Qué es el POSI y por qué lucha

  • Un Partido, porque consideramos que sólo la acción y la organización política pueden solucionar los problemas de la Sociedad de explotación y opresión que vivimos. Rechazamos el “apoliticismo”, la caridad (aunque se titule de “solidaridad”) y el individualismo como soluciones.
  • Un Partido Obrero, porque pensamos que sólo la clase trabajadora puede liderar la transformación de la sociedad y liberar a la Humanidad liberándose así misma de la explotación.
  • Un Partido Socialista, porque el futuro de la Humanidad está en una sociedad socialista en que desaparezca la explotación del hombre por el hombre y toda forma de opresión racial, nacional, o de sexo, que acabe con el régimen de la propiedad privada de los grandes medios de producción.
  • Un Partido Internacionalista, porque sólo la lucha en común de los trabajadores de todo el mundo, por encima de las barreras nacionales, puede llevarnos a la victoria frente a un capitalismo basado en el poder de las multinacionales. La lucha de clases es internacional en su contenido y nacional en su forma; es en el ámbito nacional donde se integran las conquistas y las tradiciones de la clase obrera. Rechazamos toda división “nacionalista” de la lucha de los trabajadores. Afirmamos que sólo la victoria de la clase obrera puede liberar a las naciones oprimidas de su situación.
  • El POSI es la sección de la Cuarta Internacional en el Estado Español. La IV Internacional fue fundada por en 1938 y es la heredera de las mejores tradiciones de la I Internacional, fundada por Marx y Engels, de la II Internacional y de la Internacional Comunista de Lenin y Trotsky, antes de su degeneración bajo el estalinismo.
  • El POSI, haciendo suyo el programa de la IV Internacional, inscribe su acción partiendo de la actualidad de la revolución proletaria, actualidad de la que la actual revolución palestina muestra su evidencia.

A continuación desarrollamos las líneas básicas de las ideas que defiende el POSI y sus propuestas de actuación

Luchamos contra el Capitalismo en la era de la “Globalización”

El imperialismo, estadio supremo del capitalismo, muestra su total descomposición, la amenaza que representa para la humanidad, las guerras, el hambre, la barbarie. Su supervivencia implica cada día mayores desigualdades sociales (360 personas acumulan tanta riqueza como la mitad de la población mundial), se impone el dominio de las multinacionales (acaparan ya el 70% del comercio mundial), se impone el dominio de la especulación, con una fuga creciente de capitales hacia mercados parasitarios, como el tráfico de armas y de drogas.

Esta ofensiva de liquidación de las fuerzas productivas, y en primer lugar de la Mano de obra asalariada (sólo las 500 mayores corporaciones del mundo realizaron entre 1980 y 1993 4’4 millones de despidos), se acompaña de un ataque generalizado a los derechos arrancados por la lucha obrera en los últimos 100 años. Se impone el despido cada vez más libre, la precariedad laboral, el trabajo infantil, la eliminación de los derechos reconocidos en los estatutos laborales y la revisión a la baja de los convenios de la OIT, el desmantelamiento de los marcos nacionales en los cuales se ha formado la clase obrera. La “globalización” supone la imposición de un marco en el que sólo las multinacionales tienen derechos.

El POSI lucha por la defensa de todos los derechos de los trabajadores. Contra la revisión y por la defensa de los convenios de la OIT, contra todas las “reformas laborales”, contra las reformas que pretenden imponer la explotación más terrible de la juventud, de la mujer trabajadora, de la infancia, del conjunto de la clase obrera.

Luchamos por la defensa de los servicios públicos, que quieren privatizar para sacar beneficios. La existencia de una Sanidad Pública es lo único que garantiza el derecho a la salud, la enseñanza pública es la única garantía del derecho a la educación y el aprendizaje de las diferentes lenguas, las pensiones públicas son la única garantía de sobrevivir a la vejez.

Para nosotros esta lucha se basa en la resistencia existente a escala internacional y en nuestro país, ya que esta ofensiva contra servicios y derechos se organiza desde las instituciones internacionales del capitalismo (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio…). El POSI participa activamente en la organización de acciones y conferencias internacionales contra esta ofensiva del capital. Nuestro método es el de buscar a escala internacional la unidad de los trabajadores y de sus organizaciones en defensa de los derechos laborales y conquistas sociales, que la ofensiva “globalizadora” del capital nos trata de arrancar.

