Comunicado emitidos por el CAIT

 Carta Semanal 1103  para descargar en PDF

En esta Carta Semanal, reproducimos extractos de tres comunicados difundidos por el Comité Autónomo e Independiente de Trabajadores (CAIT) de Venezuela, tras los dos terremotos que han golpeado al país.

Ese país fue atacado por fuerzas militares de los EEUU en enero de este año. En ese ataque fueron secuestrados el presidente, Nicola Maduro y su esposa y diputada Celia Flores, presos dese entonces en Nueva York. El país es administrado de manera interina por la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Tras el terremoto, Trump ha ofrecido ayuda a ese gobierno, al que se ha referido como «sus nuevos y grandes amigos». Y, al mismo tiempo, los marines ocupan el aeropuerto de Caracas y se despliegan en La Guaira, y en EEUU continúa la expulsión masiva de inmigrantes venezolanos.

Los extractos de los textos que difundimos pueden ayudar a comprender la situación del país hermano en el momento actual:

Comunicado emitido tras los terremotos

Dos potentes terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, sacudieron a Venezuela la tarde del 24 de junio, provocando graves daños en Caracas y La Guaira, así como afectaciones, derrumbes e interrupciones de servicios en Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón, con reportes adicionales en Yaracuy y Trujillo. Mientras continúan las labores de rescate, la magnitud de la emergencia ha causado, de acuerdo con el más reciente balance preliminar, al menos 188 fallecidos y 1.520 heridos.

Un fenómeno poco habitual

Un doblete sísmico, como el registrado en Venezuela, es un fenómeno menos habitual que el de un terremoto principal seguido por réplicas menores. Este tipo de eventos ocurre cuando la rotura de una falla desencadena la de otro segmento de la misma estructura o de una falla muy próxima. En concreto, el doblete sísmico sucede cuando coinciden dos terremotos de magnitud muy parecida, muy seguidos en el tiempo y muy próximos en el espacio. Venezuela está situada en una región donde la Tierra se mueve constantemente. Aunque no siempre se percibe ese movimiento, las placas tectónicas se desplazan lentamente a lo largo de años, décadas o incluso siglos. En el norte del país, la placa del Caribe y la placa Sudamericana se encuentran en una frontera compleja, caracterizada por fallas activas capaces de generar sismos significativos.

El impacto económico del desastre sísmico

El impacto económico de los sismos gemelos en Venezuela se proyecta en miles de millones de dólares. Según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), las pérdidas totales podrían oscilar entre el 1% y el 7% del PIB nacional. Este desastre representa un golpe crítico para la infraestructura y para una economía que ya arrastraba una profunda vulnerabilidad, agudizada por los efectos de las sanciones internacionales, la corrupción en la gestión de fondos públicos, un modelo rentista excesivamente dependiente del petróleo, y esto se suma recientemente al control que ejerce Estados Unidos sobre los ingresos por la venta del crudo.

El desastre nos afecta a todos, pero la pobreza lo sufre más

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo un llamado a la unidad nacional, decretó el estado de emergencia y anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares destinado a la reconstrucción y a la atención inmediata de la crisis. Si bien el estado de emergencia agiliza el despliegue de recursos estatales y la acción conjunta de fuerzas civiles y militares, la concentración del poder ejecutivo abre tensiones políticas estructurales. El foco del conflicto radica en definir quién administra el capital, cómo se jerarquizan las necesidades de la población y qué agendas moldearán el proceso de reconstrucción. Esta situación no puede convertirse en una oportunidad para la especulación, ni en un pretexto para trasladar el costo de la reconstrucción a quienes ya cargan con el peso de la crisis.

El desastre dejó en evidencia una brecha estructural: los peores impactos se concentraron en las clases populares, más allá de colapsos puntuales en sectores de clase media. Las zonas más golpeadas se ubican en el Litoral Central y el centro-norte del país. La Guaira sufrió la destrucción masiva de hogares y residencias, con daños críticos en comunidades vulnerables de Catia La Mar (sectores de la Avenida El Ejército, La Lucha y Las Tunitas), Macuto (Punta Brava), Caraballeda (Los Corales) y Playa Grande.

Hasta junio de 2026, los fondos provenientes de la comercialización del petróleo venezolano bajo control y supervisión directa de Estados Unidos se estiman en unos 8.000 millones de dólares, correspondientes al volumen exportado desde inicios de año. Ante la gravedad de la situación, los trabajadores y todo el país debemos movilizarnos hoy mismo para exigir la entrega inmediata de estos recursos con el fin de atender la emergencia.

Si estás de acuerdo, comparte.

Comunicado del CAIT del 29 junio.

Los desastres naturales tienen la inquietante capacidad de revelar la realidad en toda su brutalidad. No crean crisis por sí solos; simplemente destruyen las apariencias que las ocultaban. Los dos potentes terremotos que azotaron recientemente Venezuela, con epicentros en Caracas y La Guaira, no solo desplazaron las placas tectónicas del Mar Caribe y Sudamérica, sino que también destrozaron la normalidad política, social y económica de un país que ya luchaba por recuperarse. Esta tragedia se produce, además, en un contexto marcado por la agresión militar del 3 de enero y la imposición del control estadounidense sobre el país.

Estados unidos despliega fuerzas militares y equipo:  la ayuda como mecanismo de control

Cuarenta y ocho horas después de los terremotos más potentes que han azotado el país en 125 años, Estados Unidos aprovechó la catástrofe humanitaria para acelerar la consolidación de su control militar sobre un país que había invadido apenas seis meses antes.

