Abajo el decreto de universidades

(Publicado en la Carta Semanal 512)

Carta-512El gobierno aprobó el 30 de enero el Real Decreto 43/2015 reformando la ordenación actual de las enseñanza universitarias oficiales. Esta medida constituye una verdadera desreglamentación de los estudios universitarios. De no conseguirse su derogación, será un duro golpe para la universidad pública, pues supone la devaluación de los títulos, el despido de profesores, el incremento de la necesidad de acudir a másteres para adquirir formación adecuada, con precios prohibitivos para los hijos de las familias de trabajadores. Todo un dispositivo de desreglamentación de los estudios universitarios que entre sus objetivos centrales incluye favorecer la expansión de los centros privados.

La reducción de la duración de los estudios para la obtención del grado de cuatro a tres años constituye así mismo el argumento para nuevos recortes en las transferencias de fondos públicos, previendo el gobierno que esa reducción de fondos públicos sea compensada por la mayor aportación de recursos por parte de los estudiantes, pues a los tres años del grado se pueden añadir dos más de máster, de aquí su denominación del “3+2”.

El contenido de la nueva agresión del gobierno a la enseñanza pública se explica en un reciente artículo de Información Obrera, el periódico que junto con militantes de otras corrientes del movimiento obreros animamos los miembros del POSI:

“Tres años de carrera para obtener el grado, en los que se primará los contenidos generalistas, y dos de máster voluntarios, reservados a la especialización. Este diseño, de cara al mercado laboral, supone una devaluación del título de grado de las universidades públicas

El mercado de las enseñanzas especializadas, en el que los centros privados cada vez tienen más peso, se verá estimulado por este empobrecimiento de los títulos públicos.

Por otra parte… se reducen años de estudios y se abre la puerta a nuevas restricciones económicas futuras. Por eso el RD constituye también una amenaza para el empleo público de las universidades.

El objetivo del gobierno es desreglamentar y reconvertir las enseñanzas universitarias….A pesar de la fábula de la homogeneización con países de nuestro entorno, lo que conseguirá es deshomogenizar los títulos dentro del estado español”.

Como ocurriera con la LOMCE el rechazo a la modificación del 3+2 ha sido generalizado. El mismo día en que el Gobierno lo aprobó se convocaron concentraciones ante todos los rectorados, pues a la situación descrita para el alumnado, por el lado de los trabajadores se añade la incertidumbre ante los cambios en la acreditación del profesorado, (con el debilitamiento de los criterios objetivos y la necesidad de acreditar experiencia docente), y la modificación normativa sobre creación de centros, (desregulando y flexibilizando la creación de centros y universidades), aún pendientes. Todo ello nutre el rechazo de los sindicatos CCOO, UGT, CSIF y CIG, las concentraciones ante los rectorados y las convocatoria de movilizaciones y huelgas de los sindicatos, agrupaciones y asociaciones de estudiantes.

¿En qué se apoya el gobierno Rajoy, rechazado por todos?

Es una constatación que el gobierno Rajoy está agónico, mayoritariamente rechazado por la clase obrera y la juventud, parapetado tras una mayoría parlamentaria que no se corresponde con la mayoría social. Su política al mandato de la UE de recortes, reformas, privatizaciones y enfrentamiento a la clase obrera, la juventud y los derechos de los pueblos lo convierten en un gobierno aislado. No hay encuesta de opinión que no lo anuncie.

Hay una contradicción, a pesar del rechazo masivo el gobierno continúa aplicando los dictados de la UE, el BCE y el FMI como si el rechazo masivo no fuera con él. Y hay que decirlo alto y claro: el gobierno se mantiene gracias a la política de contención y apoyo que recibe de los direcciones oficiales del movimiento obrero, empeñadas en desviar y no centralizar el movimiento de rechazo contra el gobierno, y a encauzar el potente movimiento de rechazo que no cesa hacia el terreno electoral futuro. Y ejemplos no faltan.

Ya en 2014, y ante las masivas movilizaciones contra la LOMCE, todos los grupos de la oposición en el Congreso, salvo UPyD y Foro de Asturias (que mostraban así su apoyo a la LOMCE), acordaron derogar la y paralizar su aplicación…pero “en la próxima legislatura”, cuando el PP salga del gobierno.

Recientemente, Pedro Sánchez, tras firmar con Rajoy el pacto contra el terrorismo le ha pedido firmar nuevos acuerdos “de fondo”, “un pacto por la estabilidad, la equidad y la excelencia del sistema educativo“. Propuesta respondida favorablemente por el ministro Wert, que manifestó estar abierto a alcanzar un pacto de Estado de Educación. El rechazo en las filas del propio Partido Socialista hizo retroceder a Pedro Sánchez.

Por su parte Cayo Lara por Izquierda Plural, tras manifestar su rechazo al pacto antiterrorista, preguntó a Rajoy en el Congreso, si cree “más urgente” para los ciudadanos firmar un pacto contra el terrorismo yihadista que uno contra la pobreza, señalando además que si no lo hace el gobierno ahora lo hará otro, correspondiente con otra mayoría parlamentaria.

Pablo Iglesias se contenta con alusiones descomprometidas. En el acto de la Plaza del Reina Sofía de Madrid de apoyo a los dirigentes de Madrid de PODEMOS concluye exclamando, “Ojalá convocara elecciones ya Mariano Rajoy”. Eso sí una semana antes define el contenido preciso de la gran manifestación del 31 de enero afirmando que “no es para pedir nada al gobierno, ni es una protesta”.

¿Cómo obligar al Gobierno a retroceder?

La pretensión de atar a la clase obrera a nuevos pactos con el gobierno de Rajoy, ya sea por la educación o contra la pobreza, cuando lo que está al orden del día es echarlo del gobierno, tiene un único sentido, que es apoyar a Rajoy, ayudarlo hasta que complete su legislatura. También ese es el contenido preciso de la política de diálogo social.

La clase obrera se organiza en torno a la defensa de sus reivindicaciones, y continuamente intenta desbordar los estrechos márgenes que le pretende imponer la política de apoyo y cobertura al gobierno. La experiencia acumulada conduce a no dispersar esfuerzos, haciéndose patente la movilización unida contra el gobierno y por la retirada de sus medidas. Y para eso dispone de sus organizaciones, que aunque atadas por las políticas de pacto y diálogo social, pueden ser en manos de los trabajadores puntos de apoyo insustituibles para enfrentarse a la política de destrucción.

La discusión sobre la forma de obligar al gobierno a retroceder está planteada. La clase obrera, la juventud han respondido frente a las políticas del gobierno, pues no se resignan a renunciar al combate a por los derechos conseguidos. Cualquiera que sea su afiliación política o sindical o que carezcan de ellas,los trabajadores de la enseñanza, los jóvenes buscarán el camino para obligar al gobierno a la retirada del decreto. Y la discusión sobre la exigencia de la ruptura con el gobierno estará en el centro. Los pasos dados preparando asambleas conjuntas de estudiantes y trabajadores convocados por los sindicatos de clase y las asociaciones y organizaciones de los estudiantes permiten desbloquear la política de división.

CCOO de la UCM distribuyó un comunicado que decía:

“CCOO INFORMA

Ante el Real Decreto de modificación de la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales, aprobado por el Consejo de Ministros del pasado viernes 30 de enero, decimos:

No a la desreglamentación y desvalorización de los títulos universitarios

No al encarecimiento de la formación superior

No a la destrucción de empleo

(…)

Por nuestra parte, manifestamos nuestra voluntad inequívoca de impulsar la movilización hasta el final, para echar atrás este nuevo ataque.”

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