Archivo por días: 14/07/2025

Combate Socialista 25. Materiales para el debate.

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El número de Combate Socialista que tienes en tus manos forma parte del esfuerzo por poner al alcance de militantes y simpatizantes nuestras reflexiones y elaboraciones. En este número encontrarás un artículo publicado por Xabier Arrizabalo en la revista Laberinto y que resume el capítulo 9.4 de su libro Capitalismo y economía mundial ; una transcripción del informe realizado por Ángel Tubau sobre la construcción del partido en la escuela de formación del verano de 2015 en Tarragona y un artículo de José Antonio Pozo sobre la situación política en Cataluña tras las eleccio-
nes del 25 de septiembre. Este último artículo, escrito en la primera quincena de diciembre de 2015, sigue siendo válido en su orientación general, si bien después de haber sido entregado para su publicación han sucedido nuevos acontecimientos que apuntan a la aceleración de la crisis política e institucional de la Monarquía y dela misma Unión Europea.

Combate Socialista 24. La clase obrera ante la cuestión nacional.

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En el momento en que la Constitución de 1978 cumple 36 años, es moneda común entre los dirigentes de los partidos con base obrera; como lo es de los partidos nacionalistas y de las “nuevas formaciones”, proponer su reforma, un proceso constituyente… Lo bien cierto es que atravesamos una grave crisis institucional y política que cuestiona de arriba abajo esa Constitución. Todas las instituciones del régimen monárquico están amenazadas de supervivencia por la acción de los trabajadores y los pueblos de España que buscan una salida favorable a sus intereses, y no por casualidad: los Pactos de la Moncloa de septiembre de 1977 sentaron sus bases políticas (el mantenimiento de las instituciones de la dictadura y el reconocimiento obligado de las libertades), el acuerdo en el diagnóstico y los planes de ajuste a aplicar por el Gobierno franquista en minoría parlamentaria. Sobre estos pactos se suelda el consenso constitucional (Constitución, Estatutos de Autonomía,
Estatuto de los Trabajadores); y en cada ocasión que el juego institucional de la supuesta Monarquía parlamentaria se ha visto amenazado por una crisis (desde el 23 de febrero de 1981 hasta mayo
de 2011) se ha puesto en evidencia la incompatibilidad entre la Monarquía y los intereses y aspiraciones de trabajadores y pueblos; sin embargo, la aceptación de los dirigentes políticos y sindicales del movimiento obrero de la legalidad constitucional (vale decir, el respeto a las instituciones heredadas del franquismo por encima de la soberanía de los pueblos y de la democracia) ha conducido a que las crisis se resuelvan en contra de los intereses y de las necesidades de los trabaja dores y de los pueblos de España, manteniéndose el dominio de la economía y de las condiciones de vida de las capas populares por el capital financiero internacional y nacional y los franquistas, fundidos en el crisol de la dictadura con el aparato de Estado y las instituciones franquistas (entrada en la OTAN y en la entonces CEE –como formas de proteger y reforzar las instituciones surgidas del consenso de 1978-; reconversión/desmantelamiento industrial y agrícola, reforma constitucional en septiembre de 2011 para asegurar a los bancos y especuladores el pago de la deuda, etc.). Pero si todo esto es cierto, no lo es menos que la movilización de masas de en los años 70 buscaba con denuedo terminar con la dictadura, imponer la ruptura, destruir el aparato de Estado centralista opresor e instaurar una República basada en el derecho de autodeterminación. Traicionada por sus dirigentes (Santiago Carrillo en primer lugar, pero también Felipe González, que, sometidos al imperialismo y al aparato de Estado, trataron de evitar la ruptura con todos los medios a su alcance), la movilización impuso el reconocimiento de las libertades y de las organizaciones de los trabajadores. El POSI se funda, a partir del voto No a la Constitución, sobre la base de una afirmación: la Monarquía es incompatible con las libertades y con las organizaciones. Lo acontecido en estos casi cuarenta años es el desarrollo de esta contradicción: todos los recortes de los derechos laborales y de las libertades que la crisis del aparato de Estado acelera hoy, demuestran que, a pesar de la orientación de sus dirigentes, la existencia de UGT y CC OO como organizaciones de la clase obrera en todo el Estado español, son una espina clavada en el corazón del régimen, que debe destruirlas como organizaciones de clase para ir más lejos en la política de los recortes exigidos por la UE y el FMI, en la sobreexplotación. Un elemento central, determinante y catalizador de la crisis institucional y política es lo que llaman la cuestión catalana, el derecho del pueblo catalán y de todos los pueblos a decidir, o dicho de otra forma: el derecho a la autodeterminación de las naciones, excluido expresamente de la Constitución del 78.

Combate Socialista 22. 40 años después del golpe de Pinochet.

