Algunos textos sobre la situación en Alemania

Carta Semanal 1077 en catalán

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La situación en Alemania es determinante para toda Europa. Mientras el gobierno de coalición de democristianos y socialdemócratas prosigue la política de rearme, con el apoyo de Los Verdes y Die Linke, una oposición se levanta bajo varias formas. Reproducimos extractos de 3 textos sobre la situación en Alemania. Pueden descargar los textos completos en los siguientes enlaces:

Editorial de SOPODE

Merz: Un gobierno al borde del abismo

El Gobierno de la CDU/CSU y el SPD, liderado por el canciller Merz, , ha logrado convertirse en el más impopular de la historia de la República Federal. Cada decisión política y social amenaza con paralizar la capacidad de acción del Gobierno. Pero el partido de izquierda «consciente de los intereses del Estado» está dispuesto a salvar al Gobierno de este dilema, ya sea con miles de millones para gastos militares, con la elección del canciller o, en caso necesario, con abstenciones en el Bundestag, como es el caso actualmente con las pensiones. De hecho, el partido Die Linke está dividido.

En las últimas encuestas, el partido del canciller CDU/CSU se estanca en un 24%, superado por la AfD, que alcanza un 26%. El SPD se sitúa en un 14% y amenaza con seguir bajando.

¿Qué salida?

Alemania se ve sacudida por una crisis económica muy grave, consecuencia de la crisis mundial del capitalismo, pero también y sobre todo de la política de sanciones contra Rusia y de la guerra económica que Trump libra contra Alemania.

La Federación de la Industria Alemana (BDI) estima que Alemania se encuentra en «caída libre» en el plano económico. Se prevé que la producción industrial retroceda por cuarto año consecutivo. Según Peter Leibinger, presidente de la BDI «No se trata de una desaceleración coyuntural, sino de un declive estructural».

Patrick-Ludwig Hantzsch, del instituto Creditreform, señala que 5,67 millones de ciudadanos están agobiados por sus deudas. «El alto coste de la vida, la destrucción de empleo y el aumento del desempleo están llevando al límite a muchos hogares».

El belicismo del Gobierno de Merz y la preparación de la guerra contra Rusia amenazan con precipitar a Alemania y a su población al abismo, tanto en el plano económico como en el político y el social.

La «estrategia de seguridad nacional» de Estados Unidos: el sometimiento de Europa

El periódico patronal Handelsblatt intenta definir el futuro papel político de Alemania: “En esta situación de emergencia en materia de política de seguridad, a Alemania se le asigna el papel de nación líder. A largo plazo, una Bundeswehr bien equipada puede contribuir de manera significativa a disuadir a Rusia y a colmar al menos las lagunas convencionales que dejan los EEUU”.

Trump quiere intervenir directamente

y exige un nuevo nivel de subordinación de Europa a los intereses del imperialismo estadounidense.

¿Y Ucrania? Tras ponerse de acuerdo con Putin sobre el saqueo de Ucrania y las riquezas siberianas, y tras haber logrado romper las relaciones económicas entre Europa, en particular Alemania, y Rusia, Trump presiona a Merz y a los demás Gobiernos europeos para que asuman los costes de la guerra, que ascienden a miles de millones.

Trump apunta aún más lejos. Se trata, al igual que en Estados Unidos, de destruir todas las conquistas sociales y democráticas de la clase obrera, de desmantelar el «Estado del bienestar». Encuentra en Merz un aliado para alcanzar este objetivo, pero no la fuerza necesaria para llevar a cabo este programa en Alemania.

¿Qué fuerza política puede poner fin a Trump y a sus Gobiernos vasallos?

En Europa existe una amplia movilización contra los planes de rearme, los trabajadores luchan contra el desmantelamiento de sus conquistas sociales, desmantelamiento que se lleva a cabo en nombre de la marcha hacia la guerra. En Alemania… (cita varas potentes movilizaciones)

¿Cómo reunir políticamente estas diferentes protestas y luchas para crear una fuerza capaz de construir una alternativa a la guerra de Trump y a la guerra social? «Juntos contra la derecha»: ese es el callejón sin salida que proponen los partidos establecidos para desviar la atención del hecho de que son sus políticas las que refuerzan las voces que quieren protestar a través de la AfD.

Las juventudes de Die Linke se pronuncian por Palestina y contra el rearme

La organización juvenil de Die Linke (“la Izquierda”), Linksjugend, aprobó en su 18º Congreso Federal una resolución contra el genocidio en Gaza. Bajo el título Nunca más debemos guardar silencio ante un genocidio, denuncia la actuación de Israel en Palestina como un proyecto colonial racista y el genocidio contra la población palestina. Fue aprobada por amplia mayoría, 70% de votos a favor y menos del 25% en contra.

El texto aprobado sitúa la responsabilidad de Alemania en el genocidio de Gaza: “la participación alemana —en forma de exportaciones de armas, apoyo diplomático a Israel y criminalización de la solidaridad con Palestina— está motivada por intereses imperialistas, no por sentimientos de culpa histórica ni por amor a los derechos humanos”.

Esta votación supuso una ruptura con el pasado de Linksjugend. En octubre pasado, la dirección nacional de Linksjugend elogiaba el llamado «plan de paz» de Trump.

La declaración ha sido respondida con numerosos ataques mediáticos y políticos en Alemania. Diecisiete diputados de Die Linke en el Bundestag firmaron una carta a la dirección del partido, que filtraron a la prensa, calificando la resolución de «inaceptable». Entre los firmantes se encontraban conocidos defensores del sionismo, como Dietmar Bartsch, Bodo Ramelow y Caren Lay. Los dos coportavoces de Die Linke, Ines Schwerdtner y Jan van Aken, también se han distanciado públicamente del contenido de la moción.

