Sahra Wagenknecht, una voz contra la política de guerra y destrucción social

Carta Semanal 912 en catalán

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Reproducimos un artículo publicado en el periódico alemán SOPODE

El discurso de Sahra Wagenknecht[1] ante el Bundestag (parlamento alemán)  a principios de septiembre fue visto por más de 2,5 millones de personas en YouTube. Sahra Wagenknecht es popular. En su discurso, explica que si Alemania quiere seguir siendo un país industrializado, necesita materias primas rusas y, desafortunadamente, también energía rusa, en un futuro próximo.

La guerra en Ucrania está siendo utilizada por el gobierno de Estados Unidos para intensificar la guerra económica contra la mayor potencia industrial de Europa, Alemania. Las sanciones económicas mortales contra Rusia, la demanda del presidente estadounidense Biden de que Alemania deje de importar gas y petróleo rusos, están sumiendo a millones de familias en Alemania en la pobreza y destruyendo la industria alemana.

“Además, Estados Unidos se ha convertido recientemente en ‘el destino preferido para las deslocalizaciones en, porque el precio del gas en Alemania es ahora ocho veces más alto que al otro lado del Atlántico. Make America great again?¡Una estrategia dudosa para un gobierno alemán! »

(Sahra Wagenknecht en el Bundestag).

Su discurso atrajo el odio de todas las fuerzas políticas que se someten a la política de guerra del gobierno de Scholz. ¿De qué tratan las “críticas” de estos “izquierdistas”? Vale la pena detenerse a analizarlo.

Primero se le acusa de haber aceptado complacientemente los aplausos de la AfD[2]. Esta acusación torticera tiene el objetivo de encubrir el verdadero escándalo que supone el hecho de que todos los partidos establecidos, incluidos grandes sectores de la dirección del Partido de Izquierda, apoyan las sanciones económicas contra Rusia a pesar de sus consecuencias catastróficas para la población y la economía en Alemania.

No es Putin, sino el imperialismo estadounidense, el que está librando una guerra económica despiadada que conduce a la desindustrialización de Alemania. Esto no es nuevo: ya en 1945, el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Henry Morgenthau, había propuesto desindustrializar la Alemania de la posguerra y convertirla en un país agrícola.

Debido a los altos precios de la energía y la inflación, muchas empresas, especialmente en el este de Alemania, están atravesando dificultades y están al borde de la bancarrota. Esto afecta especialmente a los artesanos y a las pequeñas y medianas empresas. Es precisamente esta realidad la que las “gentes de izquierda” niegan.

La ideología transmitida por el gobierno federal y las burocracias sindicales se aferra a la ilusión de una “transición energética” progresista y con visión de futuro, cuando en realidad, en todo el mundo, la “economía verde” está destruyendo sectores industriales enteros, no rentables para el capital, lo que va acompañado de despidos masivos y el cuestionamiento de todas las conquistas sociales.

Pero la población del este de Alemania tiene una experiencia muy concreta de desindustrialización. Sólo entre 1990 y 1991 se perdieron entre el 80 y el 90% de los empleos en la industria. Las regiones industriales de esta parte del país se han convertido en un verdadero desierto, provocando un éxodo masivo. Y sobre todo el efecto “secundario pero central” fue que con la destrucción de puestos de trabajo fueron las conquistas sociales del movimiento obrero las que desaparecieron. Alemania Oriental se ha convertido en una zona franca, sin convenios colectivos ni sindicatos.

En este contexto, Sahra Wagenknecht fue acusada, en una serie de comentarios, de mantener un “discurso nacional alemán” porque puso en el centro las consecuencias de la guerra económica en la “industria alemana” y no en los intereses de la clase obrera internacional.

