Combate Socialista 18 para descargar en PDF
1.- Cuál es nuestra responsabilidad y qué problemas debemos superar La actividad que hemos desplegado en el último periodo, en particular tras la discusión que tuvimos en torno al Congreso Mundial sobre la necesidad de dar a toda nuestra orientación un eje claro, la Unión libre de Repúblicas Libres del Estado español, adolece de Contradicciones evidentes. Tenemos que afirmar claramente que hemos cabal- gado en realidad dos líneas diferentes: una que deriva todo de la lucha por la unión libre de Repúblicas Libres del Estado español, y otra que, sufriendo las enormes presiones de los aparatos (y del Estado de las Autonomías), nos desvía de la lucha por la unidad. Así, durante meses no hemos realizado la campaña por una solución democrática en el País Vasco, porque las cúpulas sindicales apoyaban al aparato de Estado y a Zapatero.
Eso fue una negativa a luchar por la unidad. Sin embargo, es más peligroso, y es el peligro principal en este momento, contri- buir a la dislocación en nombre del derecho de
autodeterminación. Es un error que ya analizamos en 2006. Nada debe desviarnos de la lucha por la unidad de la clase obrera, garantía de todos los derechos, incluidos todos los derechos democráticos, la existencia legal de todos los partidos, la lucha por la amnistía, etc. En una carta del Comité Ejecutivo a los res- ponsables de célula, del 2 de octubre, se dice entre otras cosas: “los problemas de orientación de que somos responsables sobre todo desde el CE y el Secretariado y que continua- mente nos lleva a la oscilación. El síntoma más claro de esta oscilación es la práctica paralización de nuestra campaña general”. Sí, pero hay que ir más lejos, a la raíz de los problemas teóricos, políticos y organizativos que nos llevan a esa oscilación constante.
La presión del Estado de las Autonomías, con el que están comprometidos los aparatos, puede tener expresiones distintas, sobre la base de la regionalización. Recordemos que cuando se lanzó la consigna de huelga de Renfe, fueron los comités regionales de CCOO y de UGT de Cataluña los que tomaron la iniciativa de llamar a que se desconvocase la huelga. Y nosotros, a pesar de que decidimos hacerlo, no lanzamos ninguna campaña de tomas de posición sindicales apoyando la huelga, en particular en Cataluña. Todos los aparatos defienden, no sin con- tradicciones, la política de regionalización-privatización de los ferrocarriles. Es la combinación de esas presiones lo que nos lleva a una oscilación permanente. Y la única manera de combatirlas es partir de nuestro eje político, la campaña central que hemos decidido, la constitución en torno de esa campaña del agrupamiento político Trabajadores y Jóvenes por la República utilizando Informa- ción Obrera, y a partir de ahí abordar la intervención en las elecciones legislativas de marzo con una campaña unificada y traducir esta orientación a todos los niveles.
Esto significa que los agrupamientos que hemos constituido en defensa de la independencia y de la democracia sindical deben poner en el centro la lucha práctica contra la regionalización de los sindicatos y en todos los sectores, en particular en la sanidad y la enseñanza, donde debe ponerse en el centro la lucha por restablecer una estructura única a escala estatal, en relación con la lucha contra la privatización.
