¡Ahora juntos en defensa de nuestras organizaciones y de las reivindicaciones!

BanderaIVDeclaración de la corriente O Trabalho del Partido de los Trabajadores de Brasil (sección brasileña de la IV Internacional) – 21 de junio de 2013

UNA  NUEVA SITUACIÓN se abrió en el país.

Un movimiento por la reducción de las tarifas de los transportes capi­taneado por la juventud, después de 10 años de gobierno del PT adaptándose a las instituciones heredadas, catalizó un descontento popular latente con la situación de los servicios públicos de educación, salud y transporte.

Las conquistas obtenidas por las masas populares no pueden ser usadas para esconder la realidad. Así, los enormes gastos de dinero público en las obras de la Copa aparecen como una ofensa.

La negativa de la dirección del PT, hay que decirlo, a defender el partido del ataque del Tribunal Federal Supremo en el pleito de la Acción Penal 470 (proceso al término del cual, bajo la presión de los medios de información pro imperialistas, el STF -Tribunal Federal Supremo- condenó sin pruebas a los dirigentes del PT) no hizo sino facilitar la manipulación mediática contra el PT, los sindicatos, y el senti­miento anti-partido.

Por otro lado, la fuerza de las manifestaciones en dos semanas conquistó la derogación de los aumentos de las tarifas de los transportes en decenas de ciudades y Estados. Una importante victoria parcial, en la vía de la lucha por el Pase Libre Estudiantil y por un transporte público de calidad que, de forma duradera, sólo la estatización puede asegurar.

PERO HABÍA UN PRO­BLEMA en la dirección del movimiento. Si es verdad que enti­dades representativas, como la Unión Nacional de los Estudiantes, se omitieron, del mismo modo que el PT como partido, por otro lado, “direcciones” auto-pro­clamadas, sin mandato ni control de la base, hacían el culto de la “horizontalidad”, de la ausen­cia de coche-de-sonido, del “apar­tidarismo”, como el Movimiento Passe Livre y otros grupos.

Ahora, se ve a dónde eso está llevando: abre el espacio para que la derecha feroz ataque el sim­ple derecho de expresión de los partidos y hasta de los sindica­tos, en una desorganización que facilita la acción de descontrola­dos e inclusive de provocado­res policías.

Del interior del aparato de Estado, apoyada por los medios de comunicación, se orquesta la caza a los partidos, y se infiltran banderas como “no al PEC 37” (propuesta de enmienda constitucional que preserva la función de investigación por la policía y de acusación por el ministerio público que contraría los intereses de la élite judicial) para preservar el po­der de la policía no previsto en la Constitución, de los procuradores del Ministerio Público, parte de la aristocracia del Judicial fuera de cualquier control.

EL JUEVES PASADO, día 20 de junio, aparecieron nacional­mente sincronizadas y articu­ladas con sectores de la pequeña burguesía, fuerzas de derecha o extrema derecha, “anonymous” etc., atacando las organizaciones de los trabajadores y provocando incidentes.

¿Qué explica esta irrupción, a no ser la furia de intereses contrariados por la reducción de las tarifas decidida la víspera?

La realidad es la de un sistema im­perialista en crisis en el mundo, contradictorio con las mínimas conquistas obtenidas por la lucha, inclusive aquí. ¡Y por eso se ataca a las organizaciones por todas partes!

Y lo que pretenden en Brasil, amenazando con el caos, es provocar un sentimiento de “or­den” en las instituciones, cuando, al contrario, se trata de avanzar en la reforma profunda del Esta­do para atender a los deseos de centenas de millares en las calles.