Mención especial nos merece la Unión Europea. La Europa de los tratados de Maastricht, Amsterdam, Niza, es una máquina de destrucción de la estructura productiva (siderurgia, construcción naval, pesca, agricultura, textil…), de los derechos sociales y de las empresas y servicios públicos (en nombre de la “libre competencia”). Todo ello en beneficio exclusivo de las multinacionales (y, en primer lugar, de las de los EE.UU.). Se basa en la más absoluta falta de democracia, por el dominio de instituciones no elegidas, como la Comisión Europea y el Banco Central, y en la imposición de la división, por medio de la llamada “regionalización”, que supone la fragmentación “regional” de los derechos y convenios laborales, de los servicios públicos. El POSI constata que la UE no es reformable, que no cabe una “Europa Social” dentro de la Europa de los mercaderes, y combate contra las Instituciones de la Unión Europea, por la derogación de los Tratados de Maastricht, Amsterdam, Niza. Por una auténtica fraternidad de los pueblos de Europa por su unión libre, en el camino de los Estados Unidos Socialistas de Europa.

La OTAN supone el sometimiento de todos los países europeos a la máquina militar de los EE.UU.. La “nueva OTAN” es el gendarme del capitalismo internacional en todo el hemisferio norte. Afirmamos que la OTAN no es un cuerpo de paz, que ni la Legión ni la Guardia Civil son “instituciones humanitarias”. Estamos por la disolución de la OTAN, por la salida inmediata de España de esta organización.

Frente a las instituciones económicas y militares del imperialismo, que imponen la mundialización como política de libre explotación, no cabe otra vía que la resistencia, partiendo de las necesidades de los trabajadores, de los derechos de los pueblos.

Toda otra vía como la “humanización de la mundialización” propuesta por la Internacional socialista, o su “acompañamiento crítico” propuesto por fuerzas como los PCs, o las ONGs, sólo lleva al movimiento obrero y a los pueblos a un callejón sin salida.

Luchamos por la democracia

La llamada “Transición” impuso a los pueblos del Estado español un régimen presidido por el heredero designado por el dictador Franco. Los partidos mayoritarios de la clase trabajadora (en aquel entonces el PSOE y el PCE) traicionaron la voluntad popular y su propia tradición republicana, pactando con los partidos herederos del franquismo. El resultado de ese acuerdo es la actual Constitución y los Estatutos de Autonomía.

Afirmamos que dentro de la Constitución no pueden ser satisfechas las necesidades de la clase trabajadora. La Constitución sólo admite el derecho al trabajo de los esquiroles durante las huelgas, pero no para los parados. La Constitución admite que los representantes populares puedan traicionar impunemente el programa que los ha llevado ser elegidos. La Constitución impide el derecho a la negociación colectiva de millones de Empleados Públicos.

Dentro de la Constitución no cabe solución para el “problema nacional”. No hay que ser un lince para afirmarlo. La experiencia de 22 años de Constitución monárquica nos dice claramente que no sólo no se han solucionado los problemas, sino que a su abrigo se desarrolla la división, crecen la utilización de “las lenguas” para dividir y no para enriquecer el patrimonio cultural, “la violencia”, etc. La Constitución impide la libertad y la soberanía de los pueblos del Estado Español, imponiendo los “estatutos de Autonomía”, que no sólo no dan cabida a las libertades nacionales, sino que se convierten en parte de los planes de “regionalización” de la Unión Europea, es decir, de destrucción región a región de los derechos y los servicios.

La Constitución no es reformable. Exige para ser modificada mayorías imposibles, que dan, en la práctica, derecho de veto a los sectores más reaccionarios (haría falta más de 80% del voto popular para reformarla). No caben “relecturas” progresistas. Además, la Constitución establece una figura absolutamente antidemocrática, la de la monarquía, no elegida por el pueblo, sino hereditaria. El rey goza de importantes poderes. Sólo él manda sobre los ejércitos. Ejerce el papel de “arbitro” sobre todas las instituciones. Impone la unidad de todos los partidos frente a cualquier exigencia de cambio.

El POSI lucha por la democracia. Y la democracia es la República. La democracia es el derecho de los pueblos catalán, vasco, gallego, etc. a decidir libremente sobre su futuro. El POSI partiendo de la unidad de la clase obrera, combate en la perspectiva de la Unión Libre de Repúblicas Libres como forma de Estado.

El POSI lucha por la Unidad de los Trabajadores y la Fraternidad entre los pueblos

La España de las Autonomías es la España de la división y del enfrentamiento ente los pueblos. Un enfrentamiento alimentado desde el Gobierno de la Monarquía y desde las instituciones de Bruselas, para dificultar la unidad de los trabajadores en defensa de sus derechos y conquistas sociales. Afirmamos que todos los trabajadores del Estado español, vascos, catalanes, andaluces, gallegos… somos hermanos de clase, y que tenemos intereses comunes.

