Elecciones, huelga general, notas sobre la situación política

Carta Semanal 1119 para descargar en PDF

Los acontecimientos en España se inscriben en un contexto europeo e internacional de creciente resistencia, con rasgos propios de cada país, pero con elementos comunes: cuestionamiento del sistema imperialista y de la marcha a la guerra, crisis de las organizaciones tradicionales, incapaces de responder a las demandas de la clase y la juventud, tendencia a constituir nuevos polos de reagrupamiento, bajo formas contradictorias

La situación política general está marcada por la movilización de la juventud. Francia, Bélgica, España, Portugal, Italia y Albania. Esas movilizaciones tienen motivos distintos, pero, en general, suponen la rebelión de la juventud contra los recortes y el deterioro de la educación pública, la falta de futuro, sus condiciones materiales de vida (subida de precios, vivienda…)

La movilización de los jóvenes arrastra al conjunto de la clase y a los sindicatos. De ahí la convocatoria de Huelga general en España el 11 de noviembre, y que la CGIL, en Italia, anuncia una huelga general para el 20 de noviembre. Así como una convocatoria en Francia para el 5 de noviembre.

La vivienda, una cuestión de lucha de clases

La clase obrera ha sido expulsada del centro de las ciudades, de las ciudades mismas, por la especulación. Pero ya los salarios no permiten acceso a la vivienda en ningún sitio.

Se da una vuelta a la Inglaterra del siglo XIX: caseros que arriendan a otros caseros que arriendan por habitaciones. Pisos-patera. Nuevo chabolismo en Mallorca. asentamientos formados por barracas y tiendas de campaña y colchones en al menos cinco zonas. En algunos casos, esas Infraviviendas se alquilan.

Trabajadores del Aeropuerto de Palma de Mallorca duermen en hamacas en la planta 6ª, contratados del SAS duermen en coches, en autocaravanas. Ante la imposibilidad de pagar un alquiler, los médicos no quieren ir a Baleares, funcionarios y profesores renuncian a contratos y a plazas fijas.

Mayores amenazados de desahucio para que el casero pueda subir alquiler, jóvenes no pueden alquilar.

Según un reciente informe de Oxfam, el gasto en vivienda dispara la tasa de pobreza laboral del 11,48% al 15,49%, empuja a 770.000 personas trabajadoras más por debajo del umbral de la pobreza en España, elevando el total a cerca de tres millones.

La contradicción entre el carácter social de la vivienda y la propiedad privada ha estallado. Dejar la vivienda en manos de los mercados es dejarla en manos de la especulación. Las medidas del gobierno, puedan ser positivas, pero son limitadas. Afectan a los desahucios, limitan las subidas de precios, pero no bajan el precio de la vivienda. Solo la intervención del mercado, la expropiación de los fondos buitres, para poner cientos de miles de viviendas en alquiler social, puede garantizar el acceso a la vivienda haciendo bajar los precios.

Huelgas y movilizaciones obreras

La Huelga general viene precedida de un crecimiento de las movilizaciones obreras, en las que sectores de trabajadores y trabajadoras toman el gobierno de su movilización, imponen a las organizaciones, desde las asambleas, su voluntad. Es el caso de la huelga de Airbus a las huelgas de enseñanza en Cataluña, Valencia, Madrid.

En la decisión de los sindicatos de convocar la huelga general ha pesado, sin duda, el temor a ser desbordados por la clase.

Ataque generalizado a las conquistas obreras

Ante las movilizaciones de Francia, varios artículos de El País repetían un mantra: “no hay margen fiscal” para atender a las demandas. Una triple falsedad: si se tiene en cuenta las decenas de miles de millones dedicadas al gasto militar, las decenas de miles de exenciones de cotizaciones a los empresarios, la ingeniería fiscal que hace que las empresas en general y los ricos, en particular, paguen menos impuestos, claro que hay dinero.

El “margen fiscal” no se aplica cuando se trata de aplicar la política del capital. En la Cumbre Europea de la semana pasada, todos los gobiernos de la UE coincidieron en mantener el apoyo a Ucrania. La UE ha aumentado su presupuesto para incluir los 70.000 millones de euros adicionales que Zelensky exige para 2027.

