Elecciones en Andalucía: Algunos elementos para el debate sobre balance y perspectivas

Carta Semanal 1097 para descargar en PDF

Las elecciones autonómicas del 17 de mayo en Andalucía, que cierran el ciclo de las cuatro elecciones regionales -Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía- ganadas por el PP, pero con necesidad de aliarse con Vox para formar gobierno, abren la vía a las elecciones generales previstas en julio del año próximo. Eso si antes no son anticipadas, o el aparato judicial franquista consigue, con sus múltiples ofensivas, acabar con el gobierno. Porque fuerza es señalar que con estos jueces nada es neutral. La inculpación de Zapatero a partir de una denuncia del pseudosindicato ultraderechista «Manos Limpias» no es casual, ni por el momento ni por la forma. Como no lo es la complacencia del aparato judicial con el corrupto y corruptor Aldama o la acumulación de supuestos delitos a la mujer de Pedro Sánchez.

Tras las elecciones, son muchos los que se preguntan qué ha pasado, y cómo continuar la lucha en defensa de reivindicaciones y conquistas sociales y democráticas. Especialmente, en una situación en que se prodigan los escañadlos de corrupción y la ofensiva del aparato judicial contra el gobierno.

Creemos que es nuestra obligación contribuir al debate, intentando proponer algunas conclusiones y apuntando las tareas que se desprenden para los militantes, la clase trabajadora en general, y los pueblos. Y, en particular, cuáles son las perspectivas para las organizaciones, los movimientos sociales, y las fuerzas políticas que combaten por un futuro de emancipación social y nacional enfrentado al régimen monárquico, al imperialismo y su política de guerra.

¿Los resultados de Andalucía suponen que la sociedad ha “girado a la derecha”?

Si comparamos los resultados con los de las anteriores elecciones regionales (2022), y si sumamos el bloque de la derecha y el bloque de la Izquierda, la derecha –que gana estas elecciones de 2026- pierde un 1,5%. Asistimos a una derrota política de la dirección del PSOE, y de sus asociados en el gobierno central, pero no por aumentos de votos de la derecha. Además, dentro de la propia derecha hay una reconfiguración del voto, pasando, en parte, del PP a Vox, y perdiendo 4 escaños en la suma de las dos formaciones franquistas.

¿Cuál es el aspecto central a resaltar?

Probablemente, lo más importante sea que hay un aumento de los extremos, VOX por un lado, y Adelante Andalucía por otro. Ambos aparecen, naturalmente en distintas formas, como fuerzas no implicadas en ningún gobierno

¿Cómo juega la abstención?

Aunque la abstención ha disminuido en relación a las últimas elecciones (han ido a votar 500.000 personas más), es obligado constatar que la abstención tiene un evidente carácter de clase. De hecho, los datos de los barrios obreros de Sevilla son claros: una abstención de cerca del 40%, con zonas en que sube a más del 50%, mientras en los barrios más acomodados de la misma ciudad la abstención apenas llega al 20%. Esto significa que las izquierdas tradicionales (PSOE e Izquierda Unida) han sido incapaces de ilusionar y movilizar a su electorado. Y aunque la nueva fuerza, Adelante Andalucía, ha movilizado votos, su crecimiento es totalmente insuficiente para influir en los resultados finales. Se puede decir que ha sido la abstención obrera y popular la responsable de la derrota de las izquierdas.

¿Cómo explicarlo?

Todas las candidaturas de la izquierda han hecho propaganda diciendo que defendían los servicios públicos. El problema es que el PSOE presentaba como candidata a la responsable de los mayores recortes de la historia en la Sanidad Pública andaluza. Son muchos los que no olvidan que el PSOE ha gobernado en Andalucía durante 30 años, y fue el primero en aplicar una política de recortes. Bajo el gobierno del PSOE con Izquierda Unida, con Mª Jesús Montero como consejera de Salud, se despidió a 7.500 trabajadores de la sanidad, y se pasó a todo el personal temporal a contratos ultraprecarios al 75% de jornada, mientras se aumentaba la jornada laboral del resto del personal.

Mientras la sanidad pública agoniza, la Universidad ve en peligro su supervivencia financiera, la atención a los mayores padece de falta de medios y su personal se ve sometido a bajísimos salarios, y no hay viviendas para los jóvenes, el gobierno de coalición ha puesto su prioridad en el gasto militar.

¿Por qué no han conseguido las izquierdas movilizar a su electorado?

Son muchos los que señalan al gobierno como responsable de la situación de la vivienda, que es hoy uno de los principales problemas de la juventud trabajadora y de la clase trabajadora en general. Un problema que no tiene solución, a pesar de todos los parches que ha intentado el gobierno, sin tocar la propiedad privada de especuladores y fondos buitres.

Pero no es lo único. Pensemos, por ejemplo, en la situación de Cádiz. ¿Cómo pueden los militantes y buena parte de la población acudir a las urnas olvidando que ha sido el gobierno “progresista” el que ha reprimido las movilizaciones obreras, el que ha enviado tanquetas a los barrios obreros de Cádiz, el que permite las listas negras en el metal, el que ha ordenado desalojar a la fuerza a los compañeros subidos a una grúa en los astilleros contra esas listas negras?

¿Por qué Izquierda Unida–Por Andalucía es el máximo perjudicado?

Aunque ha repetido, por los pelos, el número de parlamentarios que tenía, la coalición de IU/Sumar/Podemos es la única candidatura que pierde votos. Para muchos activistas y trabajadores, aparece vinculada al gobierno central, como un apéndice del PSOE, y ofrece un fuerte contraste entre su discurso “de izquierda transformadora” y su acción desde el gobierno. Tampoco su escenificación de “unidad de la izquierda” como un acuerdo por arriba para repartirse los puestos en las listas ha ilusionado al electorado.