Todas las conquistas del “estado de bienestar”, el código laboral, la seguridad social, todo lo que el movimiento obrero alemán ha ganado, ha sido consagrado en las leyes nacionales. Defenderlos es la tarea elemental del movimiento obrero alemán. Son precisamente estas conquistas las que están siendo atacadas y aplastadas por la desindustrialización. Si cerramos los ojos al hecho de que la política militarista y bélica impuesta por la coalición de gobierno está estrechamente vinculada a la guerra de destrucción social, nos catapultamos fuera de la lucha.

Estados Unidos ha armado a Ucrania porque quiere controlar el petróleo, el gas y las materias primas… El imperialismo estadounidense está organizando la guerra económica contra Europa a través de la política de sanciones contra Rusia.

Y a eso es a lo que se opuso Sahra Wagenknecht, y tiene razón. ¡Hay que quitarse  el sombrero ante este valiente discurso!

[1] Diputada de Die Linke (La Izquierda) , es portavoz de la fracción de ese partido que, en ruptura con a dirección se opone a la guerra

[2] Alternativa para Alemania. Partido de ultraderecha

Presentación de Información Obrera n.º 374

Este número de IO llama a ampliar la resistencia a la política de guerra del Gobierno: ¡Alto a la guerra de Ucrania! ¡No a la pérdida del poder adquisitivo de salarios y pensiones! Son las consignas que encabezan la portada, uniendo la guerra imperialista en Europa a la guerra contra trabajadores y pueblos, necesariamente ligadas, inseparables ambas, por las necesidades del capital financiero y del imperialismo norteamericano que disciplina a los demás.

Las fotos de la portada envían a las páginas y a los artículos en los que se informa de la resistencia: página 4 (sanidad), página 8 (pensiones), página 12 (contra la guerra a escala internacional) y, por supuesto, del homenaje a nuestro camarada José Luis Sánchez, Joli, el 18 de noviembre.

El editorial, titulado ¡No a los presupuestos de guerra!, aborda los presupuestos para 2023 en su conjunto, hechos al servicio de la industria de armamento y de los especuladores, principalmente norteamericanos; presupuestos que empeoran la situación de los trabajadores y de la mayoría de la población, incluso de los de rentas más bajas; presupuestos que tratan de ocultar la corrupción y el saqueo de un aparato de Estado heredado de la dictadura.

Las páginas centrales, la 6 y la 7, están dedicadas a la discusión y propuestas del CATP, en particular sobre los presupuestos, y a la publicación de la declaración de la coordinadora del CATP tras la manifestación del 15-O.

La página 8 parte de la resistencia de los pensionistas, de los trabajadores y de sectores sindicales a los recortes de las pensiones e incluye la actividad y propuestas de continuidad en defensa de la auditoría a las cuentas de la Seguridad Social, como la de hacer un encuentro de sindicalistas por la auditoría; también publicamos extractos de la valoración que hace la COESPE de la manifestación por la auditoría y en defensa del poder adquisitivo de salarios y pensiones en Madrid el día 15.

La página 5 es un valioso instrumento para lanzar en todos los frentes la campaña por la retirada de la LOSU, tanto entre los estudiantes como entre los profesores.

Las páginas 11 y 12 destacan la crisis política en Europa, producto de la resistencia de los trabajadores y de la juventud a las políticas de guerra impulsadas por los Gobiernos (Francia, Italia, Inglaterra, Alemania) y una primera valoración de la victoria del pueblo brasileño y del PT y al dar la presidencia a Lula.

Las páginas 2, 3, 4, 9 y 10 se dedican a combatir el retroceso de las libertades políticas y los recortes del salario real, el desmantelamiento de la sanidad y de los servicios públicos, con el brutal empeoramiento de las condiciones de vida de las masas trabajadoras que conlleva, y a mostrar la resistencia, cada vez más masiva, defendiendo las reivindicaciones frente a las «limosnas» sociales del Gobierno. Ver artículo de Jordi Salvador, sobre el delito de sedición, las movilizaciones en Lebrija y Madrid en defensa de la sanidad pública, el artículo sobre el sector del taxi…

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