Carta Semanal 1089 para descargar en PDF

Mientras en España se multiplican los análisis y las propuestas de “unidad de la izquierda” para las elecciones, en Francia, las elecciones municipales se han saldado con una abstención histórica y con un avance importante de la única fuerza con proyección de masas que presenta un programa de ruptura: la Francia Insumisa (LFI). Tras las elecciones, que se han visto precedidas y acompañadas de una potente campaña en los medios de comunicación contra LFI, esa campaña toma una nueva forma: los comentaristas a sueldo capital, defensores de las instituciones podridas de la V República, advierten de los peligros y las supuestas consecuencias de una alianza de las izquierdas institucionales con LFI. El líder del Partido Socialista Francés (PS), Olivier Faure, ha atribuido, también, la derrota de varios alcaldes socialistas a sus alianzas con esta formación, y ha llamado a reconstruir la unidad del bloque progresista junto a “aquellos que comprenden claramente los problemas y se niegan a seguir ciegamente el ruido y la furia” (debe referirse a aquellos que, como el PS, apoyan al gobierno del macronista Lecornu y se niegan a votar mociones de censura contra él). “Al afirmar que La France Insoumise es una máquina perdedora electoralmente –leemos en Informations Ouvrières, semanario del Partido Obrero Independiente de Francia (POI)- en realidad esperan mantener la alianza entre Macron y el Partido Socialista (PS), con el apoyo de la derecha y la Agrupación Nacional (RN). Esta es precisamente la alianza que LFI denunció sin cesar durante la campaña para las elecciones municipales”.
En esta Carta Semanal, partiendo de textos publicados en Informations Ouvrières, , compartimos algunas reflexiones sobre esas elecciones municipales.
Una abstención histórica
La segunda vuelta de las elecciones municipales ha tenido, de nuevo, una participación históricamente baja. Solo el 57,82% de los votantes participó. Esto representa un descenso de más de 4 puntos porcentuales con respecto a 2014. Nunca antes en la historia de la Quinta República la abstención electoral había sido tan alta en unas elecciones municipales, salvo durante una crisis sanitaria. Nunca antes en la historia de la Quinta República la abstención en la segunda vuelta de las elecciones municipales había sido tan significativa, con la excepción de las elecciones de 2020, marcadas por la COVID-19. Tan solo una semana antes, la primera vuelta de las elecciones municipales ya había registrado la tasa de abstención más alta desde 1945.
Como señalaba la intervención de Nezha Barhandi en la constitución del consejo municipal de Clichy-sous-Bois, uno de los municipios más pobres de Île-de-France, tras haber sido elegida: “aquellos que optaron por no ir a votar y que, al hacerlo, también están enviando un mensaje político. Porque lo que acaba de suceder es grave. Abstención récord. Masiva. Histórica. Y debemos dejar de fingir que no lo entendemos. La primera lección de estas elecciones para todos nosotros es que expresan un profundo rechazo y una crisis democrática, que ha resultado en una abstención masiva. En Clichy-sous-Bois, la abstención representa el 61,35% de los votantes registrados. Esta cifra lo dice todo sobre la negación de la democracia aquí en Clichy, la creciente desconfianza en las instituciones y la figura autocrática del alcalde, más que una simple “falta de participación ciudadana”. Cuando la mayoría de los residentes ya no creen que votar tenga algún sentido, no se les debe culpar a ellos. Se les debe culpar a ustedes. Es este sistema político, tanto local como nacional, el que ya no responde a las emergencias sociales, el que da la impresión de que todo está decidido de antemano, de que la vida de las personas no cambia, hagan lo que hagan.Y en este contexto de profunda desconfianza, donde la tasa nacional de pobreza ha alcanzado su nivel más alto desde 1996, y donde, les recuerdo, casi uno de cada dos residentes de Clichy vive con menos de 1.200 € al mes, ¿qué han decidido incluir en la agenda? Aumentar las asignaciones de su mayoría y sus diputados. Ahí lo tienen. Esa es la primera señal enviada. Mientras los precios se disparan, las familias cuentan cada euro y la precariedad va en aumento, hablamos de aumentar las asignaciones. Esta discrepancia no solo es indecente, es peligrosa. Porque alimenta aún más la ira, el rechazo y la sensación de abandono. Y luego nos sorprende que la gente ya no venga a votar”.Barhandi, haciendo referencia al cierre de escuelas primarias que se anunciará en los próximos días. Añade: este cierre afectará a nuestros hijos. De nuevo. ¿A quién queremos engañar? ¿Cómo podemos afirmar que luchamos contra la desigualdad mientras recortamos recursos donde más se necesitan? Las escuelas no son una variable de ajuste presupuestario. Son el corazón de la República. Y cuando se cierra una clase en Clichy-sous-Bois, no se trata solo de eliminar una partida presupuestaria, sino de menos oportunidades para nuestros hijos”.Informations Ouvrières señala, con respecto a las razones de esta nueva e histórica tasa de abstención, que se explica, “por la manipulación de los resultados y la victoria del Frente Popular Nacional (NFP) en las elecciones legislativas de 2024 por parte de Macron, a pesar de la altísima participación electoral”. Pero, añade “existe otro factor: la responsabilidad del Partido Socialista, sus traiciones y mentiras a todos los niveles, y su apoyo a Macron y Lecornu en los presupuestos recientes” Y cita a Jean-Luc Mélenchon, líder de LFI: “El Partido Socialista permitió que los gobiernos macronistas se mantuvieran en el poder mediante su reiterada negativa a censurar la legislación. Estas maniobras políticas alimentaron una especie de resignación”.La abstención obrera y juvenil, expresión del rechazo de la población trabajadora, no es un fenómeno exclusivamente francés. Un reciente análisis pone de manifiesto cómo la abstención de la clase trabajadora –sobre todo sus sectores más empobrecidos- y de la juventud ha permitido la victoria de la derechas en Castilla y León (precisamente los trabajadores más explotados y la juventud son el apoyo electoral de LFI). Ante las elecciones andaluzas, Mª Jesús Montero, candidata del PSOE a la presidencia de Junta, habla de recuperar los 400.000 votantes del PSOE que han dejado de apoyar al partido en las elecciones. Lo que no explica es cómo.
