Febrero 2019, febrero 2020, un año de revolución en Argelia

(Publicado en la Carta Semanal 769ver en catalán)

El 22 de febrero de 2019, contra el 5.º mandato de Buteflika, el pueblo argelino se lanzó a la calle por millones. Era la respuesta a la última provocación del régimen. El levantamiento revolucionario del pueblo argelino, expresión de los procesos revolucionarios que están abriéndose paso a escala internacional, es profundo, busca terminar con el régimen que confiscó la revolución de 1962.

Un año después, la revolución sigue en marcha. Luisa Hanune, encarcelada injustamente durante más de 9 meses, ha sido liberada tras la campaña desarrollada por el Partido de los Trabajadores (PT) y el Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos (AIT) en más de 100 países. Retoma así Luisa Hanune el lugar que le corresponde en la lucha por que se vaya el régimen y se abra paso una verdadera Asamblea Constituyente Soberana.

Resumimos a continuación algunos puntos del artículo «Argelia: 30 años de combate del Partido de los Trabajadores», publicado en el número 102 de La Verdad, julio de 2019. Este artículo proporciona las claves para entender la situación que se vive en el país y el lugar que el PT ocupa en Argelia y a escala internacional.

El PT contra el golpe de Estado

El 26 de diciembre de 1991 se celebran elecciones legislativas en Argelia. En la primera vuelta, el Frente Islámico de Salvación (FIS) obtiene el 47,3 % de los votos frente al 23,4 % del FLN, antiguo partido único que sigue dirigiendo el país. La segunda vuelta no tendrá lugar.

So capa de lucha contra el FIS, se organiza una violenta represión contra la población. El Alto Comité de Estado (HCE), es decir, el Estado Mayor militar se hace con el poder.

Los dos principales dirigentes del FIS son detenidos y encarcelados.

Solo el PT, que combate el islamismo político, se pronuncia contra la interrupción del proceso electoral, contra la represión, por la liberación de los dirigentes del FIS.

En un «Manifiesto de Alarma», lanzado en 1993 por el PT se afirma: «la Asamblea Constituyente Soberana es la única capaz de definir un programa que garantice los derechos de los trabajadores y de la juventud».

Es la época del hundimiento de la URSS. Los principales países imperialistas apoyan al régimen argelino, a condición de que aplique las exigencias del FMI.

La lucha por la paz

Los militantes del FIS perseguidos por el ejército pasarán en parte a la clandestinidad y a la lucha armada. El ejército decreta el estado de emergencia y se despliega por todo el país para «erradicar» al FIS.

Fue el «decenio negro», con la muerte de 250.000 argelinos y argelinas. El régimen aprovecha para reprimir y abrir el país a los trust internacionales.

Aislado en la clase política, el PT hace campaña entre el pueblo contra la «erradicación» y por la paz[1].

El 13 de enero de 1995 se celebra en Roma una conferencia de los partidos argelinos de la oposición. No se trataba de establecer un programa común, sino de parar el derramamiento de sangre e impedir la guerra civil. Allí se aprobó un acuerdo nacional que enumera todas las condiciones para el establecimiento de la paz.

El régimen utiliza este período para ejecutar los planes de ajuste estructural del FMI.

En las elecciones legislativas de junio de 1997, el PT obtiene 4 escaños.

El PT realiza una extensa campaña por la paz que culmina en una «conferencia por la paz».

El régimen se tambalea y la guerra entre clanes hace que por vez primera sea un civil, excombatiente de la guerra de liberación, Abdelaziz Buteflika, el candidato del régimen a las presidenciales de 1999.

Para preservar el régimen, Buteflika hace campaña incluyendo la cuestión de la paz. En 1999 convoca un referéndum para «restaurar la paz civil en Argelia».

El combate del PT por el reconocimiento de la lengua bereber

Con la paz resurge la lucha de clases. Frente a la oleada huelguista de 2001, el régimen juega la carta de la división entre berberófonos y arabófonos.

El asesinato de un estudiante en una comisaría de la Cabilia (región berberófona) el 19 de abril de 2001 desencadena manifestaciones de jóvenes en toda la región que son ferozmente reprimidas (más de 100 muertos).

El PT exige el reconocimiento de la lengua bereber (el tamazight) como lengua nacional y oficial, en pie de igualdad con el árabe.

