Archivo por días: 26/10/2021

El 40º Congreso del PSOE

Es evidente que para todo militante obrero las decisiones que tome el PSOE interesan sobremanera. El PSOE ha sido desde hace 142 años la principal representación política de los trabajadores de este país. Esto es una realidad al margen de lo que podamos pensar de su política y de su evolución.

Nosotros somos militantes de la Cuarta Internacional, constituida precisamente en diferenciación de la corriente estalinista y de la socialdemócrata. No era simplemente un problema ideológico, sino de la constatación por nuestra parte de que la política de las organizaciones que, como el PSOE, se reclaman de la socialdemocracia, no ha significado un avance para la emancipación social y democrática de los trabajadores y de los pueblos.

Por supuesto, somos conscientes de que un sector importante de los trabajadores siguen votando a este partido, aunque cada vez con menos confianza.

En todo caso, consideramos necesario dar nuestra opinión sobre el desarrollo de este Congreso y sus resultados.

Empezaremos por citar el artículo de Cándido Méndez, exsecretario general de la UGT y militante socialista desde 1970, publicado por la Cadena Ser el 16 de octubre. Dice en él:

«En el Congreso se dedica una hora a todo lo relacionado con la elección de la mesa y el debate y votaciones sobre la gestión de los órganos federales, entre otros la Comisión Ejecutiva Federal y el Comité Federal. En una hora escasa, ¿se va a debatir un periodo de tiempo, 2017-2019, donde ha habido tres elecciones, dos generales, y además analizar unas elecciones, como las de Madrid, con presencia notable del secretario general del partido, que, entre otras por esa presencia, tiene una lectura rotundamente nacional, y que se han saldado con el paso de ser la fuerza más votada en las anteriores a la tercera en estas últimas?»

Una buena reflexión sobre un hecho que revela que no ha habido en ese Congreso, no ya posibilidad de debate, ni de expresar una opinión contraria al reducido grupo que di- rige el partido socialista y al que podríamos darle otro apelativo; sino ninguna opinión sobre el programa, es decir, sobre la política realizada y por realizar por el partido desde el Gobierno. En el mismo artículo, Cándido

Méndez lo define así:
«Es probable que se piense que, debatiendo sobre ecología, digital y feminismo, lo del empleo, acorde con la máxima evangélica, se nos dará por añadidura, pero esto no suele funcionar así.»

Lo que viene a señalar que se recurre a lugares comunes que, en realidad, y más allá de su mayor o menor importancia objetiva, vienen a ocultar, probablemente por tener un contenido inconfesable, todo lo relativo a las reivindicaciones e intereses de los trabajadores.

Veamos: de cuándo en cuándo, cada vez menos, y de cara a la galería, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, ha venido anunciando la derogación de la reforma laboral y de la ley mordaza, como le exige el movimiento obrero. No es eso lo que afirmó en su discurso de clausura, en él su compromiso fue «poner punto final a leyes como la ley mordaza y la reforma laboral del PP, impuestas y sin acuerdos, que precarizaron los contratos y devaluaron los salarios.»

Sobre la reforma laboral

Entonces, sobre la reforma laboral, lo que quisiera Pedro Sánchez, es un acuerdo en las mesas del llamado diálogo social, un acuerdo de aceptación de la misma por los dirigentes sindicales que ponga fin a las críticas y que se olviden las exigencias de su derogación; antes de finalizar el año a ser posible. Sin mantener lo esencial de la reforma, incluso sin profundizarla, no sería posible el desmantelamiento del sector del automóvil, los despidos y la reconversión de tantos otros sectores económicos que se anuncian en nombre de la digitalización de la economía y de la transición verde. Con los fondos europeos como señuelo.

Como se ha señalado desde el aparato del PSOE estos días, de lo que se trata ahora es de «avanzarse a los cambios profundos que se avecinan, relacionados con el mercado laboral, con la gestión de la inmigración, con el cambio climático.» Lo que está en juego, pues, con la derogación o no de la reforma laboral son decenas de miles de puestos de trabajo, los derechos labora- les conquistados y la existencia de un sector industrial fuerte que sea la base de la economía. Y el silencio del 40º Congreso sobre todo esto significa que los dirigentes

socialdemócratas apuestan por una reconversión económica que puede dejar pequeña la de los años de gobierno de Felipe González para entrar en la entonces denominada Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea.

¿Qué supone «poner fin» a la ley mordaza?