El capital en crisis necesita aumentar la tasa de explotación, atacando a las conquistas obreras, imponiendo recortes en los servicios públicos, bajando los salarios (Volkswagen anuncia congelación salarial durante los próximos 5 años).

Se mantiene el fenómeno de los trabajadores pobres, que afectaba en 2024 a 2,2 millones de personas trabajadoras, poco menos del 12% del total de empleados. En contraste con el crecimiento económico, lo que demuestra que el capital es quien se beneficia de ese crecimiento.

La pobreza laboral se ceba en los inmigrantes (afecta a un 33%), en los contratados a tiempo parcial, en el servicio doméstico (27,48 %), la agricultura (26,24 %), la hostelería (21,17 %). Y, en plena subida astronómica del precio de las viviendas, la construcción (18,55 %). Y a los autónomos, con un 32,1 % en Transporte y almacenamiento, 24,4% en Comercio, 26,3% en Construcción, 21,1 % en la Agricultura. Con un 26% de pobreza entre los trabajadores agrícolas y un 21% entre los campesinos, no es de extrañar el fenómeno de la “España vaciada”

El deterioro de las condiciones de vida de la población trabajadora tiene también que ver con el desmantelamiento de la enseñanza pública, la sanidad pública, la dependencia. Cientos de miles de familias trabajadoras tienen que recurrir a sus ahorros o privarse de gastos necesarios para pagar una FP privada, un máster universitario, un seguro privado de salud. O, simplemente, renunciar a acceder a la educación o a la atención sanitaria.

La política de guerra y de guerra social no puede aplicarse en un régimen democrático. De ahí la necesidad del capital de recurrir a regímenes autoritarios, de alimentar a las fuerzas de ultraderecha.

Esa política se acompaña de la campaña contra los inmigrantes, campaña de división de la clase y campaña, también de persecución policial, de agresiones (véase el caso de los militares en Ceuta). Campaña que permite someterlos a la explotación más extrema.

Se acompaña también de restricciones en las libertades. Véase la prohibición de manifestaciones en Francia, y los cientos de detenidos en distintos países.

El balance del gobierno

No se puede negar algunas medidas positivas del gobierno, como las subidas del SMI, la actualización de pensiones según el IPC medio. Se ha opuesto al genocidio en Palestina, pero ha seguido manteniendo relaciones de todo tipo con el Estado genocida. Se ha negado a ceder las bases para la guerra contra Irán. Pero el balance del gobierno que hace la mayoría de la población trabajadora es negativo.

Ha incumplido promesas como la derogación a la ley mordaza (de la que, además ha hecho un uso extensivo contra las movilizaciones obreras), o de la ley 15/97. Y se ha mostrado incapaz de dar soluciones al problema de la vivienda. No ha actuado ni frenando a los especuladores ni construyendo vivienda pública.

El gobierno es responsable de la pérdida de un 10% de poder adquisitivo del personal de las administraciones públicas en los últimos cuatro años. Ha incumplido los acuerdos sobre reclasificación y acceso a la jubilación parcial.

Ha subido el SMI de manera notable. Pero ha aplazado una y otra vez el cumplimiento de su promesa de impedir que las subidas absorbieran los complementos salariales de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras.

Ha incumplido el mandato parlamentario de hacer una auditoría de las cuentas de la Seguridad Social, lo que permite hoy a la derecha y la ultraderecha hablar de “quiebra” del sistema para anunciar medidas de recorte y privatización.

Y, sobre todo, ha más que duplicado el gasto militar, mientras que los servicios públicos están siendo desmantelados y las infraestructuras se caen a pedazos, todo ello por falta de financiación suficiente.

Esta política ha generado un gran desapego, y un importante rechazo, de la juventud y de sectores importantes de la clase trabajadora, rechazo que alimenta a la extrema derecha y a la abstención electoral, y que se ha traducido en derrotas electorales en la mayoría de las Autonomías.