Los principales resultados
En líneas generales, la izquierda del PS y los ecologistas ha mantenido las alcaldías que tenía, con algunas excepciones, como Clermont-Ferrand, Brest y Besançon, donde las listas conjuntas con LFI no consiguieron vencer. Hay que tener en cuenta que en comparación con 2020, el PS perdió en la primera vuelta 8 puntos en Clermont-Ferrand y 18,5 puntos en Brest, ambos bastiones socialistas durante décadas. “La fusión, de hecho, solo la llevó a cabo el Partido Socialista cuando la situación de sus alcaldes salientes era desesperada”. “Por lo tanto, no sorprende que no siempre haya podido cambiar el rumbo”, señala Manuel Bompard, de LFI.
Los avances de la ultraderecha han sido mucho menores de esperado y de sus resultados en las últimas elecciones legislativas. Han ganado Niza, en coalición con Unión de Demócratas por la República, formación fundada por Éric Ciotti, que encabezaba la lista y que rompió con Los Republicanos (el partido herdero del gaullismo). Pero han fracasado en Marsella, donde LFI –que había tenido un12% de votos en la primera vuelta, pidió en la segunda el voto por el candidato de la izquierda, a pesar de que no se unificaron las listas.
La segunda vuelta de las elecciones municipales confirmó, como la primera: una alta abstención y un «avance histórico» para La Francia Insumisa. El partido ganó en una decena de municipios, sobre todo en los suburbios de París y Lyon, y obtuvo escaños en 400 ayuntamientos. Todos los municipios ganados por La France Insoumise se encuentran entre los 80 más pobres de Francia.
La victoria de LFI se acompañó, según el semanario del POI, de “escenas de júbilo entre cientos de residentes, especialmente jóvenes, en barrios obreros, tras el anuncio de los resultados, como en Blanc-Mesnil y La Courneuve. Estas celebraciones se hicieron eco de la victoria de Bally Bagayoko en Saint-Denis la semana anterior y reflejaban el deseo de acabar con el sistema, así como sus enormes expectativas para atender las necesidades urgentes de miles de residentes en estas ciudades. Macron, respaldado por sus partidarios que luchan por garantizar la «estabilidad» hasta 2027, pretende continuar con sus políticas. Sigue negándose a congelar los precios del combustible, a pesar de que llevan más de dos semanas disparándose en las gasolineras.
¿Y ahora?
La alianza del Partido Socialista y de Macron, con la complacencia de la ultraderecha de Marine Le Pen, permite al macronismo continuar su política de guerra y de guerra social. Sin ir más lejos, inmediatamente después de las elecciones municipales, el gobierno ha anunciado con gran bombo y platillo que va a dedicar 10.000 millones de euros para financiar un nuevo portaaviones (de hecho, son 12.000 millones incluyendo el equipamiento). Informations Ouvrières explica que justo en el momento en que, en los departamentos, las consecuencias del presupuesto Macron-Lecornu-Faure se están haciendo sentir en las escuelas: los 4.000 despidos están provocando el cierre de miles de clases en todo el país”.
Pero esa política se enfrenta a una creciente resistencia. “A pesar de la obstrucción de la dirección sindical, padres y profesores no lo aceptan y se están movilizando para salvar clases y empleos, buscando formas de resistir. En cuanto a la guerra, mientras las confederaciones miran hacia otro lado, sobre el terreno se están organizando iniciativas para intentar frenar la marcha hacia la guerra. Por ejemplo, en Indre, durante la visita de Macron a Naval Group, por invitación de los sindicatos CGT y FO. Como en la región de Var, donde el sindicato CGT de Toulon está pidiendo que se organice un evento alternativo en respuesta al «Evento de Defensa de Toulon» del 23 de abril. En este contexto, los actos contra la guerra que tendrán lugar en Nantes, Lyon y París los días 1, 2 y 3 de abril desempeñarán un papel crucial a la hora de reunir a los miembros de los sindicatos y a los activistas disponibles para organizarse y frenar la marcha hacia la guerra”. Se trata de actos con participación de miembros de Stop The War, en preparación de la conferencia y Mitin Internacional contra la guerra de Londres del 20 y 21 de junio.
Como señala en una entrevista en el semanario Patrice Moulun, secretario de la unión local CGT de Toulon, cuya organización es firmante del mitin de Londres, “le corresponde al movimiento obrero, y sobre todo a sus sindicatos, posicionarse en contra de la guerra, porque guardar silencio sobre la guerra significa guardar silencio sobre los presupuestos bélicos que actualmente están asfixiando a los jóvenes y a todos los sectores de la población, especialmente a los más vulnerables. La lucha contra la marcha hacia la guerra debe continuar y ampliarse; el movimiento sindical francés debe alzar la voz, porque siempre son los trabajadores quienes pagan el precio de la guerra
