Venezuela: La clase obrera en el centro de la batalla por salvar a la nación

(Publicado en la Carta Semanal 728ver en catalán)

En estos días asistimos a un nuevo intento del imperialismo norteamericano de someter a Venezuela a sus designios. El autoproclamado presidente, el golpista Juan Guaidó, con el apoyo de algunos militares, ha intentado dar un golpe de fuerza que, por el momento, no ha conseguido sus objetivos.

Una permanente injerencia de los EE.UU.

Hay que recordar que desde que el 2 de febrero de 1999 Hugo Chávez ganara las elecciones presidenciales, las tentativas de los sucesivos gobiernos de los EE.UU. de acabar con el gobierno venezolano no han cesado de repetirse. Lo que bajo ningún concepto pueden aceptar los gobiernos de los capitalistas USA es que las mayores reservas del petróleo del mundo escapen a su rapiña. No pueden tolerar lo que establece el Art. 303 de la Constitución Bolivariana: “por razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional, el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela o del ente creado para el manejo de la industria petrolera”. Como señalaba en enero de 2019 el Secretario de Estado USA, John Bolton, al anunciar nuevas sanciones contra Venezuela, “sería una gran diferencia económicamente para EEUU si conseguimos que empresas petroleras americanas participen en la inversión y producción de petróleo de Venezuela. Sería bueno para el pueblo de Venezuela. Sería bueno para el pueblo de EEUU. Hay mucho en juego”

En sus manejos para someter a Venezuela y apropiarse de su petróleo siempre han contado con una “quinta columna”: la burguesía parasitaria de Venezuela. En 2002 ya auspiciaron un golpe de Estado, cuya cara pública fue Pedro Carmona, nada menos que al presidente de Fedecámaras, la asociación de los empresarios venezolana. Sin ningún disimulo, el golpe lo encabezaba el principal representante de las grandes empresas y la oligarquía venezolana. El golpe fue derrotado por la poderosa movilización de la clase trabajadora más explotada de Venezuela y porque no contó con ningún apoyo de los gobiernos latinoamericanos.

El imperialismo USA tuvo que lamerse sus heridas, pero no renunció a sus objetivos. En todo momento ha combinado las presiones políticas, las medidas de acoso financiero y las acusaciones falsas contra los distintos gobiernos chavistas. En junio de 2015, bajo el gobierno Obama, John Kelly, Jefe del Comando Sur de Estados Unidos, cuestionó en los medios de comunicación la voluntad del Gobierno venezolano de combatir el tráfico de drogas.

El 13 de enero de 2017, la administración del expresidente Barack Obama renovó el Decreto que declara a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad interna del país norteamericano.

La llegada de Donald Trump a la presidencia ha supuesto una intensificación de los ataques. En febrero de 2017, recién asumido el poder, ordenó al Departamento del Tesoro de Estados Unidos que sancionara al vicepresidente Ejecutivo venezolano, Tareck El Aissami, mediante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). A partir de ese momento, el gobierno Trump anima a sus lacayos internos, la “oposición venezolana” a redoblar sus acciones. En 2017 impulsaron la violencia callejera (guarimbas) con 131 personas fallecidas. Más tarde, organizaron, entrenaron, financiaron y armaron el intento de magnicidio contra Nicolás Maduro del 4 de agosto de 2018. poco después, el 11 de agosto, el mandatario estadounidense amenazó directamente a Venezuela, al expresar que tenían “muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar”.

Hay que señalar que, en todo este proceso, los diferentes gobiernos españoles se han sometido a los planes de los gobiernos norteamericanos. Aznar fue el primero en “reconocer” a los golpistas de 2002, y Sánchez ha estado a la vanguardia en reconocer a Guaidó y hoy aloja en la embajada a Leopoldo López.