LA PRESIDENTA DILMA en la tele, el viernes, día 21, dijo que “Brasil aun no consiguió realizar muchas cosas por causa de limitaciones políticas y económicas”, y reconoció la voz de la calle que “quiere más. Y para dar más, las instituciones y los gobiernos deben cambiar”. Ella invitó a los “gobernadores y alcaldes a un gran pacto en torno de la mejora de los servicios públicos”, y tam­bién anunció que iba a “recibir a los líderes de las manifestaciones pacíficas, a los representantes de las organizaciones de jóvenes, de las entidades sindicales, de los movi­mientos de trabajadores, de las asociaciones populares. Necesita­mos de sus contribuciones”.

Muy bien. Pero, de inmediato, ¿qué propone ella? Habla, por ejem­plo, “de que todos los royalties del petróleo se gasten exclusiva­mente en la Educación”.

Pero ¿por qué sólo los royalties, un impuesto pagado por las empre­sas petrolíferas? ¿Por qué no acabar con las subastas de petró­leo para empresas privadas y extranjeras, y entregar todo el petróleo a una Petrobras 100% estatal, destinando todos los recursos del petróleo para la Educación, la Salud y el Transporte?

Sería, por acaso, “por causa de las limitaciones políticas y económicas”, o sea, debido a las “insti­tuciones”?

La propia presidenta con­cluyó que “es la ciudadanía, y no el poder económico, quien debe ser oído primero” y apunto para “una amplia y profunda reforma política”.

Sí, es precisa una profunda reforma del Estado, para barrer las instituciones heredadas de la dictadura, cambiarlas para abrir el cami­no a la realización de las aspiraciones populares de justicia social y soberanía nacional.

Para eso ¡es necesaria una Asamblea Constituyente Soberana!

No como en 1986-88, la mera otorgación de poderes cons­tituyentes al viejo congreso de Sarney.

Es precisa una Constituyen­te Soberana, con diputados libremente electos, unicameral y proporcional (en que 1 elector vale 1 voto, hoy 1 elector de Rondonia vale 11 de S. Paulo, por ejemplo), con voto en lista y financiación pública exclu­siva.

¿Es difícil? ¡Difícil y cada vez más necesario! ¡Alerta para el sentimiento que viene de la calle!

Es lo que vamos a defender en el próximo PED, el proceso electo­ral directo del PT, para colocarlo a la altura del desafío de la calle.

EN LA SITUACIÓN ACTUAL, el PT y  la CUT tienen una responsa­bilidad inmediata.

En primer lugar, tienen que tomar la iniciativa de defen­der los derechos democráticos de manifestación, y rechazar los ataques al PT y a los partidos, a la CUT y otras organizaciones de los trabajadores y del pueblo.

Es hora de una Plenaria de Emergencia de todas las organi­zaciones de los trabajadores y del pueblo para adoptar una platafor­ma popular de reivindicaciones, y un plan de acción, según los métodos de la democracia del movimiento de los trabajadores, para exigir del gobierno Dilma que escuche.

Por todo el país, en cada ciudad, categoría o sector popu­lar hay que abrir la discusión al respeto.

Es hora de retomar con firmeza la movilización del pueblo trabajador y de la juventud por sus legítimas demandas:

• ¡Reducción de las tarifas de transporte y Pase Libre Estudiantil! ¡Ningún recorte en los gastos sociales de los Esta­dos y municipios!

• ¡Fin del superávit fiscal primario que paga la deuda y ahoga a los municipios, Estados y a la Unión!

• ¡Invertir a fondo en los servicios públicos de salud, educación y transporte!

• ¡Desmilitarización de las Policías Militares (PM)!

• ¡Basta de concesiones al “mercado”, con subastas de petróleo, exoneraciones fiscales y pri­vatizaciones!

• ¡No a las exigencias del capital internacional y del agro-negocio, reforma agraria!

• ¡Es hora de otra política!

ATENCIÓN, porque ¡todas las conquistas de los últimos 30 años, nuevas y viejas, todas están en juego!

¡Es hora de cerrar filas!

¡JÚNTATE A NOSOTROS EN ESTA LUCHA!

Corriente O Trabalho del Partido de los Trabajadores,
sección brasileña de la IV Internacional

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