Afirmamos que quienes quieren imponernos divisiones y enfrentamientos, basándose en la lengua, en la cultura, en la historia… son enemigos de los trabajadores, que en la mayoría de las ocasiones trabajan para imponer los planes de la Unión Europea.

El POSI rechaza el terrorismo como forma de acción política. Se trata de un método ajeno al movimiento obrero. El terrorismo indiscriminado se convierte en un arma de división que participa del enfrentamiento entre los trabajadores y los pueblos y, por tanto, ayuda a quienes quieren imponer los planes antiobreros. Pero esto no significa en ningún caso que nos solidaricemos con la represión del movimiento “nacionalista”. Entendemos que la persecución contra partidos políticos, periódicos, coordinadoras de ikastolas y militantes nacionalistas es inaceptable. Toda salida democrática a la cuestión nacional ha de pasar por la amnistía.

El POSI está en contra de toda imposición por encima de la voluntad popular. Frente a la imposición de la Constitución y los Estatutos, estamos por la negociación política, por el diálogo sin exclusiones ni condiciones previas como solución al “problema vasco”. Estamos contra todo acuerdo que parta del absurdo de que los partidos de los herederos de Franco son los “demócratas”, y de que hay que hacer la unidad con ellos.

El POSI lucha contra banqueros y especuladores

Las reformas laborales, las privatizaciones, la imposición de la “libre competencia” han convertido a España en el reino de los especuladores. La Banca colecta año tras año beneficios récord. Las Empresas Públicas vendidas a recio de saldo cosechan beneficios billonarios, mientras destruyen millares de empleos. Los gobiernos reducen los impuestos a los empresarios, mientras más de 90% de los impuestos los pagamos los trabajadores, a través de los impuestos indirectos, los impuestos especiales y el IRPF. Mientras damos refugio a mafiosos y especuladores de todo el mundo.

No aceptamos esta situación. Proponemos la renacionalización de todas las Empresas Públicas, el cese de todos los planes de privatización, la confiscación de todos los beneficios procedentes de la especulación, del tráfico de drogas y de armas, la nacionalización de la Banca con un programa de créditos blandos para los campesinos y pequeños productores…

Luchamos contra todas las reformas laborales que no han hecho sino quitarnos derechos, contra toda forma de precariedad laboral, por la prohibición de las ETTs

Proponemos un impuesto fuertemente progresivo sobre la renta, y en primer lugar sobre los beneficios empresariales, y la abolición de todo impuesto sobre el trabajo asalariado.

Afirmamos el derecho de todo trabajador a un trabajo remunerado o a un subsidio de desempleo suficiente.

Defendemos la igualdad de derechos de todos los trabajadores, incluyendo a los inmigrantes. Rechazamos toda ley que ampare su discriminación, y nos pronunciamos por la legalización de todos los trabajadores y contra toda expulsión de un trabajador o de su familia.

Por la independencia de las Organizaciones Obreras. Por un Partido Obrero Independiente

Los trabajadores no tenemos más fuerza que nuestro número y nuestra organización. Por eso el Capital y sus Gobiernos tratan de arrebatarnos las organizaciones que hemos construido, de integrarlas en el aparato de Estado y en sus Organismos Internacionales (FMI, OMC…), de someterlas a sus dictados.

Frente a quienes nos dicen que no hay nada que hacer en los Sindicatos, que hay que dejarlos en manos de la burocracia, afirmamos que los sindicatos no son propiedad de los burócratas, sino de los trabajadores, y trabajamos por que los sindicatos asuman y defiendan las reivindicaciones, por reconquistar los sindicatos, por la unidad en defensa de los derechos y reivindicaciones de los trabajadores. Los militantes del POSI estamos afiliados en CCOO o en la UGT, por ser los sindicatos que representan a la inmensa mayoría de los trabajadores, y rechazamos la vía de construcción de sindicatos “radicales”, que sólo acentúan la división y privan a los sindicatos mayoritarios de sus elementos más combativos, para dejarlos en manos de la burocracia. Como rechazamos la división de los trabajadores en sindicatos de nacionalidad.

Rechazamos la integración de los sindicatos en Organismos del Estado o su implicación en las políticas de destrucción de la Unión Europea, la OMC, el FMI…. Combatimos contra las imposiciones de la llamada Confederación Europea de Sindicatos (CES), organismo al servicio de la Comisión Europea para implicar a los sindicatos en las políticas de la UE.

Defendemos la democracia sindical, la participación de todos los afiliados en las decisiones de su sindicato y la más amplia participación de los trabajadores en la toma de decisiones, a través de asambleas unitarias y decisorias, donde se trate de las reivindicaciones a defender, de los medios de lucha a utilizar y se elijan Comités de Huelga con participación de los sindicatos.

