Carta Semanal 1093 para descargar en PDF

Fuentes confidenciales citadas por el Wall Street Journal estiman que 280.000 combatientes (200.000 rusos y 80.000 ucranianos) han muerto en Ucrania sólo desde el 24 de febrero de 2022 hasta diciembre de 2024. 800.000, según esas mismas fuentes, han resultado heridos (400.000 en cada bando).
No se sabe bien quién acuñó la expresión “picadora de carne” para definir cómo los frentes de la guerra devoran miles de vidas de jóvenes rusos y ucranianos. Se señalan los paralelismos entre esta guerra y los combates en Verdún durante la primera guerra mundial, cuando miles de vidas humanas eran sacrificadas para avanzar (o retroceder) unos centenares de metros en el frente de trincheras.
No es de extrañar que los jóvenes de Ucrania se resistan cada día a ser reclutados a la fuerza. Las cuadrillas de reclutadores del gobierno los buscan por todo el país, utilizando medios expeditivos y violentos, pero se enfrentan a una resistencia creciente de la población en general, que protege a su juventud, y han sido, incluso, agredidos en algunas ocasiones. Se dice que hasta dos millones de jóvenes se esconden, mientras las cifras de desertores alcanzan los 250.000. (El periódico «The Times» decía, a finales de 2025, que cuatro de cada cinco ucranianos reclutados están huyendo de los centros de entrenamiento militar. Según Roman Kostenko, secretario del comité parlamentario de seguridad, defensa e inteligencia, «pronto habrá tantos desertores como soldados activos». Cientos de miles han huido del país. Y ello, a pesar de que desertar en Ucrania puede acarrear hasta 12 años de prisión durante la ley marcial, y ausentarse sin permiso hasta 10 años. The Times asegura que solo el 5% de los casos llega a los tribunales.
El mismo movimiento existe en la Federación Rusa, centenares de miles de jóvenes se han exiliado desde el 24 de febrero de 2022. La resistencia al reclutamiento forzado se ha extendido en toda la Federación. Tanto es así que, por ejemplo, en Chechenia el gobierno central la ha anulado. De ahí el recurso a mercenarios extranjeros como en Ucrania.
Gobiernos europeos quieren llevar a sus jóvenes a la guerra
Mientras la carnicería de Ucrania es alimentada por la OTAN y los gobiernos europeos (el gobierno español ha dado al menos 17.000 millones a Ucrania), los gobiernos europeos se preparan –en paralelo al incremento de los gastos militares- para conducir a su propia juventud al matadero.
En noviembre de 2025, el general Fabien Mandon, jefe del Estado Mayor del ejército francés, dijo a los alcaldes de toda Francia reunidos en París la semana pasada que debían prepararse para la guerra, y que para ello se necesita “el espíritu que acepta que tendremos que sufrir para proteger lo que somos”. Según sus palabras, si Francia “vacila porque no estamos dispuestos a aceptar perder a nuestros hijos”, entonces “estamos, de hecho, en peligro”, dijo a los alcaldes.
De hecho, Francia ha anunciado la recuperación del servicio militar en forma de un cuerpo voluntario de 10 meses, que comenzará a implementarse gradualmente a partir del verano de 2026. El presidente Emmanuel Macron presentó esta iniciativa en noviembre de 2025, declarando que “en este mundo incierto, donde la fuerza prevalece sobre el derecho, nuestra nación no puede permitirse el miedo ni la imprevisión”. El programa arranca con 3.000 voluntarios en su primera fase, con el objetivo de tener 10.000 participantes en 2030 y hasta 50.000 en 2035. Pero ya el año pasado Macron implantó un Servicio Nacional Universal, de tipo cívico-militar, de un mes de duración.
Por su parte, Alemania también avanza hacia la reinstauración del reclutamiento militar obligatorio. El primer paso es un programa de ampliación del reclutamiento voluntario, pero cuyos trámites iniciales son ya obligatorios. Tanto hombres como mujeres recibirán a partir de enero de 2026 un formulario para evaluar su motivación y aptitudes. Para los varones es obligatorio responder. A partir de ahí se convocará a todos los hombres nacidos a partir del 1 de enero de 2008 a una revisión médica, también obligatoria.
