Ante las elecciones presidenciales de Francia

(Publicado en la Carta Semanal 623)

Sin lugar a dudas las elecciones presidenciales francesas de los próximos 23 de abril y 7 de mayo (son a dos vueltas) van a concentrar la atención política internacional.

Ante una situación de extrema crisis del capital financiero y de todos los regímenes, la inestabilidad profunda que sacude nuestro vecino país va a tener un indudable impacto.

Se trata de la crisis del régimen bonapartista de la V Republica (producto de un golpe de Estado dado por De Gaulle en 1958) y de su incapacidad de acabar con la resistencia de la clase obrera y con sus conquistas.

La crisis de todos los partidos es la expresión de esa crisis.

Y al mismo tiempo, como continuidad de la profunda movilización que ha sacudido el país contra la reforma laboral (Ley El Khomri) en el ultimo año, se está expresando en el terreno electoral una amplia corriente de rechazo.

Rechazo en el fondo a toda la política desarrollada al servicio del capital financiero por los gobiernos de “unidad de la izquierda” y de derecha desde la victoria de Miterrand en1981.

Este rechazo se expresará sin duda en la abstención y en el voto Mélenchon. El cual sufre, en estos momentos los ataques de la patronal MEDEF y de la inmensa mayoría de los medios de comunicación acusándolo de neocomunista. También en nuestro país los grandes medios del régimen le equiparan a Le Pen con el cuento del populismo. ABC le atribuye “un programa muy semejante al de Marine Le Pen y de Pablo Iglesias, con diáfanos rasgos populistas de izquierdas”. Y El País dice que “una segunda vuelta entre Mélenchon y Le Pen sería la versión francesa, y multiplicada por dos, del choque del Brexit o de la victoria de Trump, la disyuntiva, no como en Reino Unido o en EE UU, entre la ruptura y el continuismo, sino entre dos versiones, procedentes de los márgenes ideológicos del sistema de partidos, de la ruptura con el orden establecido.”

Al margen del contenido preciso de sus propuestas, es evidente que cientos de miles de trabajadores y de jóvenes van a utilizar la candidatura de Mélenchon como instrumento de resistencia, sin que ello implique ilusiones sobre sus propuestas.

Excepcionalmente publicamos una declaración reciente del Buró (comité ejecutivo) Nacional del Partido Obrero Independiente (del que la sección francesa de la IV Internacional es una corriente), que hace una propuesta clara al respecto.

Declaración del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Obrero Independiente
(12 de abril de 2017)

RESISTENCIA

El POI lucha desde su creación por la democracia, por la laicidad, por la República y por el socialismo, con el fin de ayudar a la movilización de los trabajadores con sus organizaciones, cuya independencia es una cuestión vital, y contra las instituciones antidemocráticas de la V República y de la Unión Europea.

El POI considera que con la lucha de clases y los medios de la clase obrera –huelgas, manifestaciones, huelga general– la situación actual se va a resolver descalabrando las instituciones de la V República.

Hoy, en el campo de ruinas provocado por la descomposición de las instituciones de la V República y de todos los partidos políticos, no cabe ninguna duda de que los cientos de miles de trabajadores, militantes y jóvenes que se disponen a votar a Jean-Luc Mélenchon manifiestan, en el marco fraudulento de la elección presidencial, la voluntad de ir lo más lejos posible por el camino de la ruptura con todo el sistema, con todas las políticas desarrolladas por los gobiernos de derechas y de izquierdas. Son trabajadores, jóvenes, militantes obreros que hacen balance de los 10 últimos años y –a pesar de todas las presiones, incluidas las “unitaristas”– dicen: no al desguace del Código Laboral, derogación de la ley El Khomri, de las “reformas” (Sanidad) de la Sra. Touraine, de las arremetidas contra la escuela y la Seguridad Social, la destrucción de los municipios, la reforma territorial, de los servicios públicos… Resistencia.

Dan fe de que están preparándose para resistir a los planes de los patronos aplicados por la Unión Europea para quebrantar la democracia, la República y todas sus conquistas sociales.

Resistirán sean los que sean, al final, los resultados de las elecciones. Decida lo que decida hacer el presidente elegido.

Por todo ello, el POI se reconoce e inscribe en el movimiento de estos cientos de miles de trabajadores, jóvenes, militantes obreros, que con el voto a J. L. Mélenchon ponen de manifiesto su voluntad de resistir, mantener las conquistas e impugnar las instituciones.

El POI no desconoce que varios millones manifestarán también su rechazo decidiendo abstenerse y que otros decidirán quizás ir a votar a B. Hamon a pesar de que reivindica la continuidad con M. El Khomri, N. Vallaud-Belkacem, M. Touraine, A. Hidalgo y compañía, que forman parte de sus patrocinadores.

Unos pocos días antes de la elección presidencial, el POI recuerda la posición que tomó en su declaración del 18 de marzo: sean los que sean los votos emitidos, la abrumadora mayoría de la población trabajadora considera que habrá que aglutinarse, en unidad de los trabajadores con sus organizaciones independientes, para bloquear los objetivos destructores de los patronos a través de la Unión Europea, continuando las movilizaciones, que no decaen a pesar del periodo electoral.

Por todo eso el POI, consciente de los peligros que acechan, pondrá todas sus fuerzas en ayudar a realizar las decisiones tomadas por los 600 delegados reunidos en Conferencia Nacional el 25 de marzo, los cuales invitan a los trabajadores y militantes a “debatir la propuesta de constituir un ‘Comité Nacional de defensa de las conquistas y derechos logrados en 1936 y 1945’ [e invitan a] los comités de enlace y de intercambio constituidos en las localidades a discutir y extender esta propuesta. La mesa de la Conferencia coordinará la circulación de los debates sobre esta propuesta, de los que informará Informations Ouvrières, y podrá proponer una nueva cita en relación con la evolución de la situación.”

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