Carta Semanal 1078 para descargar en PDF

La operación terrorista en suelo venezolano fue anticipada por los EEUU en su Estrategia de Seguridad Nacional publicada hace unas semanas. El documento pretende, sin matices, volver a la doctrina Monroe. Recordemos que el presidente Monroe en 1823 dictó una directriz que se resumía en «América para los americanos» o sea el dominio absoluto de los USA sobre el continente. Por tanto, los EEUU se reservan para sí mismo el derecho de intervenir en cualquier punto del continente americano para asegurar los recursos materiales y energéticos que le permitan seguir funcionando como una potencia mundial, así como para garantizar su seguridad a nivel militar.
Tras la intervención imperialista
A estas alturas, todo parece indicar que la exitosa operación de secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha contado con complicidades desde dentro. Está por ver si se ha tratado de un mero “topo” comprado por la CIA, como explica el New York Times, para informar sobre el paradero, los hábitos y la protección de Maduro y su esposa, o de complicidades a más alto nivel, como indicaría la escasa reacción de las defensas antiaéreas frente al ataque de los EEUU.
En todo caso, incluso si no ha habido complicidades previas, lo que va ser determinante es la actitud de la cúpula chavista tras el ataque. Trump ha anunciado que esperan poder cooperar con la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, para aplicar sus planes. Y que va a aplicar para ello una política de palo o zanahoria. “Si no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”, declaraba Trump. Y ha dejado claro lo que quieren los EEUU. “Queremos acceso a todo lo que pidamos, acceso al petróleo y a otras cosas que hacen falta para reconstruir el país, a carreteras y a puentes para reconstruirlos”, ha sostenido Trump “Si [las nuevas autoridades] no se comportan, habrá un segundo ataque”. Los EEUU han lanzado idénticas amenazas contra Vladimir Padrino, ministro de Defensa, y contra Diosdado Cabello, ministro del Interior, para que no “obstaculicen” el trabajo de Delcy Rodríguez.
