(publicado en la Carta Semanal 416)

“La propiedad privada es sagrada”, decía hace unos días un contertulio en Radio Nacional de España Evidentemente, no se refería a la propiedad de quienes pierden su vivienda y, con ella los ahorros de toda su vida en uno de los más de 500 desahucios que se producen cada día, ni a quienes los bancos y cajas de ahorro han estafado con las preferentes. Ni siquiera a quienes tenían su dinero en bancos chipriotas. No, los contertulios hablaban de la sacrosanta propiedad de banqueros y multinacionales, única propiedad sagrada que reconocen los voceros del capitalismo real de este siglo XXI o sea en su extrema descomposicion, en referencia al decreto recientemente aprobado por la Junta de Andalucía sobre desahucios, que permite la expropiación temporal de viviendas en determinados casos.

En este mes de febrero de 2013, la juventud, los trabajadores y los pueblos de Túnez y de Egipto celebran, a su manera, el segundo aniversario de la caída de las dictaduras proimperialistas manifestándose masivamente, de nuevo, para exigir que se vayan los gobiernos de esos dos países.