11 de septiembre 2020: MÁS QUE NUNCA, REPÚBLICA PARA LOS PUEBLOS

(Publicado en la Carta Semanal 799 – ver en catalán)

La crisis económica y la emergencia social han puesto en evidencia el régimen capitalista, la podredumbre de un sistema que muestra a las claras la incompatibilidad entre el régimen de la propiedad privada y la protección de la salud pública y los  derechos  más elementales. Y frente a esta evidencia otra igualmente clara que cualquier trabajador puede constatar: todos los gobiernos se muestran incapaces e impotentes para garantizar mínimamente la salud de los trabajadores, los puestos de trabajo, etc., porque están condicionados por las políticas impuestas por las instituciones del capital financiero con las que no quieren romper. Así se dan paradojas como la de regalar centenares de miles de millones a las empresas y no hay para salvar las fábricas, o se limita el aforo y las reuniones sociales mientras que la población tiene que ir hacinada en el transporte público. O que los ayuntamientos con superávit no puedan dedicar los remanentes de tesorería para hacer frente a las necesidades de la población a la cual representan, a consecuencia de las leyes de estabilidad presupuestaria -todavía vigentes porque el gobierno PSOE-UP no las han derogado- aprobadas con los votos de algunos de quienes ahora hablan cínicamente de expolio en los municipios, o de quienes hablan de soberanía pero con sus votos contribuyeron a que se pudiera hacer.

 

Expolio a los municipios, expolio a los pueblos

No hay soberanía nacional sin autonomía y democracia municipal. Y tanto una cosa como la otra, hoy no son posibles por la pervivencia de todo un régimen que las niega. Desde la Ley de Bases de Régimen Local hasta las de Estabilidad Presupuestaria, pasando por la LRSAL. Todos los ayuntamientos están intervenidos por el Estado que se ha sido apropiado de los superávits municipales desde hace ocho años, para dedicarlos al pago de su deuda. La asfixia financiera que sufren todos los municipios no concuerda con los recursos de los que disponen, pero que no pueden utilizar. El expolio es el que organizan las instituciones del capital financiero, la banca rescatada con recursos públicos y a la que el gobierno no exige que los devuelva. Este es el verdadero expolio contra todos los pueblos.

La lucha por la soberanía de Cataluña

Recientemente el Parlamento de Cataluña ha aprobado una resolución en que proclama que «Cataluña es republicana y que no reconoce ni quiere ningún rey». Pero para que esta resolución no quede en una simple maniobra entre partidos o en pura retórica, hay que llenarla de contenido. Y esto quiere decir enfrentarse a las políticas del régimen monárquico que impiden destinar los recursos necesarios para la sanidad, para el inicio del curso escolar, o para garantizar la continuidad de los puestos de trabajo amenazados. La lucha por la soberanía es inseparable de la defensa de las condiciones de vida de los trabajadores, de la defensa de los servicios públicos, que requieren en estos momentos revertir todas las consecuencias de los recortes. No puede haber soberanía en el marco del régimen monárquico, como tampoco en el marco de la UE y sus tratados, ni para Cataluña, ni para el resto de pueblos.

Por la libertad de los presos

Casi un año después de las enormes manifestaciones en protesta por las condenas, las reivindicaciones continúan pendientes. La continuidad de la situación de los presos republicanos catalanes es un clamor directo a la movilización. Pero a diferencia de las movilizaciones habidas en aquel momento, el llama- miento de la convocatoria del once de septiembre no menciona los presos ni interpela a todo el mundo.

El significado de la lucha por la República

El régimen de la Monarquía niega las aspiraciones del pueblo catalán y asfixia en todos los pueblos de España. Es la columna vertebral en la que se apoyan el IBEX-35 y las instituciones del capital financiero. Su continuidad es ya una carga insoportable para todos los trabajadores y pueblos que quieren recuperar los derechos, defender la sanidad y la enseñanza públicas, defender los pues- tos de trabajo amenazados.

No se trata de cambiar un rey podrido que no elige nadie, por un presidente votado por la ciudadanía porque esta fórmula sea más democrática, que obviamente lo es. Lo que hace falta es modificar sustancialmente las bases políticas y económicas del país. Y esto solo se conseguirá forjando una potente alianza entre los trabajadores y los pueblos de todo el Estado español, para defender las pensiones, para exigir la derogación inmediata de las reformas laborales, etc. Para defendernos, en definitiva del enemigo común.

El octubre pasado, la movilización de todo el pueblo catalán se  enfrentó a la sentencia y a los jueces, a las policías e instituciones, y en particular se manifestó masivamente contra la Monarquía. Así se ponía en primera línea del combate común de los trabajadores y pueblos contra el régimen monárquico. Lo cual no tiene nada que ver con quién se dedica a fomentar un rancio discurso antiespañol o hacer creer que las instituciones europeas apoyarán la lucha por la libertad de los pueblos.

Solo los trabajadores emanciparán a los trabajadores, y solo los pueblos emanciparán a los pueblos. La lucha de todos juntos es el único camino que nos puede hacer avanzar. No hay solución para Cataluña sin una solución para España y a la inversa. Y  la solución es la República, del Pueblo y para los Pueblos, basada en la libertad y la fraternidad, donde el ejercicio del derecho de  autodeterminación esté garantizado.

7 de septiembre 2020

Secretariado de Cataluña del POSI

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