Ante la ofensiva de desindustrialización, organizar la lucha contra los despidos

Carta Semanal 811 en catalán

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En abril de este año publicábamos una Carta Semanal con el título “Cuando pase esto van a cambiar muchas cosas”, en la que señalábamos cómo la lógica del capitalismo y las normas de la Unión Europea se oponían a las promesas de recuperar la industria y poner fin a los recortes.

Los hechos han confirmado lo que decíamos entonces. Estamos viviendo, aprovechando la pandemia, una oleada de desindustrialización, sólo comparable a la emprendida por el gobierno de Felipe González para preparar la entrada en la Unión Europea. González y su ministro Solchaga que declaraba que era positivo que España se convirtiera en un país de «servicios» en nombre de la entrada en el MCE (Mercado Común europeo hoy Unión Europea) en 1986. Esta nueva desindustrialización afecta a todos los sectores. Esta oleada hoy, se desarrolla en paralelo al desmantelamiento de los servicios públicos, las «ayudas» para su privatización, y a un nuevo plan de destrucción de empleo en la banca que supone la pérdida de entre 15.000 y 20.000 empleos. Por ejemplo la supuesta ayuda a la sanidad con fondos europeos ,que aconseja el FMI se intenta orientar a la “colaboración público-privado”, o sea, a la Sanidad privada.

Nissan y sus contratas, Alcoa, y un largo etcétera demuestran la voluntad de los trabajadores de defender sus puestos de trabajo. Pero también las limitaciones que supone la lucha de cada factoría por su cuenta. Como respuesta a esta situación, se ha hecho público el «manifiesto de Industria» sobre el eje de ningún despido ¿Está publicado? Poner enlace. Los primeros firmantes señalan la necesidad de una movilización de conjunto para parar la oleada de cierres, reestructuraciones, jubilaciones anticipadas y los supuestos»planes sociales».

La oleada de cierres de empresas industriales supone un cambio cualitativo en cuanto a la modificación del sistema productivo en menoscabo de los derechos sociales y las bases reales económicas, algo que sólo un gobierno que tiene el apoyo de los que dirigen los sindicatos puede intentar hacer. Cuentan también, claro está, con el «consejo» y visto bueno del FMI ,las instituciones europeas y los gobiernos europeos. Y es por ello que el proyecto del presupuesto para 2021 cuenta con el aval de Bruselas. El rifirrafe en torno a Bildu ,aparte de mostrar la raíz franquista de las «derechas», permite también lanzar una cortina de humo sobre el contenido real del presupuesto.

Desde el punto de vista de la industria el cierre de Nissan afecta  ya  a 75 empresas auxiliares directa o indirectamente. En lo inmediato significa -según fuentes oficiales- el despido de 14000 trabajadores. Al mismo tiempo se ha puesto en pie una llamada “comisión de trabajo para la reindustrialización de Nissan ”, en el que participan el  Gobierno, la Generalitat de Cataluña, la empresa y  las organizaciones sindicales (USOC, CCOO, UGT, y CGT). El objetivo de esta comisión parece ser entretener a los responsables sindicales. Ahí están las promesas de reindustrialización de Asturias, León o Teruel que acompañaron y acompañan los cierres de las minas, y sus (nulos o casi nulos) resultados.  Como sucedió, antes, con las promesas de reindustrialización en el cierre de los astilleros, de la siderurgia….

Los planes de cierre y deslocalización  de industrias no son nuevos. Pero aprovechando la pandemia ( ya las limitaciones a las posibilidades de reunión y manifestación que suponen los estados de alarma y los confinamientos) estos planes se han acelerado. Recordemos que el cierre de Nissan estaba anunciado desde hace tiempo. La crisis de sobreproducción de la industria del automóvil,  está en el origen de estos cierres. Se ve, además, agravada por la guerra comercial entre el imperialismo norteamericano y  China, que tiene como repercusión el cierre de los mercados a los trusts europeos, Y es Alemania y su capitalismo industrial centrado en la exportación el que sufre en primer lugar esta destrucción de la industria. Lo que puso en practica Trump y que Biden plantea mantener, o sea aranceles del 25 por cien a productos europeos, sólo es el inicio. Si la poderosa Alemania sufre estas medidas es fácil imaginar cómo repercuten en España, cuya producción automovilística está orientada a la exportación (el 80 por ciento).