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La conmemoración del golpe de Pinochet no tiene nada de académico. El gobierno de la Unidad Popular de Allende ha sido presentado al movimiento obrero internacional y particularmente en Latinoamérica como el ejemplo a seguir.
La muerte trágica, como combatiente, de Salvador Allende, ha sido utilizada para justificar supolítica, que en buena medida, a nuestro parecer, facilitó involuntariamente la victoria del golpe.
El periodo de la Unidad Popular significó para la clase obrera un avance considerable en sus reivindicaciones y organización. Proceso que se realizó enfrentándose frecuentemente a las directrices del Gobierno, particularmente a su ala más reaccionaria: los ministros del PC chileno y el sector más reformista del Partido Socialista.
Hoy la clase obrera chilena se enfrenta al continuismo de la Constitución pinochetista que la
Concertación (acuerdo del PS, la democracia cristiana y hoy el PC) garantizó. En el estado español conocemos esta política. La del Pacto de la Moncloa, la preservación de instituciones claves del franquismo y la Monarquía. Pretendemos con este folleto dotar a la vanguardia obrera y juvenil de instrumentos de análisis y balance para entender el pasado, única manera de no repetir los mismos errores. Desde luego desde la Cuarta Internacional y su sección en el Estado español, el POSI, no pretendemos tener la verdad revelada, realizamos nuestro análisis y conclusiones y los sometemos al debate.
Los tres documentos publicados y la recomendación de lectura de un libro –de los muchos que
se han editado– se presentan por sí mismos. Esperamos con ello contribuir al esclarecimiento necesario sobre una cuestión clave de la lucha de clases internacional: el rol de la UP, el carácter del pinochetismo y la supuesta salida que representa la Concertación (hoy nueva mayoría) acompañado, claro está, por una propuesta de salida política presentada particularmente por el compañero Luis Mesina, secretario de la Confederación de trabajadores de la banca.

Combate Socialista 21. La clase obrera y la soberanía de los pueblos

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Combate Socialista 21 en catalán

En la fase de derrumbe general del sistema imperialista a una escala mundial, asistimos en todos los paises a una crisis generalizada del sistema en todos los terrenos (económico, social, político, institucional). Todos los regímenes que garantizan la propiedad privada de los medios de producción están inadaptados a las exigencias del capital financiero de destrucción de la producción, el empleo y las conquistas sociales. Los viejos aparatos, miembros de la Internacional Socialista o provenientes del antiguo aparato estalinista están enteramente entregados a la supervivencia del régimen de propiedad privada de los medios de producción y propugnan la “humanización de la mundialización” y una nueva gobernanza mundial, mediante la reforma de las instituciones internacionales. Este derrumbe provoca que todas las cuestiones no resueltas por la burguesía en la época precedente vuelvan a surgir agravadas y combinadas con los efectos de la crisis capitalista; en Europa mediante los dispositivos de dislocación y corporativismo de la UE. En el Estado español en la forma particular de la descomposición del régimen monárquico restaurado después de la muerte de Franco gracias a la política contrarrevolucionaria de los viejos partidos que se reclaman del movimiento obrero y de la emancipación de los pueblos, que ha ayudado a preservar el antiguo aparato franquista garante del mantenimiento de la propiedad privada y totalmente sometido a las instituciones internacionales, en particular a la Unión Europea y a la OTAN. En este derrumbe, la clase obrera ha demostrado su capacidad, su disponibilidad para la lucha, arrastrando varias veces detrás de sí a sus organizaciones, a pesar de la política de sus dirigentes, y uniendo a todas las capas oprimidas de la sociedad.

Combate Socialista 20. Por la ruptura con el franquismo. Por la República.

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Los máximos órganos judiciales de la Monarquía han establecido una y otra vez que los juicios políticos del franquismo (incluyendo la farsa de los juicios sumarísmos) no son revisables. En opinión de los jueces de esos tribunales, los juicios eran legales porque el régimen surgido del golpe militar del 18 de julio era legal. El proceso contra Garzón, la amenaza de expulsarle de la carrera judicial, son la corroboración de esa doctrina.
La Ley de Memoria Histórica, que deja sin resolver todas las cuestiones fundamentales, que ni toca las responsabilidades políticas de la represión ni garantiza la apertura de fosas y localización de los cadáveres, tampoco permite la anulación de los juicios del franquismo. De hecho, como ha señalado en alguna ocasión Amnistía Internacional, se ha convertido en otra ley de punto final, como la Ley de Amnistía.
Más de 30 años después de la tan alabada “transición”, los hechos, que son tozudos, desmienten las operaciones propagandísticas de los defensores del régimen. Sólo la ruptura con la Monarquía presidida por el heredero de Franco, la disolución del aparato judicial heredado del franquismo, así como la de los cuerpos represivos continuadores de los de la dictadura, puede garantizar la resolución de esta cuestión democrática básica. Como todas las reivindicaciones democráticas pendientes, no tiene otra solución que la ruptura democrática, la República.

Luis Gonzalez