En junio, con el apoyo de UGT y de CC. OO. se celebró un gran acto en la sede central de UGT en el que ambas organizaciones y el conjunto del movimiento obrero se felicitaron por la derogación del artículo 315.3 del código Penal y en el que se constituyó un comité internacional por la derogación de la ley mordaza y en defensa del derecho de huelga.
No ha habido la menor intención por parte del Gobierno «progresista» de apoyarse en esa iniciativa y en esas exigencias para derogar la ley mordaza. Muy al contrario, dos días después de las manifestaciones de Pedro Sánchez en su discurso de clausura del 40º Congreso del PSOE, la Mesa del Congreso de los Diputados decidió mantener bloqueada la derogación de la ley mordaza con el voto de los diputados del PSOE a favor de ampliar el plazo de enmiendas a la ley. Es la 39.a vez que los diputados del partido socialista bloquean el avance de esta derogación que permanece en esta fase de la tramitación parlamentaria desde hace casi un año. Esto son los hechos, lo demás son discursos y palabras que no comprometen a nada, ni convencen a casi nadie.

El mismo día en que se iniciaba el Congreso del PSOE decenas de miles de pensionistas, trabajadores y ciudadanos se manifestaban por las calles de Madrid exigiendo una auditoría de las cuentas de la Seguridad Social. En ese Congreso todo quedaba en qué se iban a controlar las cuentas de la Seguridad Social.

Debates en un mundo paralelo

Mientras los debates del Congreso se daban en un mundo paralelo, al margen de los problemas y de las aspiraciones de los trabajadores, el aparato pretendía dar una imagen de unidad, que todo se adoptara por unanimidad. Así pues, en los últimos meses y hasta el 40º Congreso, Pedro Sánchez ha excluido de la dirección del partido a toda la vieja guardia que estuvo a la cabeza del «No es no» contra Rajoy, o de los que estaban en la dirección de UGT cuando todavía organizaba jornadas de huelga, contra la reforma laboral, por ejemplo, como Toni Ferrer. Y ha incorporado a partidarios del consenso con el PP, como el ministro Félix Bolaños, artífice del pacto con el PP para la renovación del Tribunal Constitucional y otras instituciones; pacto consistente en conceder la práctica totalidad de las exigencias del PP.

Sigue leyendo

El 40è Congrés del PSOE

 Carta Setmanal 857 per descarregar en PDF

És evident que per a tot militant obrer les decisions que prengui el PSOE interessen molt. Des de fa 142 anys, el PSOE ha estat la principal representació política dels treballadors d’aquest país. Això és una realitat al marge del que puguem pensar de la seva política i la seva evolució.

Nosaltres som militants de la Quarta Internacional, constituïda precisament en diferenciació del corrent estalinista i de la socialdemòcrata. No era simplement un problema ideològic, sinó de la constatació per part nostra que la política de les organitzacions que, com el PSOE, es reclamen de la socialdemocràcia, no ha significat un avenç per a l’emancipació social i democràtica dels treballadors i dels pobles.

Per descomptat, som conscients que un sector important dels treballadors continuen votant aquest partit, encara que cada cop amb menys confiança.

En tot cas, considerem necessari donar la nostra opinió sobre el desenvolupament del Congrés i els seus resultats.

Començarem per citar l’article de Cándido Méndez, exsecretari general de la UGT i militant socialista des del 1970, publicat per la Cadena Ser el 16 d’octubre. Diu en ell:

«Al Congrés es dedica una hora a tot allò relacionat amb l’elecció de la mesa i el debat i votacions sobre la gestió dels òrgans federals, entre d’altres la Comissió Executiva Federal i el Comitè Federal. En una hora escassa, es debatrà un període de temps, 2017-2019, on hi ha hagut tres eleccions, dues generals, i a més analitzar unes eleccions, com les de Madrid, amb presència notable del secretari general del partit, que, entre altres per aquesta presència, té una lectura rotundament nacional, i que s’han saldat amb el pas de ser la força més votada a les anteriors a la tercera en aquestes últimes?»

Una bona reflexió sobre un fet que revela que no hi ha hagut en aquest Congrés, no ja possibilitat de debat, ni d’expressar una opinió contrària al reduït grup que dirigeix ​​el partit socialista i al qual podríem donar-li un altre apel·latiu; sinó cap opinió sobre el programa, és a dir, sobre la política realitzada i per fer pel partit des del Govern. En el mateix article, Cándido Méndez ho defineix així:

«És probable que es pensi que, debatent sobre ecologia, digital i feminisme, això de l’ocupació, d’acord amb la màxima evangèlica, se’ns donarà d’afegit, però això no sol funcionar així.»

El que assenyala és que es recorre a llocs comuns que, en realitat, i més enllà de la seva major o menor importància objectiva, amaguen, probablemente, per tenir un contingut inconfessable, tot allò relatiu a les reivindicacions i interessos dels treballadors.

Sobre la reforma laboral

Vegem: de tant en tant, cada cop menys, i de cara a la galeria, Pedro Sánchez, president del Govern i secretari general del PSOE, ha anunciat la derogació de la reforma laboral i de la llei mordassa, com li exigeix ​​el moviment obrer. No és això el que va afirmar en el seu discurs de cloenda, el seu compromís va ser «posar punt final a lleis com la llei mordassa i la reforma laboral del PP, imposades i sense acords, que van precaritzar els contractes i van devaluar els salaris.»

