Presentación de La Verdad 84

(publicado en la Carta Semanal 507)

LaVerdad84La edición española del número 84 de la Verdad se encuentra en imprenta. En él se encuentran artículos sobre Brasil, la epidemia del Ébola, Gran Bretaña, la ex URSS, el libro El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty y los EE UU. Sin embargo, queremos llamar la atención sobre dos artículos en particular: De los Indignados a Podemos y Actualidad del Programa de Transición y construcción del partido revolucionario.

El artículo sobre Podemos trata de responder a la cuestión de si este partido de nuevo tipo se corresponde con la necesidad de construir un partido fiel a los intereses de los trabajadores y de los pueblos, de cuál es su perspectiva política frente a la Monarquía y a la UE. Ello en una actitud de diálogo y de combate en defensa de los intereses de trabajadores y pueblos.

En él se expone cuales son su origen, su estructura y el tipo de organización de la que se ha dotado para conformar su órgano de dirección, la Asamblea Ciudadana y su política. El programa de Podemos merece nuestra atención por su calculada ambigüedad; no obstante, en el documento de Principios Políticos aprobado en la Asamblea Ciudadana afirma sobre la crisis del régimen:

se produce en el marco de un Estado del Norte, integrado en la UE y en la OTAN, que no ha visto mermada su capacidad de ordenar el territorio y monopolizar la violencia (…) que no vive importantes fisuras en sus aparatos y que no parece que vaya a sucumbir por acometidas de movilización social más o menos perturbadora”. Por tanto, “las batallas electorales ocupan hoy el centro de la confrontación política”. Esta posición tiene una traducción práctica inmediata: el respeto escrupuloso del calendario electoral (…) y que se opone a una necesidad imperiosa para las masas: movilización para acabar con el gobierno Rajoy, ya.”

Respecto a la deuda:

“el objetivo no es no pagar la deuda. El objetivo es recuperar un nivel de endeudamiento y una senda de sostenibilidad de la misma.” Y añade la resolución de Podemos sobre la deuda, que lo que ellos proponen: “es defendido, por ejemplo, por instancias tan poco sospechosas de favorecer las intereses de los deudores como es el FMI.

El artículo, tras fijar la posición de la sección española de la IV Internacional, concluye con la necesidad de forjar la alianza de los trabajadores y de los pueblos para acabar con la Monarquía, preparar las condiciones de una Constituyente basada en los derechos de los pueblos; es decir, el combate por la República.

El artículo sobre el Programa de Transición aborda la tarea de la construcción del partido revolucionario en 2014. Partiendo de que:

“Para Trotski, el partido no es una categoría abstracta; la construcción de un partido no procede de una serie de afirmaciones justas que conducirían a las masas a afluir hacia él. Por el contrario, para Trotski, se trata de definir en cada etapa las vías y medios para ligarse, no las masas en general, sino a la vanguardia para encontrar el camino de las masas y así avanzar sobre un terreno de construcción. En cada etapa, porque para Trotski, las vías y los medios están determinados por la lucha de clases, la situación concreta. Esto es así porque no hay una sola forma, abstracta. A lo largo de la historia de la IV Internacional, las formas prácticas han variado, pero el eje -la construcción de la IV Internacional- permanece.”

Expone cómo la dirección de la Izquierda Comunista de España, tras denunciar como una capitulación de Trotsky su propuesta de entrar en el PSOE (para entroncar con la izquierda socialista, vinculada a la UGT, y con las Juventudes Socialistas que se radicalizaban), decidió fusionarse con el BOC de Maurín, salido del PCE, constituir el POUM e integrase en 1935 en el Frente Popular para “realizar desde las Cortes un trabajo de oposición revolucionaria”. De todos son sabidas las consecuencias de esta posición. León Trotski describe la unión al Frente Popular como “la traición del POUM” y les contrapone la experiencia del Partido bolchevique, que en febrero de 1917 no influía más que en el 1 o el 2% de los trabajadores, pero cuya política revolucionaria les llevó a convertirse en el partido dirigente en unos meses.

Leemos en el artículo:

“El partido revolucionario no se construirá antes de la revolución (…). Pero un partido revolucionario debe ser construido antes de la revolución para, precisamente en el curso mismo del proceso revolucionario, construirse como el partido revolucionario, en el mismo movimiento en el curso del cual las masas, con su ayuda, se liberarán de la tutela de las viejas direcciones. León Trotski subraya que ‘la superioridad del bolchevismo sobre el menchevismo no es sólo la justeza de su línea política, sino también su capacidad para aportar la organización que participa en las luchas revolucionarias del proletariado.’ (…)

Pierre Lambert, partiendo de aquí, va a desarrollar una orientación que tiene en cuenta los procesos reales en la clase: la transición en materia de construcción del partido. (…)

Construir un partido es, al contrario que la autoproclamación, organizar una política de implantación resuelta en el movimiento obrero, agrupar bajo formas propias para cada país esta amplia vanguardia que quiere combatir, sin exigirle que a priori nos reconozca como “la dirección“; esto exige secciones de la IV Internacional que elaboren estas formas a través de la libre discusión, en el momento en que la historia está dando un vuelco.”

Para concluir:

He aquí el método de León Trotski y la Cuarta Internacional. Ganar la vanguardia ‘saber dónde encontrar puntos de contacto’, implantarse ‘en las empresas y las organizaciones de masas, dialogar con ‘una vanguardia a la que hay que saber hablar’ y, sobre todo, no ser tomado ‘por un paliativo a guisa de nuevo partido, sino serlo sólo por el instrumento de su creación.’

Este método de León Trotski sigue siendo válido y debe aplicarse en función de la situación concreta en la que estamos en el año 2014.”

Por último, un tercer artículo que destacamos es Tras la quiebra de los acuerdos de Oslo: el pueblo palestino amenazado por una nueva forma de control, por la actualidad política práctica que tiene en relación con la situación que sufre el pueblo palestino y campaña de la IV Internacional por el levantamiento incondicional del bloqueo a Gaza.

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