Los Partidos tradicionales de los trabajadores del Estado Español se han puesto al servicio de la Monarquía y del Estado. El PCE sacrificó toda su fuerza en la “Transición” al servicio de la Constitución Monárquica. Una crisis imparable le sacude desde entonces, así como a Izquierda Unida. El PSOE ha renunciado a su tradición republicana. Fue elegido por 10 millones de votos en 1982 con un programa que prometía acabar con el paro y la corrupción, sacarnos de la OTAN y una solución democrática al problema vasco. En lugar de eso, el gobierno González acabó con la siderurgia y la construcción naval, vendió decenas de empresas públicas, nos metió de lleno en la OTAN, organizó el GAL y muchos de sus dirigentes se instalaron en la corrupción más descarada. Afirmamos que la clase obrera necesita de un Partido Independiente que agrupe a militantes socialistas, comunistas, independientes, trotskistas… para defender en común los intereses de la clase trabajadora. El POSI no pretende ser ese partido, sino que plantea la necesidad de construirlo junto con militantes de otras tendencias.

Para nosotros, la independencia de las organizaciones obreras es una cuestión de principios. Nuestra acción política está presidida por la autofinanciación de toda actividad que realizamos.

La actividad del movimiento obrero se ve contaminada cada día por un número creciente de ONGs. El POSI está en contra de las ONGs. Las llamadas “Organizaciones no-Gubernamentales” no son organizaciones independientes (más del 70% de sus presupuestos está financiado por los gobiernos), ni son organizaciones contrarias al imperialismo (el 60% de los proyectos del Banco Mundial se lleva a cabo a través de ONGs). Las ONGs dicen practicar la solidaridad, pero en realidad lo que llevan a cabo es una versión modernizada de la caridad. Su papel es ayudar a los planes del FMI y el Banco Mundial, mitigando los aspectos más duros de estos planes, implicando alas organizaciones obreras y populares, corrompiendo a posibles líderes de la resistencia popular a esos planes… Los militantes del POSI no participan en ONGs, y el POSI no permite la participación ni la financiación de ONGs en las actividades que organiza.

El POSI no participa en los llamados “Foros Sociales”, organismos de colaboración de clases, de disolución de las organizaciones obreras en la “sociedad civil”. La política de estos organismos es una política contraria a la ruptura con el capital. Es una política que busca humanizar la globalización capitalista y no derrocar al capital. Los Foros Sociales son financiados por el imperialismo a través de ONGs o de manera directa (El Foro de Sao Paulo es financiado por la Fundación Ford y la ONG Oxfam, el Foro Europeo de Saint Denis lo financian el Ayuntamiento, el Gobierno Francés y la Unión Europea). A los Foros Sociales oponemos la lucha contra la ofensiva “globalizadora” del imperialismo por medio de la unidad de las organizaciones obreras en defensa de los derechos y conquistas sociales.

Por la organización independiente de la juventud. En defensa de la mujer trabajadora

El imperialismo en descomposición ataca particularmente a la juventud y a las mujeres. La inmensa mayoría de los jóvenes se ven sometidos a altas tasas de desempleo, de precariedad, de sobreexplotación a través de las ETTs. Sufren las consecuencias del deterioro de la enseñanza pública organizado en beneficio de las multinacionales. Se ven atacados por las mafias de la droga que buscan no sólo hacer negocio, sino debilitar, con la complacencia de los poderes del Estado, su capacidad de rebelión. El POSI combate por la organización independiente de la juventud, por la construcción de una organización revolucionaria de jóvenes, sección de una Internacional revolucionaria de la Juventud. Opinamos que la juventud tiene derecho a organizarse por sí misma, a decidir su futuro, a adquirir su propia experiencia, cosechar sus propios éxitos y cometer sus propios errores. Desde este punto de vista, da todo su apoyo a las decisiones del Encuentro de jóvenes por la Revolución realizado en Sao Paulo, los 29, 30 y 31 de diciembre de 2000, y a la formación de un Comité de Enlace por la Internacional de la Juventud.

En la sociedad de clases y en el marco de la mundialización, las mujeres son víctimas de la opresión, de la explotación y de violentos ataques. La mujer trabajadora sufre también las peores consecuencias de los ataques al derecho al trabajo, las mayores tasas de precariedad, de temporalidad, etc.. Esta política, combinada con el ataque creciente a las instituciones sociales dedicadas al cuidado de la infancia (guarderías, escuelas, hospitales, etc.) sume a las mujeres en una regresión social cada vez mayor. El POSI combate por los derechos de las mujeres, en el entendimiento de la emancipación efectiva de las mujeres trabajadoras pasa por erradicar la relación social de explotación que está en la raíz de su situación específica de doble explotación.

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