El Comando Sur de Estados Unidos anunció el despliegue de aproximadamente 100 efectivos de la Fuerza Aérea en Venezuela para gestionar el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que opera parcialmente debido a daños estructurales. Alrededor de 130 infantes de marina también llegaron al puerto de La Guaira para ayudar a las autoridades a reabrir la terminal y facilitar así la entrega de ayuda humanitaria y equipo pesado. Varios helicópteros militares estadounidenses ya han transportado personal del Departamento de Estado para dirigir la misión de socorro. Mientras tanto, el Comando Sur confirmó que la Fuerza Espacial de Estados Unidos está proporcionando imágenes satelitales para evaluar el estado de la infraestructura dañada. (…) Por parte venezolana, Delcy Rodríguez designó al general Juan Ernesto Sulbarán como única autoridad para gestionar la emergencia, poniendo la región de La Guaira bajo estricta administración militar. (…)

El gobierno bajo escrutinio

Más allá de las dificultades logísticas, la emergencia pone de manifiesto las debilidades del Estado: las tensiones persistentes entre el control militar de la seguridad y la libre circulación de la ayuda humanitaria, el colapso preexistente del sistema sanitario y el control de la información, que alimenta la desconfianza debido a los informes contradictorios sobre el número de víctimas.

El gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez lucha ahora por su supervivencia política. La forma en que se gestione esta crisis determinará su capacidad para consolidar el poder o, por el contrario, cualquier error, un escándalo de corrupción o un sentimiento de abandono entre la población provocarán movilizaciones masivas de una sociedad que ya no puede tolerar más fracasos. (…)

Elecciones pospuestas y recentralización del país

En el contexto actual, la crisis desencadenada por los terremotos ofrece un argumento ideal para justificar el aplazamiento de cualquier proceso electoral o cualquier debate sobre una transición política hasta finales de 2026. También sirve para suspender las demandas salariales en nombre del objetivo común de la reconstrucción nacional.

Sin embargo, en el epicentro del desastre, la solidaridad popular surge, a menudo, al margen de las estructuras gubernamentales. Esto se evidencia en los residentes que retiran los escombros con sus propias manos, los estudiantes que se han convertido en rescatistas, los médicos que improvisan hospitales de campaña, así como las iglesias, universidades y organizaciones comunitarias que establecen centros de donación.

En tan solo unos días, ha surgido una fuerza social cuya importancia trascenderá con creces el alcance de la emergencia actual. Este fenómeno revela no solo las fortalezas y debilidades de las instituciones oficiales, sino también la inmensa capacidad de la sociedad para organizarse, proteger a los más vulnerables y generar respuestas desde la base. Esta energía popular marcará, sin duda, la evolución política del país. (…)

La clase trabajadora no puede desviarse de sus objetivos en medio de esta crisis. Los sectores tradicionales de derecha y conservadores intentarán orientar el debate público hacia temas falsos que les beneficien. Sin embargo, la prioridad absoluta hoy es atender las necesidades materiales de la gente, que exige condiciones de vida dignas y que ya ha salido a las calles no solo para salvar vidas, sino también para demostrar que constituye la verdadera mayoría social del país.

Extracto del comunicado del CAIT emitido tras la rueda de prensa de Delcy Rodríguez

Lo que Delcy Rodríguez evitó mencionar
Más allá de los datos técnicos y logísticos expuestos, es fundamental analizar el trasfondo de esta situación. Los terremotos no solo sacudieron el suelo, sino que golpearon a una sociedad cuyas estructuras de salud, servicios públicos y economía ya estaban profundamente debilitadas por la presión externa. En consecuencia, la crisis actual es el resultado de un desastre natural que cayó directamente sobre una crisis política y económica preexistente. Desde la perspectiva de los trabajadores, la verdadera ayuda humanitaria para el país pasa necesariamente por la liberación de las sanciones y el retorno inmediato de los recursos retenidos en el extranjero. Entre los activos bloqueados destacan los Derechos Especiales de Giro (DEG) depositados en el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ascienden a unos 5.100 millones de dólares, a los cuales se suma el Fondo Social gestionado en el marco de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con una asignación de 3.000 millones de dólares destinados originalmente a programas de asistencia.

A estos fondos se añaden las reservas físicas de la nación, equivalentes a 1.900 millones de dólares en oro custodiados en las bóvedas del Banco de Inglaterra, y el efectivo líquido en bancos extranjeros estimado entre 7.000 y 10.000 millones de dólares distribuido en cuentas comerciales de 23 países. Todo esto sin contar los 8.458,4 millones de dólares por concepto de venta de petróleo que permanecen retenidos por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Por todo lo anterior, el silencio de Delcy Rodríguez sobre las sanciones durante la rueda de prensa contradice abiertamente la propia tesis oficialista del bloqueo como causa matriz de la crisis nacional. Al no presentar datos actualizados ni plantear con firmeza el reclamo de estos recursos en un escenario internacional tan visible, la vicepresidenta renunció a defender los intereses económicos más urgentes de Venezuela. Con esta actitud, el Ejecutivo perdió una valiosa oportunidad de demostrar ante la opinión pública global el impacto real que estas medidas coercitivas ejercen sobre la reconstrucción soberana de la nación en su momento más vulnerable.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.