El FMI anuncia: SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS

 Carta Semanal 1092 para descargar en PDF

La semana pasada ha sido presentado en la sede del FMI en Nueva York el informe anual sobre Perspectivas de la Economía Mundial. En el cual debemos resaltar los dos capítulos dedicados a los gastos mundiales de defensa.

Así, el citado informe constata el «vertiginoso aumento del gasto militar global», y afirma que los rearmes «suelen comportarse como impulsores transitorios que empeoran el déficit público y alimentan la inflación»…en realidad el gasto público militar provoca destrucción de capacidad productiva cuando se utiliza el armamento que crea, pudiendo tener por ello un efecto de lastre para la acumulación en general. Pero cuando no se utiliza implica el desvío de capacidades productivas de bienes socialmente necesarios a instrumentos de destrucción. O sea, un saldo claro de destrucción de fuerzas productivas. Las actuales operaciones por ejemplo en Alemania de utilizar fábricas de la Wolkswagen, en acuerdo con la Rheinmetall (la principal empresa alemana de armamentos) para fabricar armas no solo no impiden la destrucción de puestos de trabajo (50.000 en curso solo en el sector del automóvil), sino que desvían inmensas capacidades productivas (recordemos -con los límites de la analogía histórica- cómo, después de la toma del poder de Hitler, en marzo del 1932, éste impuso un programa de rearmamento masivo a costa del endeudamiento del Estado, que permitió que durante unos años se «crearon» millones de empleos, pero la política de «cañones en vez de mantequilla» llevó al capitalismo alemán a la guerra y a un programa de expansión territorial para alimentar su máquina de guerra saqueando los pueblos vecinos). La historia no se repite, al menos de la misma forma, pero resaltemos que una política de guerra –de la que estamos viendo los primeros indicios- sólo pueden producir efectos parecidos.

La economía de guerra

En la presentación del Informe del FMI, su presidenta, Kristalina Georgieva, traza lo que califica como una nueva realidad geopolítica: la economía de guerra. Se repite el espectro de los años 70 del siglo pasado, cuando el gasto militar para financiar la guerra de Vietnam puso fin a los años dorados de crecimiento de la posguerra. Porque, entendamos, el gasto militar de los Estados Unidos recayó sobre la economía mundial, por el papel del dólar como moneda central de cambio, lo que permitía a la Reserva Federal norteamericana financiar sus déficits a costa de los demás países. Las guerras de los Estados Unidos las pagan los trabajadores norteamericanos y los pueblos del mundo. Se confirma una ley del capital: «los gastos del militarismo se sufragan en su mayor parte por la clase obrera y los campesinos» (Rosa Luxemburgo. La acumulación del capital 1913).

El FMI analiza las repercusiones económicas del aumento brutal del gasto militar de los Estados Unidos y Europa y su impacto sobre países crónicamente endeudados. En particular, pronostica un aumento de la inflación, así como recortes sociales, necesarios para financiar los gastos militares

Pongamos sólo algún ejemplo. Donald Trump anuncia un necesario aumento del presupuesto militar hasta un billón y medio de dólares, o sea un 40% de incremento. Y avanza una cifra de las consecuencias: reducción de 73.000 millones en gastos de educación del presupuesto federal. Trump añade que programas como las guarderías o la cobertura sanitaria Medicaid deberán dejar de ser financiadas por el gobierno federal, y pasar a ser asumidas por los Estados. Estas cifras las podemos trasladar a cada país, a pesar de la falta de transparencia de los gastos militares (por ejemplo, la cifra oficial en España, de 27.000 millones, está muy lejos de la realidad). Pretenden hacernos creer que en nuestro país el incremento de gasto militar se haría sin repercusiones sociales. Pero la situación de la enseñanza o la sanidad y el estado de las carreteras demuestran la infrafinanciación de todas las necesidades sociales, el desvío de fondos hacia la vía muerta del gasto militar.

El dictamen general de la señora Georgieva no podía ser más contundente: «todos los caminos conducen a menos crecimiento y más inflación».

El informe del FMI, que analiza los aumentos de gasto militar de 160 países, señala cómo provoca, entre otras cosas, un aumento de la deuda pública. En muchos países como España el pago de los intereses de la deuda es ya la primera partida del presupuesto (y recordemos que en la reforma de la constitución, modificación del artículo 135, realizada en consenso entre Zapatero y Rajoy en 2011, el pago de los intereses de la deuda fue declarado prioritario).A nivel mundial, la deuda global, o sea, la suma de la deuda de los Estados y la deuda privada ¡duplica el valor del Producto Interior Bruto!

Lo cual exige -el FMI dice cínicamente como «más probable»- «una nueva fase de recortes, sobre todo en el gasto social». Recortes que necesitan, en última instancia, de gobiernos autoritarios, lo que explica la apuesta del capital financiero por las ultraderechas

A vueltas con el 5%

En la Cumbre de la OTAN realizada en la Haya los días 24 y 25 de junio de 2025, Trump impuso a los países europeos el 5% del PIB como gasto militar. El gobierno Sánchez formalmente rechazó este aumento, aunque se sabe que, de hecho, en estos años se ha triplicado el gasto militar, pasando del 0,9 % del PIB al 2,4%. Lo cual no impide a Trump seguir atacando a Sánchez con el apoyo de PP y Vox, y también del rey que declaró abiertamente en su homilía de Navidad que España debería cumplir sus compromisos internacionales.

Al respecto, lo importante del informe del FMI es que considera que el 5% del PIB en defensa difícilmente será compatible con los niveles de gasto social actual. Además, Europa se beneficia poco o nada del gasto público militar, y de la supuesta creación de empleos que dicen que generaría, pues es dependiente en sus equipamientos militares en un 80%. O sea que compra a los Estados Unidos, e incluso las empresas nacionales o europeas de armamento trabajan con patentes norteamericanas. Esto echa por el suelo la pretendida soberanía militar europea. La actual pugna entre Indra y Escribano tiene como fondo la amenaza de la pérdida de control por parte del gobierno de Indra (que tiene una importante participación pública) a manos de los fondos de inversión.

Según el FMI, el impacto de la guerra en Irán y Oriente Medio será muy importante en Europa, entre otras cosas por el flujo migratorio que se anuncia. La conclusión del FMI es que las repercusiones de esta guerra serán más graves que en períodos anteriores

No hay otra salida que no sea No a la guerra

Por tradición, en nuestro país, No a la guerra lo concentra todo. Pero, a diferencia de 2003, una buena parte de las organizaciones se niega a ponerse a la cabeza de esta exigencia o, como el gobierno, intenta compatibilizar el no a la guerra de Irán, el sí al envío de armas a Ucrania y triplicar el gasto militar. El combate de frente único se debe abrir paso, tomando apoyo en la campaña internacional que se inició ya después de la invasión de Ucrania el 24 de febrero de 2022, que tuvo un salto cualitativo en París los días 4 y 5 de octubre de 2025, que tendrá su próxima etapa en Londres, el 19 y 20 de junio y que plantea su continuidad y profundización en cada país en la lucha común contra la guerra, el genocidio y los planes de austeridad y recortes que los gobiernos anuncian e intentan poner en marcha.

 

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