El bloqueo económico

Pero, sobre todo, la principal arma de los gobiernos USA contra Venezuela ha sido el bloqueo económico y financiero, que busca la expulsión del país de los mercados financieros internacionales, impidiéndole recurrir al mercado de créditos tanto para renegociar vencimientos de su deuda como para realizar nuevas colocaciones.

Venezuela es, no lo olvidemos, un país integrado en el mercado mundial, sobre todo, como proveedor de materia prima (petróleo), lo que supone para el país una alta dependencia de las importaciones que resultan financiadas con los ingresos petroleros. Por eso, el boicot financiero y comercial sobre Venezuela tiene consecuencias mucho más graves que en economías diversificadas.

Los diversos mecanismos de este bloqueo económico han devastado la economía del país. La economista Pascualina Curcio ha calculado que el impacto de las medidas coercitivas unilaterales impuestas por EEUU asciende a 34.000 millones de dólares de pérdidas.

Lo que buscan es la asfixia de la economía, lo que haría insostenible el mantenimiento de los gobiernos surgidos de la revolución y ligados a conquistas sociales importantes. La guerra económica de los Estados Unidos y sus aliados busca en primer lugar debilitar a la población trabajadora, minar su resistencia, enfrentarla al gobierno, dividir al pueblo. Uno de los aspectos desmoralizadores es la emigración de trabajadores, jaleada por la prensa internacional como “huyen de la dictadura”. A pesar de esa asfixiante campaña, no parecen, por el momento, haber logrado sus objetivos.

La política de Maduro

Las últimas medidas laborales del gobierno Maduro no ayudan a buscar el apoyo de la clase trabajadora, la que con su movilización frenó el golpe de 2002 y la única que puede defender al país de la intervención imperialista. Como señalan los compañeros venezolanos del colectivo El Trabajador, se han privatizado empresas estatales como la Estatal Arroz del Alba, la red de los abastos bicentenarios ha venido siendo entregados a grupos económicos regionales provocando despidos masivos de trabajadores violando la LOTTT (el equivalente a nuestro estatuto de los Trabajadores). En una hoja difundida el 1 de mayo, los compañeros denuncian “la Política regresiva de los salarios impulsada por el ministro de planificación Ricardo Meléndez; a través de la imposición de las tablas salariales, las cuales constituyen un ataque brutal a las conquistas históricas de los trabajadores, ya que liquidan deforman las convenciones colectivas”.

En esa hoja añaden que “Para los trabajadores defender la nación es defendernos a nosotros mismos. Para nosotros la defensa de la nación debe estar vinculada a la lucha por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, quitando la enorme carga de la crisis que sobre las espaldas del pueblo trabajador recae, y poniéndola sobre los hombros del capital. (…) Para garantizar nuestras reivindicaciones, y a su vez defender a la nación y la soberanía, solo será posible si los trabajadores nos organizamos en nuestro propio terreno de forma independiente, no hay socialismo sin que la clase trabajadora sea protagónica en el proceso de transformación económica, social y política de la sociedad, asumiendo la vanguardia de la lucha por una verdadera democracia, por la soberanía nacional y la ruptura completa con el imperialismo y el capital”.

El gobierno de Maduro, cercado por la ofensiva imperialista, exterior e interior, tiene que elegir qué camino seguir y qué aliados buscar. La clase trabajadora es la única que puede defender hasta el fin a Venezuela. Pero no tomará sobre sus hombros esta tarea si no une esta lucha a la defensa de sus conquistas sociales y reivindicaciones.

La posición de la Curta internacional parte de la DEFENSA INCONDICIONAL DE VENEZUELA Y SU GOBIERNO CONTRA LA INJERENCIA IMPERIALISTA (cuya concreción práctica es la campaña lanzada por el Acuerdo Internacional de los Trabajadores y los Pueblos)


Nota: para un análisis más detallado de los ataques continuados de los EE.UU. contra Venezuela, recomendamos a los lectores de esta Carta la consulta del artículo “Venezuela, una nación bajo asedio”, publicado en el número 101 de La Verdad, revista teórica de la IV Internacional

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