Ante las asambleas de delegados de UGT y de CCOO

(publicado en la Carta Semanal 463)

Carta-463Las dos principales confederaciones obreras convocan en los próximos meses sendas asambleas de delegados y afiliados. UGT, para el 15 de marzo, con la intención declarada de reunir a 7.500 personas, y CC.OO. para el 5 de abril, con la previsión de reunir a 5.000.

Quienes militamos en la IV Internacional somos defensores de la independencia recíproca de partidos y sindicatos, y, con todo el respeto de las decisiones confederales de CCOO y UGT, como militantes obreros nos interrogamos, y nos planteamos si estas convocatorias corresponden a las preocupaciones de muchos trabajadores y trabajadoras, y particularmente sindicalistas y responsables.

Al cabo de dos años de gobierno Rajoy, que se añade a los dos últimos años de Zapatero, la situación de la clase trabajadora es gravísima. Al 26% de paro oficial, con cerca de seis millones de parados mal disimulados, hay que añadir los que han emigrado. Un 22% de contratos a tiempo parcial, con los que muchos no alcanzan a sostener sus familias, cifras desconocidas pero superiores al 10% de devaluación de los salarios, y ahora el recorte de pensiones permanente, que disparan la pobreza. Todo ello se agrava con el desmantelamiento y deterioro de los servicios públicos. La supresión de convenios, la no renovación de otros, la firma a la baja de otros más, el descuelgue masivo de las empresas ha hundido las condiciones laborales generalizando la arbitrariedad patronal. Las reformas laborales han disminuido la  negociación colectiva –arma fundamental de los trabajadores– y con ella el lugar de los sindicatos.

A esto hay que sumar la incesante campaña judicial y mediática contra los sindicatos,  que culminaba (por el momento) con la ocupación policial de la sede de UGT de Andalucía.

En nuestras organizaciones, todo el mundo se plantea que es necesaria una contraofensiva. Es evidente que el solo hecho de aparecer públicamente en las grandes asambleas convocadas cuando toda la reacción se cierne contra los sindicatos es una buena cosa. Pero se plantean dos dudas: ¿cuál es el objetivo? Y, muy relacionada con la respuesta que se dé a la pregunta anterior, ¿sirven estas asambleas para ello?

Porque aquí hay un hecho, desde la huelga general del 12 de noviembre de 2012 se ha dado una tregua al Gobierno, los dirigentes han suplicado que Rajoy vuelva al diálogo social. Tregua que se ha disfrazado bajo la denominación de “movilización sostenida”: una movilización tras otra, todas sin objetivos claros ni reivindicaciones precisas, preparadas con desgana, sin más objetivo que soltar vapor y tratar de persuadir al Gobierno de que vuelva a las mesas de diálogo. ¿Cuál es el resultado de esa política de apaciguamiento? Un millón más de parados, recortes de salarios, pérdida de convenios, ataques a la sanidad, educación (la ley Wert se parece cada vez más a las leyes contra la utilización de lenguas “minoritarias” en Ucrania, que el nuevo gobierno designado por los Estados Unidos y apoyado por la Unión Europea acaba de promulgar).

Y están en trámite nuevas agresiones: reforma del Código Penal, ley mordaza, ley antiaborto, y se preparan otras, como la reforma fiscal, con el objetivo declarado de bajar las cotizaciones sociales –es decir, el salario diferido– regalando miles de millones a los patronos, poniendo en peligro la viabilidad del sistema público de pensiones, y subiendo de nuevo los impuestos al consumo.

Los objetivos de los delegados y delegadas no coinciden con los de los dirigentes

Sin duda miles de delegados acudiremos a estas asambleas, con una idea compartida: es hora de que nuestras organizaciones reaccionen ante la que está cayendo, que pasen a la ofensiva contra el gobierno y sus recortes, y contra los ataques del aparato judicial y policial, que convoquen a la acción unida, hasta hacer retroceder al gobierno u obligarle a dimitir.

Unos objetivos que las convocatorias oficiales no parecen reflejar. La web de UGT dice al respecto de la convocatoria del día 15, que se trata de una  “asamblea convocada por la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT en aras de mejorar la participación y promover una mayor implicación de los organismos de base del sindicato, estructuras sindicales y secciones sindicales. Asistirán el mayor número de afiliados en cada convocatoria para que participen de primera mano de los planteamientos de las distintas políticas confederales, de los análisis que cada situación requiera y se informen y sean informados de la marcha de la organización”.

Con respecto a la convocatoria de CCOO, de su “primer encuentro de secciones sindicales”, el folleto que lo anuncia habla de “un sindicato más fuerte para ganar las elecciones”, y añade que “tenemos que investigar con rigor las causas de la pérdida de afiliación para poder enfrentarla con éxito. De la misma manera, CCOO ha iniciado un proceso de reestructuración interna que llevará en los próximos meses a la fusión de varias federaciones, con el objetivo de lograr estructuras sindicales más sólidas y económicamente más saneadas (…) Abordar y analizar la caída afiliativa que estamos sufriendo, fundamentalmente por la crisis, es urgente para volver a crecer en afiliación y conseguir una organización más fuerte, que nos conduzca a renovar en las próximas elecciones sindicales nuestra condición de primer sindicato”.

Actos de autoafirmación, por tanto, y por separado. Y entonces nos preguntamos ¿Pueden hoy afirmarse los sindicatos y reforzarse si no es recuperando lo esencial de aquello para lo que fueron fundados: defender los salarios, los derechos y las conquistas sociales arrancadas por la clase trabajadora en su lucha de clases? ¿Es eso compatible con la tregua otorgada el gobierno Rajoy, en la práctica, con la esperanza de que todo cambie en las elecciones de 2015, lo que supone aguantar recorte tras recorte hasta 2015?

Las “agendas” de los dirigentes y de los delegados de base no son las mismas. Para los activistas sindicales y para la afiliación, está claro que los trabajadores no pueden esperar casi dos años como proponen Rubalcaba y otros dirigentes políticos, los sindicatos no tienen ningún motivo para creer esos cuentos de la lechera. A su vez, la inacción de los dirigentes hace que propuestas como la del 22 de marzo sean tomadas como punto de apoyo para sectores de trabajadores, por más que estén en una orientación contra la lucha unida, de denuncia a CCOO y UGT.

Luchar por un cambio de rumbo

La Plataforma de Sindicalistas, que agrupa a militantes de CCOO y UGT, y fue formada en la batalla contra la firma del ASE en febrero del 2012, apoya la iniciativa adoptada por diversos responsables sindicales de UGT: una Carta Abierta dirigida a Cándido Méndez que pide un giro en la orientación del sindicato. La Plataforma de Sindicalistas propone a los y las militantes sindicales, de cara a las asambleas de delegados del 15 de marzo y 5 de abril, emprender un combate en común para que se haga oír la voz de los afiliados y afiliadas, de los miles de cuadros sindicales que esperan otra orientación de sus organizaciones, una orientación de independencia del gobierno, del régimen y de la Unión Europea. Una orientación que suponga pasar a la ofensiva, a la movilización unida hasta derrotar al Gobierno y sus recortes, hasta lograr la derogación de la reforma laboral y todos los añadidos que le van poniendo, la derogación de la reforma de pensiones y de la Ley Wert, para hacer que jueces y policías dejen en paz a los sindicatos, archivando las cusas contra sindicalistas, y en especial, la causa contra los 8 de EADS-CASA de Getafe. Una orientación para obligar al gobierno Rajoy a ceder o a dimitir.

Esta iniciativa, que lucha por un cambio de rumbo en la acción de nuestros sindicatos, debe contar con todos los apoyos posibles.

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