Algún tiempo después, por temor a nuevos desórdenes, Buteflika reconoce el tamazight como lengua oficial.

2013-2014, se abre un nuevo período

La revolución que se desarrolla en Túnez siembra el pánico entre los círculos dirigentes del régimen argelino. Un acontecimiento precipita la crisis del régimen.

En 2012-2013, el presidente Buteflika está gravemente enfermo y es víctima de un ictus, con graves consecuencias.

Un clan dirigido por su familia utiliza la autoridad del presidente para dirigir la marcha del país.

Los ajustes de cuentas se intensifican, los escándalos de corrupción se multiplican. Los oligarcas se entregan a un saqueo minucioso del país con mayor actividad que antes.

El PT denuncia y combate este saqueo. En su periódico Fraternité (febrero de 2015) leemos: «Ali Haddad, presidente del FCE (organización patronal argelina), actuando como un jefe de Estado paralelo, ha entregado una hoja de ruta a prácticamente todos los ministros del gobierno.

Ignorando el artículo 17 de la Constitución que enumera los sectores estratégicos, llama abrir todos los sectores al capital privado».

El clan que se arroga el poder decidirá que Buteflika se vuelva a presentar a las elecciones presidenciales del 2014 para un 4.º mandato. Será reelegido con una escasísima participación y un fraude masivo.

Por la Asamblea Constituyente

En 2018, el PT emprende una nueva campaña de agitación, dirigiéndose al presidente contra el clan oculto, con la exigencia de una Asamblea Constituyente Soberana que recabará cientos de miles de firmas, que ha constituido una palanca para ayudar a la movilización contra el régimen.

A comienzos de 2019, el clan oculto que dirige el régimen anuncia que el presidente Buteflika es candidato a las presidenciales para un 5.ª mandato.

Luisa Hanune denuncia el 5.º mandato. El 11 de febrero, entrevistada por el diario TSA, declara: «estamos porque todo el sistema se vaya y luchamos por la elección de una Asamblea Constituyente».

Comienza la revolución en Argelia

El día 22 de febrero, el pueblo se lanza a la calle por cientos de miles, la juventud a la cabeza. Comienza la revolución en Argelia.

El PT, que combate el régimen desde hace decenios, llama a la disolución de la Asamblea Popular Nacional (APN). En consecuencia, vota la dimisión de su grupo parlamentario de esa APN.

En esta situación de crisis, el régimen excluye a una parte del clan Buteflika con el anuncio de la retirada del presidente. El presidente del Consejo Constitucional, A. Bensalá, pasa a ser presidente interino. Propone entonces una conferencia nacional a todos los partidos y organizaciones.

El PT decide no participar, porque no puede formar parte de una operación de rescate del sistema y del régimen. Considera que la revolución argelina se articula en torno al derecho del pueblo argelino de ejercer su plena soberanía, que comienza con que se vaya el sistema como condición sine qua non de cualquier cambio real.

Bajo la movilización revolucionaria del pueblo, la esta conferencia nacional es un fiasco. Ningún partido se atreverá a responder favorablemente.

Como en toda revolución proletaria, se plantea la cuestión del poder, en las manifestaciones se abre paso la exigencia de una Asamblea Nacional Constituyente.

Para el jefe del Estado Mayor, Gaid Salá, todo el que reclama el fin del régimen es sospechoso.

El 9 de mayo, un tribunal militar (y no civil), bajo la autoridad del Estado Mayor, convoca a Luisa Hanune como testigo, para finalmente encarcelarla por «complot para cambiar el régimen».

Tal y como decíamos al inicio de esta carta semanal, la impresionante campaña llevada a cabo por el PT y el AIT, ha hecho que Luisa Hanune está en libertad tras 9 meses de prisión. Sin aceptar ninguna condena, sin renunciar al combate por la revolución, lo que incluye continuar la lucha por la liberación de todos los presos políticos en Argelia, por la ANC.

[1] Hay que recordar aquí que, apenas fundado, en enero de 1991, Luisa Hanune y una delegación del PT participan en la fundación del Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos (AIT), que, en vísperas de la primera guerra del Golfo contra Iraq, lanzó un llamamiento contra la guerra y la explotación, y desde hace 30 años ha participado en todas sus iniciativas y conferencia.

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