(publicado en la Carta Semanal 498)
El régimen monárquico establecido en 1978 conservando lo esencial del aparato de Estado y del entramado económico-estatal del franquismo (jueces, policías, grandes bancos, constructoras y empresas construidas al amparo del régimen) se hunde. Los escándalos de corrupción y la desafección popular hacia los principales partidos que lo sustentan son los principales síntomas de este hundimiento, junto con el levantamiento popular de Cataluña.
