Archivo por días: 03/08/2026

CEUTA: LA CRISIS LLAMADA MIGRATORIA

 Carta Semanal 1107 para descargar en PDF

En el momento que escribimos esta líneas, una buena parte de los más de 60.000 ciudadanos marroquíes, en su mayoría jóvenes, que llegaron a Ceuta a nado o atravesaron la valla de la aduana del Tarajal, han vuelto a Marruecos, pero más de 70 de ellos murieron ahogados al intentar entrar en Ceuta. Paralelamente, unos 400 ciudadanos marroquíes lograron entrar en Melilla antes de que la guardia civil y el ejército español cerraran la frontera.

Los que han vuelto lo han hecho, en su mayoría, obligados por el hambre y la sed, ya que los comercios, bares y restaurantes de Ceuta fueron cerrados, mientras que el ejército español les empujaba hacia las fronteras. Y, en una ciudad tomada por la policía y el ejército, consintieron que grupos de ultraderechistas agredieran de forma organizada a algunos inmigrantes.

Enclaves coloniales

Para empezar, hemos de recordar un hecho: Ceuta y Melilla son enclaves coloniales españoles en Marruecos restos de la ocupación, del “Protectorado” establecido por la monarquía española en Marruecos antes de su independencia en 1957, y defendido a sangre y fuego, incluyendo el recurso a armas químicas, contra la voluntad de liberación del pueblo marroquí. Son, junto con los peñones de Alhucemas y Vélez de Gomera, la isla del Perejil y las islas Chafarinas, los últimos restos de la ocupación colonial.

La propia independencia de Marruecos fue tutelada por los regímenes español y francés, después de haber aplastado al Ejército de Liberación marroquí, en beneficio de la monarquía alauita. Esta monarquía corrupta se ha caracterizado como una institución enemiga del pueblo marroquí, al servicio del imperialismo y aliada del sionismo, y mantiene al pueblo de Marruecos en la opresión más atroz, mientras se apropia de la parte del león de la renta nacional. Una monarquía, por cierto, que siempre ha mantenido relaciones estrechas con la monarquía borbónica de España.

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A 90 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA. LECCIONES PENDIENTES

 Carta Semanal 1106 para descargar en PDF

Cuando se cumplen 90 años conviene recordar (y reafirmar) que en el verano de 1936 hubo en España una revolución social, una de las revoluciones obreras más importantes habidas en Europa en el siglo XX. Una revolución que, por otro lado, sigue siendo ignorada en muchas de las conmemoraciones actuales. Por ejemplo, si se observa la prensa actual es como si no hubiera existido. Con pocas excepciones, solo hay referencias al hecho de que se produjo un levantamiento militar contra la República que provocó el inicio de la guerra civil, etc. Y si se consulta la prensa asociada a partidos que tuvieron un papel hace 90 años, se produce la misma impresión. Por ejemplo, en el digital Mundo Obrero, órgano oficial del PCE, no hay ni una sola palabra o referencia a la revolución que protagonizaron millones de obreros y campesinos. Lo mismo ocurre con El Socialista, en el que incluso no hay referencias de ningún tipo. Desde luego, no se trata de un problema de desconocimiento “histórico” de los hechos. Hay una razón política.

Y sin embargo hubo una revolución

Efectivamente, aunque se intentó ocultar, la revolución fue un hecho en las dos terceras partes del país en las que la sublevación militar fracasó inicialmente. La reacción popular al golpe de eEstado no se detuvo en la defensa estricta de la legalidad republicana, sino que fue mucho más lejos. No buscó simplemente la neutralización de los militares golpistas y de la trama civil que los acompañaba, ni se limitó a señalar exclusivamente a los enemigos políticos de la República, sino que apuntó también hacia las clases dirigentes. Hacia la oligarquía terrateniente, responsable de la existencia de una masa de millones de campesinos que sobrevivían en la miseria. Hacia la burguesía asociada a aquella, e interesada exclusivamente en mantener un determinado orden social al precio que fuera. Hacia la Iglesia, siempre asociada al poder y a los poderosos. Todos ellos fueron acusados de amparar y fomentar la reacción de los militares que se habían sublevado contra la República. Aparecieron a ojos de las masas como la trama civil, la trama de “clase”, que estaba detrás del golpe y a la que había que abatir igualmente.

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