A pesar de todo, Linksjugend se niega a rectificar, pese a las presiones de las autoridades, la prensa y su propio partido. “Defenderemos nuestra resolución contra todos los ataques, incluidos los que provienen de nuestro propio partido”, explica la sección berlinesa.

No es la primera fricción de las juventudes con el partido. El pasado marzo, la sección berlinesa se desmarcó de la formación en sus posturas sobre el rearme, pidiendo la renuncia de representantes del partido en Bremen y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, que respaldaron el aumento del gasto militar en el Bundesrat.

Las posiciones de las juventudes se corresponden con el crecimiento de la organización. Desde las elecciones de febrero, decenas de miles de nuevos miembros se unieron a Die Linke, y muchos se oponen al genocidio en Gaza.

Congreso de la alianza Sahra Wagenknecht (BSW)

El tercer congreso del BSW se celebró el 6 y 7 de diciembre. Se trataba del primer congreso de delegados marcado por debates políticos de fondo, aunque aún limitados. Desde el último congreso del partido a principios de 2025, el número de miembros ha pasado de unos 1000 a 11 200, lo que se ha reflejado en el alcance político del debate.

«Debemos deshacernos de Merz urgentemente»

Este llamamiento de Sahra Wagenknecht marcó el congreso del partido. En todos los niveles, este congreso se caracterizó por el «no» a la política belicista, socialmente destructiva y antidemocrática que defiende el Gobierno de Merz.

Ya se trate de las entregas de armas a Ucrania o a Israel o de las sanciones que destruyen la industria y los puestos de trabajo en Alemania, toda la gama de políticas que aplica el Gobierno de Merz ha sido rechazada por los delegados de la BSW.

Los empleados del sector sanitario organizaron una acción muy destacada en la tribuna contra la militarización del sistema sanitario civil, que hoy en día afecta a todos los ámbitos de la sociedad con el fin de convertir a Alemania en un país preparado para la guerra. Se decidió lanzar una campaña en defensa de la sanidad civil y otra contra el servicio militar obligatorio.

¿Para quién actúa el BSW?

Los partidos en el poder llevan a cabo una política belicista contra su propio pueblo. ¿Y la oposición? El mayor partido de la oposición, AfD, fue el primero en exigir que se destinara el 5% del PIB al armamento y en reclamar el desmantelamiento de las conquistas sociales. AfD no defiende los intereses de los trabajadores y las trabajadoras. No hay nada en común entre la BSW y la AfD, tal era la opinión general. No luchamos por la AfD, sino por los votantes de la AfD, precisó Christian Leye.

¿Y los demás partidos de oposición? Los Verdes reclaman una política bélica antisocial más. ¿Y Die Linke? Acaba de salvar al Gobierno de Merz y ha permitido la adopción de la reforma de las pensiones. Es la tercera vez que Die Linke «acude al rescate del Gobierno de Merz».

Los trabajadores y trabajadoras necesitan representación política. A ello responde la creación de la AGBSW, que se inscribió en la tradición del movimiento obrero, justo antes del congreso del partido. Según un delegado, la AGBSW fusiona «el movimiento obrero y el movimiento pacifista», ya que «la defensa de las conquistas sociales es incompatible con la política de guerra».

El debate sobre la migración dio lugar a posiciones muy controvertidas. Muchos delegados, especialmente dentro de la AGBSW, cuestionan las declaraciones programáticas realizadas hasta ahora por Sahra Wagenknecht o las rechazan de plano.

Por iniciativa de la AGBSW, se añadió un pasaje a la moción principal, que estipula:

¡Con los trabajadores por una república social y la paz!

La BSW lucha junto a los empleados de las ciudades y el campo, en todos los sectores económicos y administrativos, en la industria y los servicios, por un país con salarios justos, empleos seguros y buenas condiciones de trabajo. Para evitar la presión sobre los salarios, es necesario reforzar de nuevo los convenios colectivos y facilitar su aplicación general. Apoyamos a los asalariados, a sus sindicatos y a sus comités de empresa o juntas de personal en su compromiso con los derechos de los trabajadores y con un trabajo de calidad.

Los trabajadores y sus familias no solo sufren el estancamiento económico y la crisis, sino que también se ven expuestos a un doble ataque. El rearme y la participación en guerras actuales y futuras, por un lado, y el desmantelamiento del Estado social y la presión sobre los salarios, por otro, son las dos caras de una misma moneda, la de una lucha de clases librada por las clases dominantes”.

El SPD renunció hace tiempo a su ambición de ser un partido obrero, y Die Linke nunca la tuvo. A la gran mayoría de la sociedad le falta un partido, a Alemania le falta un partido obrero.

¿Va a emprender el BSW este camino? Incluso después de este congreso, la pregunta sigue abierta.

Es precisamente en los círculos obreros donde la AfD obtiene más del 30% de los votos, aprovechando la ira y la contestación que estos círculos sienten hacia todos los partidos establecidos.

Una cuestión que no se ha aclarado en el congreso del partido, pero que será determinante, es la del futuro de la BSW, que dependerá de su capacidad para asociar la lucha contra la guerra con la lucha contra la destrucción social. Debe ser el partido de la paz, de la defensa del empleo y del Estado social, o como dijo un delegado: «Somos el partido del trabajo».

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