(publicado en la Carta Semanal 472)
A estas alturas, a nadie se le oculta que desde la huelga general del 14 de noviembre de 2012, los dirigentes de UGT y CCOO han abandonado toda confrontación global con el Gobierno, una tregua, no menos real por no haber sido oficialmente declarada, que se presenta como una búsqueda de un pretendido “diálogo social” con el gobierno Rajoy. Es más, a estas alturas cabe preguntarse si estamos ante una tregua (en principio paréntesis temporal) o ante una renuncia indefinida e incondicional a importantes medios que permiten a los trabajadores defenderse de la más brutal ofensiva del capital. Por ejemplo, en algún congreso confederal reciente se argumentaba sobre las proporciones adecuadas entre movilización y negociación, pero cabe preguntarse si la cuestión está hoy planteada en estos términos teniendo en cuenta que el Gobierno no negocia nada y las confederaciones han decidido que la movilización quede atomizada por sectores, poblaciones y empresas.