¿No hay una expresión de rechazo?

Hay un fenómeno entre la clase trabajadora y la juventud -que no es particularmente ni andaluz, ni español- de rechazo a todos los partidos asociados a la defensa del sistema, o sea, al actual estado de cosas, rechazo que tiene expresiones como “que se vayan todos”, o “todos son iguales”. Rechazo que se alimenta de la falta de solución a los problemas de la sanidad, la enseñanza, la vivienda, de los escándalos de corrupción.

Este rechazo se expresa en primer lugar en la abstención, y también, electoralmente, por la derecha y por la izquierda. A los ojos de sectores importantes de la población, incluso trabajadora, Adelante Andalucía y Vox aparecen como elementos de ruptura con el sistema.

¿Cómo explicar el importante crecimiento de Adelante Andalucía?

Hay que reconocer que ha habido una buena campaña, sobre todo en redes, de su candidato José Ignacio García. Pero, además, aparecen como gente honrada, no contaminada por su participación en ningún gobierno. Lo que les hace aparecer como una alternativa al sistema.

Pero hay que señalar que su programa no es ni “anticapitalista” ni más radical que el de IU, aunque tenga el matiz de una solución «andalucista». Que no sale del marco del “Estado de las Autonomías”

Es muy posible que muchos de los votos de AA salieran de la abstención, aunque también les han votado muchos desilusionados con IU-Sumar-Podemos.

¿La Unidad de la Izquierda habría cambiado los resultados?

No son pocos los que hacen una suma de votos y deducen que, si Por Andalucía y Adelante Andalucía se hubieran unido, habrían sacado unos cuantos escaños más. Es difícil hacer predicciones de “qué hubiera pasado si…”, pero no es descabellado pensar que se habría anulado la atracción de ruptura y rechazo al sistema que suponía la “nueva” fuerza de AA.

¿Y Podemos? 

El acuerdo electoral, a última hora, sin ningún debate sobre programa, y limitado a una componenda para repartirse puestos en las listas, no ha despertado ningún entusiasmo en la militancia de Podemos, y la campaña, tampoco. El reparto de candidaturas les asignó puestos con muy pocas probabilidades de ser elegidos, y finalmente se han quedado sin representación. Sin duda, esto va determinar el futuro de esta organización, que defiende, sin embargo, algunos elementos de ruptura a escala de Estado.

Quizás Podemos se juegue su último cartucho. Disolverse en un frente tipo Sumar, condenado a la irrelevancia, o servir de base para construir un frente de ruptura

¿Por qué no se habló en la campaña ni de la guerra, ni de las bases, ni de rearme?

Se habló muy marginalmente. Sorprende que, cuando en Andalucía hay dos bases militares de los EEUU, cuyo contrato vence el 22 de mayo, eso no mereciera ninguna referencia en campaña. Como tampoco hubo referencias a Palestina en los programas de las izquierdas.

En una campaña centrada en la defesa del gasto social y los servicios públicos, es llamativo que no haya una sola línea en los programas sobre la cuestión del gasto militar.

Todo eso pone de manifiesto que no ha habido por parte de ninguna fuerza una propuesta de ruptura, de cambio real, sino que, en general, ha sido una campaña situada en el marco de la España de las autonomías, base del régimen monárquico.

¿Qué repercusiones tiene a escala de Estado?

Por un lado el PSOE, a pesar de sus malos resultados, sigue siendo el partido electoralmente mayoritario en la Clase, aunque sea sin entusiasmo e incluso como «mal menor».

Por otro lado, la operación de refundación de Sumar queda muy tocada, y las repercusiones sobre todas la fuerzas de este ámbito pueden multiplicarse. Hablamos de Movimiento Sumar, Más Madrid, los Comunes…

¿Y el PSOE?

Sólo se puede mantener en el gobierno –sometido a una ofensiva por parte de la policía y el poder judicial, que trabajan para las derechas con un giro a la izquierda, llamando a la movilización contra el aparato judicial franquista, dando pasos reales para dar solución a la cuestión de la vivienda, asumiendo la lucha contra la guerra buscando el apoyo de los sindicatos (que acaban de lanzar un manifiesto “por la paz, no a la guerra”), respondiendo a las demandas de los trabajadores de la enseñanza en lucha, de los sanitarios, del aumento necesario de salarios… Es la única manera de sobrevivir y de derrotar a la derecha

Entonces, ¿qué salida?

Y esto en una situación en que la lucha de clases directa: las huelgas, manifestaciones y demás están tomando la delantera… las escuelas infantiles en huelga estatal desde hace más de 40 días, los enseñantes en Valencia, Aragón, Catalunya, los metalúrgicos de Pontevedra que acaban de obtener después de una huelga masiva en unidad un convenio muy positivo. ¿Quién representó políticamente a estos trabajadores?

Por un lado, el rechazo por la izquierda se expresa en organizaciones regionales: AA, Chunta…, pero no hay, por el momento, ninguna fuerza estatal capaz de federar estas fuerzas en una alianza de Trabajadores y Pueblos en torno a una plataforma que integre la defensa de las reivindicaciones y conquistas comunes (Seguridad Social, convenios colectivos…), que parta de la unidad contra la guerra y los gastos militares, en defensa de los derechos de los pueblos, y que promueva una ruptura, un cambio real, que se enfrente a la Monarquía.

Ayudar a constituir esta fuerza es la tarea del momento.

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