capital belga. En los sindicatos y en el partido, esos caballeros ahogan cualquier cr\u00edtica, desmoralizan y corrompen sistem\u00e1ticamente a los obreros m\u00e1s avanzados y excluyen tambi\u00e9n sistem\u00e1ticamente a los imb\u00e9ciles. Se distinguen de la GPU \u00fanicamente por no haber recurrido hasta hoy al derramamiento de sangre: como buenos patriotas que son, reservan la sangre obrera para la pr\u00f3xima guerra imperialista. Est\u00e1 claro: \u00a1es preciso ser un enviado del diablo, un monstruo moral, un \u201ccafre\u201d, un bolchevique para dar a los obreros revolucionarios el consejo de que sigan las reglas de la conspiraci\u00f3n en la lucha contra esos caballeros!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista de la legalidad belga, mi carta no conten\u00eda, naturalmente, nada criminal. La polic\u00eda de un pa\u00eds \u201cdemocr\u00e1tico\u201d se hubiera sentido obligada a restituirla al destinatario, disculp\u00e1ndose. La prensa del Partido Socialista hubiera debido protestar contra un registro dictado por los intereses del general Franco. Sin embargo, los se\u00f1ores socialistas no tuvieron el menor escr\u00fapulo en sacar partido del servicio indiscreto que les ofrec\u00eda la polic\u00eda: sin lo cual no hubieran gozado de la feliz ocasi\u00f3n de manifestar, una vez m\u00e1s, la superioridad de su moral sobre la amoralidad de los bolcheviques.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo es simb\u00f3lico en este episodio. Los socialdem\u00f3cratas belgas me abrumaron con su indignaci\u00f3n en el momento preciso en que sus camaradas noruegos nos ten\u00edan, a mi mujer y a m\u00ed entre rejas para impedir que pudi\u00e9semos defendernos lo m\u00e1s m\u00ednimo de las acusaciones de la GPU. El gobierno noruego sab\u00eda perfectamente que las acusaciones de Mosc\u00fa eran falsas: el \u00f3rgano oficial de la socialdemocracia lo escribi\u00f3 con todas las letras desde el primer d\u00eda. Pero Mosc\u00fa atac\u00f3 el bolsillo de los armadores y los comerciantes de pescado noruegos, y los se\u00f1ores socialdem\u00f3cratas se pusieron inmediatamente a cuatro patas. El jefe del partido, Mart\u00edn Tranmael, es m\u00e1s que una autoridad en materia moral, es un justo: no bebe ni fuma, es vegetariano y se ba\u00f1a en invierno en agua helada. Eso no le impidi\u00f3, despu\u00e9s de habernos mandado prender por \u00f3rdenes de la GPU, invitar especialmente para que me calumniase al agente noruego de la GPU, Jacob Friis, un burgu\u00e9s sin honor ni conciencia. Pero basta&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La moral de esos se\u00f1ores consiste en reglas convencionales y procedimientos oratorios destinados a tapar sus intereses, sus apetitos y sus terrores. En su mayor parte, est\u00e1n dispuestos a todas las bajezas \u2013a renegar, a la perfidia, a la traici\u00f3n\u2013 por ambici\u00f3n o por lucro. En la esfera sagrada de los intereses personales, el fin justifica los medios. Perfectamente, por eso necesitan un c\u00f3digo moral particular, pr\u00e1ctico y al mismo tiempo el\u00e1stico, como unos buenos tirantes. Detestan a quienquiera que revela a las masas su secreto profesional. En tiempo de \u201cpaz\u201d, su odio se expresa por medio de calumnias, vulgares o \u201cfilos\u00f3ficas\u201d. Cuando los conflictos sociales se avivan, como en Espa\u00f1a, esos moralistas, estrechando la mano de la GPU, exterminan a los revolucionarios. Y para justificarse, repiten que \u201ctrotskismo y estalinismo son lo mismo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su moral y la nuestra -Le\u00f3n Trotsky \u00a0Cap\u00edtulo 15: Un episodio edificante Es conveniente referir aqu\u00ed un episodio que, aunque de poca importancia en s\u00ed, ilustra bastante bien la diferencia entre su moral y la nuestra. 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