Al mismo tiempo, el gobierno está preso de su apoyo al Régimen de la Monarquía, cuyo aparato judicial y cuerpos de seguridad conspiran abiertamente para derribarlo.

La convocatoria de elecciones

Tras el rechazo en el Congreso de los decretos sobre vivienda, y en una situación de importante movilización en las calles, Pedro Sánchez disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 29 de noviembre, confiando en convertir esa movilización en movilización electoral, lo que está por ver.

La mayoría de encuestas augura una victoria de la derecha y la ultraderecha, con mayorías de hasta 200 diputados, una caída importante del voto de Sumar (que podría quedar en un tercio de sus diputados actuales), y dos o tres diputados para Podemos.

En estas circunstancias, muchos recurren a las matemáticas electorales para pedir candidaturas unitarias. Unidad por arriba, para repartir los puestos electorales, sin ningún debate sobre qué programa defender. Unidad en apoyo al gobierno y a la continuidad de su política. Ninguna candidatura presenta un programa de cambio real, de ruptura con el régimen. Esos llamamientos se han traducido en una unidad de listas para el Senado, y con una transformación de Sumar en un “Frente Amplio”, sin Podemos. Ahora los llamamientos son a concentrar el voto, basándose también en las matemáticas de la Ley Electoral.

Las derechas, que se ven vencedoras, han “sacado la patita”, y empiezan a hablar de privatización de las pensiones, de “sacrificios”, de que las mutuas controlen las bajas médicas de los trabajadores… Alarmados por el eco de algunas de estas manifestaciones, han dado marcha atrás en algunas cosas. Incluso, comoAznar, que habla de “cambio de sistema, y no sólo cambio de gobierno”, acarician la posibilidad de una reforma constitucional si alcanzan la representación suficiente.

No está claro que la gran movilización que hay en las calles, o, incluso, la huelga general, se vaya a traducir mecánicamente en una movilización electoral. Sobre todo entre la juventud.

La convocatoria de Huelga General

Es una huelga que tiene una peculiaridad que no había en las huelgas generales anteriores. Estas fueron convocadas por decisión de las direcciones confederales de CCOO y UGT, ante una reforma de las pensiones o una reforma de la legislación laboral propuesta por el gobierno de turno. En esta ocasión, la convocatoria sale de la movilización de las calles, y se produce con un sector importante de la juventud movilizado.

Una huelga difícil de organizar. No olvidamos que desde la última huelga general, en 2012, han apostado, durante años, por el “diálogo social”, con las consecuencias que conocemos.

La situación de la clase trabajadora bien merece una huelga general. Y nosotros trabajamos, incondicionalmente, por su éxito, con nuestra propia política, con nuestros propios métodos, sin someternos a los cálculos de algunos dirigentes. La situación de la vivienda es insoportable. En cuanto a los precios, no hay convenio colectivo que pueda mantener el poder de compra. A ello se une la desastrosa situación de servicios públicos esenciales como la enseñanza y la sanidad.

El llamamiento a la huelga despierta la exigencia de que se satisfagan todas las reivindicaciones. Y los sindicatos empiezan a incluirlas en las reivindicaciones de la huelga, más allá del lema triple “vivienda, salarios, precios”. Y la huelga ayuda a organizar a los trabajadores y trabajadoras de cada sector más allá del 11 de noviembre.

Se convoca en una situación de movilización en las calles. Hay que aprovechar esa situación para organizar en barrios, pueblos, centros de estudio, comités abiertos de apoyo a la huelga, que se coordinen con los sindicatos, que se reúnan con comités de empresa, que difundan materiales de apoyo a la huelga y organicen reuniones y asambleas (de ese trabajo podrán salir, más tarde, los piquetes)., en algunos pueblos.

La manifestación pensionista del día 24, que ha más que duplicado la asistencia del año pasado, forma parte de la preparación de la huelga. Las organizaciones de pensionistas preparan llamamientos dirigidos a los pensionistas, en apoyo de la huelga.

En todo caso, hay que señalar que la cuestión del gasto militar está ausente de la convocatoria y la preparación de la huelga.

 

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