El objetivo declarado del canciller Merz es dotar a Alemania del «ejército más poderoso de Europa», tanto en equipamiento como en dotación. Actualmente las Fuerzas Armadas alemanas tienen 181.000 soldados en activo, más 35.000 reservistas. El ministro de defensa, el “socialdemócrata” Boris Pistorius quiere alcanzar los 280.000 soldados para 2035. Según la nueva Ley de Modernización del Servicio Militar (vigente desde enero 2026), los hombres alemanes de entre 17 y 45 años deben solicitar permiso al ejército si planean salir del país por más de tres meses. El objetivo es un registro militar confiable para reclutamiento, afectando a más de 30 millones de varones. Al difundirse esta información, una ola de indignación ha recorrido el país, obligando a Pistorius a anunciar que la norma será modificada. “Suspenderemos la obligación mientras el servicio militar sea voluntario».
Ya hay diez países en Europa que exigen hacer un servicio militar: Austria, Estonia, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania, Noruega, Suecia, Chipre. En el Reino Unido, el Partido Conservador lleva la mili en su programa electoral.
Al otro lado del Atlántico, los EE. UU. dan los primeros pasos para reinstaurar la conscripción obligatoria. Se implementará una nueva regla de registro militar automático a partir de diciembre de 2026, que se aplicará de igual manera en estados y territorios. Como explica Sonia Santiago, de la organización “Madres contra la guerra” en Puerto Rico, “Lo que el Departamento de Guerra (Departamento de Defensa de Estados Unidos) hace es que va a buscar a todos los varones de edades entre los 18 y 25 años por todas las plataformas digitales que tiene el gobierno federal para identificarlos y, una vez los identifiquen, automáticamente los inscriben en el Sistema del Servicio Selectivo”. Se trata de actualizar ese censo, que está vigente desde 1917, cuando EE. UU. decidió identificar a todos los varones que entendía que podían servirle para las guerras, y hacer obligatoria la inscripción, que ahora era voluntaria.
Los jóvenes se organizan para resistir
En distintos países de Europa, los jóvenes comienzan a resistirse a esta política que busca convertirlos en carne de cañón.
A principios de marzo, jóvenes de toda Alemania, principalmente estudiantes de secundaria, se declararon en huelga contra el regreso del servicio militar, que será, en principio, voluntario e incentivado, pero que contempla la opción de un reclutamiento obligatorio si no se logran los objetivos ansiados. «Los viejos quieren la guerra; los jóvenes queremos el futuro«, «No al servicio militar» y «Frente al reclutamiento, insumisión«, eran algunas de las frases de las pancartas o coreadas por una manifestación de centenares de jóvenes que partió de la biblioteca pública del barrio berlinés de Kreuzberg, en dirección hacia el centro de ese distrito. En el camino se les juntaron otros grupos, hasta sumarse en una concentración final. La de Berlín era una entre el centenar de marchas convocadas de norte a sur del país en la llamada «huelga escolar» contra el servicio militar.
En Francia, donde los militares multiplican su presencia en charlas y conferencias en institutos y universidades, en muchas de las cuales son recibidos con protestas organizadas, 500 jóvenes han comenzado a difundir un llamamiento “¡Los jóvenes no vamos a ir a la guerra!”. En él se dice: “Macron quiere la guerra, nosotros, los jóvenes, le respondemos: ¡no vamos a ir! Tras haber instaurado un servicio militar nacional; tras haber multiplicado las clases de defensa por todo el territorio; tras haber multiplicado las ofertas de empleo en el Ejército para los jóvenes en situación precaria. El 18 de marzo, Macron, durante su discurso de presentación del nuevo portaaviones, declaró que se apoyaría en las formaciones de los institutos profesionales y generales, las universidades, las escuelas de ingeniería, así como en los sectores de la investigación y la industria, con el fin de movilizar a toda la juventud, desde la secundaria hasta el doctorado, para su proyecto belicista. Desde que está en el poder, Macron no ha dejado de destruir nuestras condiciones de vida y de estudio. Ahora quiere enviarnos a la guerra”.
Es significativo lo que ocurre estas semanas en Francia. El 21 de abril el gobierno Lecornou ha dictado un recorte de 6.000 millones en gastos sociales pues «la guerra en medio Oriente y el bloqueo del Estrecho de Ormuz tiene repercusiones inmediatas en nuestro país»
Este mismo 21 de abril se ha producido una masiva concentración delante de la facultad de Ciencias Políticas de París contra las sanciones a estudiantes que se han movilizado contra el genocidio en Gaza.
La movilización de jóvenes alemanes, franceses y de otros países contra la política de guerra y contra el reclutamiento obligatorio es algo que compete a todos los jóvenes de Europa, incluso más allá de aquellos cuyos gobiernos se atreven a proponerlo.
La Conferencia y mitin de los 19 y 20 de junio en Londres será la ocasión para ayudar a impulsar la movilización contra la política de guerra y de cómo afecta a la juventud.
