(publicado en la Carta IV nº 27 del 8 de marzo de 2014
No es casual que el empeoramiento de la situación en Venezuela ocurra al mismo tiempo que está avanzando el proceso de disgregación de Ucrania (Véase Carta de la IV número 24). En ambos casos se trata de una ofensiva del imperialismo con vistas a recuperar el control total de las riquezas de los pueblos. No estando reunidas hoy las condiciones para una intervención directa, el imperialismo utiliza el mismo escenario de la desestabilización mediante «intermediarios» internos, un amplio apoyo de los medios de comunicación y la actividad de los «diplomáticos». En la reciente cumbre de los países de América del Norte (1) en Toluca (México), junto al presidente de ese país, Peña Nieto y Stephen Harper (Canadá), Obama –quien, hasta la fecha no ha querido reconocer la elección del presidente Nicolás Maduro– ha dicho con cinismo que «en lugar de tratar de desviar la atención de los propios fracasos, lanzando falsas acusaciones contra los diplomáticos de Estados Unidos, el gobierno debería concentrar su atención en las quejas legítimas del pueblo venezolano«. Sigue leyendo




