Entre trabajadores, no caben argucias: necesitamos las reivindicaciones ya

(Publicado en la Carta Semanal 562)

Carta-562El 5 de febrero se ha celebrado en un centro cívico del madrileño barrio de Arganzuela un mitin de la Comisión Internacional en defensa de los 300 procesados por hacer huelga y por la derogación del artículo 315.3 del Código Penal.

Remitimos a nuestros lectores a dicha comisión: enviosdefensa300@yahoo.es. Subrayaremos simplemente el relieve que en dicho acto tomó la exigencia a los diputados en Cortes para que sin más demora aprueben la proposición de ley presentada por el Partido Socialista y por otras fuerzas exigiendo la derogación inmediata de dicho artículo y la revisión de todas las causas y sentencias para aplicar tal derogación.

Hay que redoblar esta exigencia, como están haciendo CCOO, UGT y demás sindicatos en las movilizaciones que han convocado, e igualmente los sindicatos de Bélgica, Alemania, Francia, Portugal, México, Brasil, Ecuador… que acuden a las embajadas españolas en vísperas del juico a los 8 de Airbus. De inmediato, hay que volcarse en las manifestaciones y actos convocados para los próximos días en defensa de los 8 de Airbus, que en este momento nos representan a todos.

En segundo lugar, queremos hacernos eco de algunas de las preocupaciones más generales expresadas por los que intervinieron en el intenso y rico debate, desde la mesa y desde la sala. En efecto, la exigencia de la derogación del 315.3 y la revisión de todas las causas relacionadas viene a simbolizar todas las exigencias urgentes a las nuevas Cortes (como la derogación de las últimas reformas laborales). Urgentes porque esas normas a derogar afectan gravemente a la situación de los trabajadores y la mayoría social, que ya es una situación límite.

Esas exigencias al Congreso de los Diputados son también el mandato para cualquier gobierno que quiera representar la voluntad popular. Creemos, pues, que a su manera lo dicho en ese mitin refleja reflexiones y aspiraciones de amplios sectores de la clase trabajadora y de los militantes y activistas de las diversas organizaciones.

El debate ha arrojado luz sobre todo ello:

  • Los que han intervenido han expresado la conciencia ampliamente compartida de haber derrotado al PP en las elecciones. Y a partir de eso, la mayoría social quiere recuperar lo mucho perdido en estos años e ir más allá. No perder este punto de partida.
  • Abogados como el ex diputado socialista De la Rocha han explicado su larga experiencia: la exigencia de la derogación del 315.3 ha ido ganando apoyo paso a paso hasta ser una preocupación absolutamente general, asumida por todas las organizaciones de los trabajadores, sindicales y políticas.Y a partir de ahí la defensa del derecho de huelga se prolonga incluso en la exigencia de que se eliminen todas las cortapisas antidemocráticas al ejercicio del derecho de huelga, tal como expresó el secretario general de CCOO del Metro de Madrid. Precisamente los trabajadores de esta empresa pública decidieron ejercer el derecho de huelga de manera efectiva frente a los primeros recortes introducidos por el Gobierno Zapatero.
    ¿No ha sucedido algo parecido con la defensa de la enseñanza pública y laica, donde se ha llegado a la unidad de todas las fuerzas obreras y democráticas contra la LOMCE? La derogación de las últimas reformas laborales ha sido general desde el principio. Estas exigencias unánimes de las organizaciones obreras y partidarias de la democracia son todo un programa de gobierno que nadie debería pretender burlar.
  • Varios han expresado su confianza en que “ahora se van a resolver las cosas” porque hemos dado pasos en la unidad y tenemos fuerza. Y entonces se da un paso más, importante, con la intervención de Xabier Arrizabalo dirigiéndose a los diputados de todas las formaciones que prometieron derogar la LOMCE en cuanto se inaugurase la legislatura: os comprometisteis, lo firmasteis, ahora hay una mayoría en Cortes, ya tardáis demasiado. No esperéis más. Efectivamente, se han constituido los grupos y las comisiones del Congreso, se prometen plenos, pero aún no está en marcha la tramitación, que debería ser urgente. No aprobar ahora las exigencias de la mayoría es dejar tiempo para que los enemigos maniobren a fin de que no se aprueben nunca. Las proclamaciones de los diputados presentes deberían traducirse en una batalla para resolver esto. Has habido ya bastantes organizaciones y colectivos que han ido al Congreso a expresar sus demandas. Sigue teniendo todo el sentido dirigirse a los diputados, porque las presiones por el otro lado (del PP y sus padrinos, y sus cómplices) no cesan.
  • Efectivamente, Rajoy ha anunciado que van a torpedear cualquier pretensión de aprobar lo que el pueblo reclama. De ahí diversas intervenciones que subrayaban que no hay que dejar que el PP siga en el Gobierno y pueda obstaculizar. Hay que echarle y hay que anularle. Actitud que muchos querían ver reflejada en algunas proclamas de Pedro Sánchez. Proclamas que obedecen a la oposición absoluta de la militancia socialista a toda colaboración con el PP. Pero que no se compadece con la encarnizada resistencia del aparato del PSOE a romper efectivamente con el PP y con su apéndice (así se autodefine) Ciudadanos. La ruptura con el PP no es todavía algo conquistado, es lo primero por lo que hay que pelear.
  • Seguramente al llegar a casa algunos participantes toparon con las noticias de los telediarios sobre la pugna entre Podemos y el PSOE tratando de demostrar quién es más duro. Eso no tiene nada que ver con el mandato de las urnas: que se pongan de acuerdo. No tiene nada que ver con la urgencia nada retórica de los millones de trabajadores y jóvenes que necesitan solución urgente a la situación en que les ha dejado y les sigue manteniendo el gobierno del PP. Toda la razón que puedan tener unos u otros, la pierden cuando bloquean la negociación urgente por efectuar el cambio que hay que hacer. Déjense de gallear, pónganse de acuerdo en ejecutar lo que los trabajadores y los pueblos les han encargado.

¡Basta de retóricas, basta de argucias, basta de dilaciones! Los trabajadores y los pueblos quieren sus reivindicaciones y sus derechos, ya.

Diputados, aprueben ya las derogaciones.

Dirigentes, formen gobierno para aplicar ese mandato.

Es preciso hacerles llegar a los dirigentes, desde todas partes, este clamor.

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