(Publicado en la Carta Semanal 692 – ver en catalán)
Hace unas semanas hablábamos en esta Carta Semanal de algunos elementos de corrupción que afectan a la cúspide del Régimen, la Casa Real. Hoy vamos a detenernos en una cuestión no menor: cómo el régimen mantiene a partidos y organizaciones a través de un entramado de subvenciones. Pero el análisis es necesario abordarlo separando la financiación pública de las instituciones y asociaciones cuya existencia se asienta en el nacimiento y continuidad del Estado (el PP, la Iglesia, las órdenes religiosas, las fundaciones del franquismo, ONGs, asociaciones patronales) de la financiación pública que el Estado otorga a organizaciones y sindicatos nacidos del combate histórico de la clase obrera. Las primeras solo pueden vivir de esas subvenciones, mientras que las segundas, en algunos casos con importantes recursos propios, reciben subvenciones que solo tienen el objetivo de comprometer sus políticas.