La cuestión es cómo ayudar a parar a esta ofensiva de destrucción

Como hemos analizado,  la actitud de las Federaciones de industria -tanto las de los grandes sindicatos como las de los más pequeños- ha sido acompañar los planes de reestructuración, en particular  manteniendo aisladas las movilizaciones. En las empresas las secciones sindicales intentan resistir, pero aisladas se ven abocadas a aceptar los despidos acompañados de los «planes sociales»

La campaña en defensa de la industria, por ningún despido busca agrupar una fuerza política que lucha por el frente único en torno a los objetivos que hacen la unidad: Ningún despido. Pero se nos preguntará qué hacer con una industria que no vende, con pérdidas y que ademas los «propietarios» ni siquiera son de aquí y deciden sin que el gobierno tenga poder sobre ellos.

Se plantea que han recibido ayudas publicas y que las devuelvan, algo que parece incluso una obviedad,  pero esto no resuelve el problema. Incluso pueden devolverlas. La comisión de «reindustrializacion” de Nissan plantea buscar otros inversionistas. Pero la experiencia nos dice que, cuando ha habido nuevos inversionistas, éstos se han embolsado las ayudas públicas, han exigido despidos y a los pocos años también se han ido.

¿Qué solución, entonces? Desde nuestro punto de vista no hay otra medida que la exigencia de nacionalización, sin indemnización y bajo control obrero. Y, claro está, con el mantenimiento de los puestos de trabajo y las condiciones laborales. Una propuesta que no se puede imponer a los trabajadores que luchan en defensa de sus puestos de trabajo, pero que tenemos la obligación de plantear, de debatir con ellos.

La ministra de industria Reyes Maroto anuncia que 10.000 millones de los Fondos europeos estarán destinados a la automoción. Concretamente, para “desarrollar un ecosistema de movilidad sostenible, inteligente, segura y conectada que refuerce la competitividad de la industria automovilística española”. Es decir, básicamente, vehículos eléctricos y de hidrógeno. Bueno, en primer lugar habrá que ver si realmente habrá fondos europeos, por la crisis que hay entre los diferentes gobiernos, y luego si hay condiciones  para esos fondos (como nuevos recortes). En too caso, recordemos que las reestructuraciones de la época del gobierno González fueron abundantemente subvencionados por fondos europeos, que no ayudaron a crear o mantener ningún puesto de trabajo en la industria.

Se trata por tanto de actuar para establecer el Frente único entre todos los trabajadores, por medio de asambleas, coordinaciones de empresas, arrastrando a los sindicatos (tanto los mayoritarios como los llamados «combativos»que, como hemos visto en Nissan, han realizado la misma actividad). Se trata de ayudar a la movilización, por esto los firmantes del llamamiento se dirigen a los militantes y delegados, trabajadores.

La defensa de la industria y de los empleos (que son de alta cualificación) son vitales para la vida de los pueblos, son garantía de la existencia de servicios públicos, de cotizaciones sociales sustanciales, por tanto, de pensiones. Y son la base de la existencia de una clase trabajadora cultivada y con derechos capaz de optar a coger en sus manos la dirección del país, reorganizando la producción sobre un nuevo eje. O sea, el problema no es si son o no necesarios los automóviles, sino definir la producción según las necesidades sociales. Esto es muy preciso. Este país ha sido incapaz de producir mascarillas, respiradores, material médico, vacunas y no porque falten trabajadores capacitados, sino porque la lógica de la propiedad capitalista lo impide (ver la Carta Semanal que citábamos al principio).

Llamamos, por tanto,  a ampliar esta campaña, a firmar el llamamiento, a preparar a corto plazo una Conferencia Estatal por «Ningún Despido, En Defensa de la Industria».

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