Aleshores, sobre la reforma laboral, el que voldria Pedro Sánchez, és un acord a les taules de l’anomenat diàleg social, un acord d’acceptació dels dirigents sindicals que posi fi a les crítiques i que s’oblidin les exigències de la seva derogació; abans de finalitzar l’any si és possible. Sense mantenir allò essencial de la reforma, fins i tot sense aprofundir-la, no seria possible el desmantellament del sector de l’automòbil, els acomiadaments i la reconversió de tants altres sectors econòmics que s’anuncien en nom de la digitalització de l’economia i de la transició verda. Amb els fons europeus com a esquer.

Com s’ha assenyalat des de l’aparell del PSOE aquests dies, ara es tracta d’«avançar-se als canvis profunds que s’acosten, relacionats amb el mercat laboral, amb la gestió de la immigració, amb el canvi climàtic.» El que està en joc, doncs, amb la derogació o no de la reforma laboral són desenes de milers de llocs de treball, els drets laborals conquerits i l‟existència d‟un sector industrial fort que sigui la base de l‟economia. I el silenci del 40è Congrés sobre tot això significa que els dirigents socialdemòcrates aposten per una reconversió econòmica que pot deixar petita la dels anys de govern de Felipe González per entrar a la llavors anomenada Comunitat Econòmica Europea, avui Unió Europea.

Què suposa «posar fi» a la llei mordassa?

Al juny, amb el suport d’UGT i de CC. OO. es va celebrar un gran acte a la seu central d’UGT en què les dues organitzacions i el conjunt del moviment obrer es van felicitar per la derogació de l’article 315.3 del codi Penal i en què es va constituir un comitè internacional per la derogació de la llei mordassa i en defensa del dret de vaga.

No hi ha hagut cap intenció per part del Govern «progressista» de recolzar-se en aquesta iniciativa i en aquestes exigències per derogar la llei mordassa. Ben al contrari, dos dies després de les manifestacions de Pedro Sánchez en el discurs de cloenda del 40è Congrés del PSOE, la Mesa del Congrés dels Diputats va decidir mantenir bloquejada la derogació de la llei mordassa amb el vot dels diputats del PSOE a favor d’ampliar el termini d’esmenes a la llei. És la 39a vegada que els diputats del partit socialista bloquegen l’avenç d’aquesta derogació que roman en aquesta fase de la tramitació parlamentària des de fa gairebé un any. Això són els fets, la resta són discursos i paraules que no comprometen res, ni convencen gairebé ningú.

El mateix dia que s’iniciava el Congrés del PSOE desenes de milers de pensionistes, treballadors i ciutadans es manifestaven pels carrers de Madrid exigint una auditoria dels comptes de la Seguretat Social. En aquell Congrés tot quedava en que es controlarien els comptes de la Seguretat Social.

Debats es feien en un món paral·lel

Mentre els debats del Congrés es feien en un món paral·lel, al marge dels problemes i de les aspiracions dels treballadors, l’aparell pretenia donar una imatge d’unitat, que tot s’adoptés per unanimitat. Així doncs, en els últims mesos i fins al 40è Congrés, Pedro Sánchez ha exclòs de la direcció del partit tota la vella guàrdia que va estar al capdavant del «No és no» contra Rajoy, o dels que estaven a la direcció d’UGT quan encara organitzava jornades de vaga, contra la reforma laboral, per exemple, com Toni Ferrer. I ha incorporat partidaris del consens amb el PP, com el ministre Félix Bolaños, artífex del pacte amb el PP per a la renovació del Tribunal Constitucional i altres institucions; pacte consistent a concedir la pràctica totalitat de les exigències del PP.

I, com un gest val més que mil paraules, i més quan ve carregat d’un valor simbòlic, l’abraçada de Pedro Sánchez a Felipe González, que, en el discurs, va reivindicar la política de la Transició, és a dir, els pactes amb els franquistes contra la democràcia, i va tenir el desvergonyiment de demanar a Sánchez «que fomenti aquest esperit crític que escasseja al PSOE actual.» Quina llibertat de crítica demana qui va ser president del govern al servei de la Monarquia i de l’OTAN durant 23 anys i avui actua obertament en nom del capital financer? No es referia a les JJ SS, recolzades per Esquerra Socialista, a les quals no se’ls va deixar passar a votació una moció a favor de la República (no fos això a incomodar la Casa Reial amb els escàndols de rei emèrit pel mig), no era això. La seva llibertat de crítica és per als qui com ell pretenen acabar amb qualsevol vinculació o referència del partit socialista a la classe obrera.

Pedro Sánchez, el seu govern i els dirigents socialistes saben el futur a què s’enfronten i volen escenificar la seva unitat; alhora que busquen pactar amb el PP. L’aparell socialdemòcrata s’aferra a tot Europa a l’ordre vell de la propietat privada, a l’imperialisme. Mai no va estar tan justificada històricament l’existència de la Quarta Internacional.