Sobre la necesidad de un periódico obrero

(Publicado en la Carta Semanal 538)

Carta Semanal correspondiente a la semana del 16 al 23 de julio de 2015Hace 9 meses, varios militantes obreros, de distintas procedencias y orientaciones políticas, hicieron pública una propuesta de poner en pie un periódico obrero independiente, que actuara como medio de debate e intercambio de experiencias entre los luchadores y como tribuna libre de la lucha de clases. El Comité por la Alianza de Trabajadores y Pueblos asumió como propia esa propuesta y particularmente en la Conferencia Obrera Estatal del 27 de junio se adoptó la publicación de bonos de suscripción.

El POSI ha decidido trabajar con todas sus fuerzas para que sea posible.

La experiencia de los últimos años, en los cuales los trabajadores, la juventud y los pueblos del Estado Español hemos llevado a cabo muchas luchas en defensa de la democracia y de los derechos sociales, demuestra que no podemos confiar en los medios de comunicación propiedad de los grandes grupos financieros que defienden los intereses de sus amos y tratan de dividir, desorientar, desacreditar las luchas y a los luchadores. Que las organizaciones de la clase trabajadora cometieron un grave error al decidir que no hacían falta medios de prensa y comunicación propios, y que bastaba con emitir notas de prensa para que los medios de comunicación del capital decidieran publicarlas o no.

Esta situación es insoportable actualmente. Decenas de miles de militantes y responsables obreros de todas las organizaciones y otros actúan y se agrupan para defender los derechos liberándose del corsé de las políticas oficiales de connivencia con el PP y respeto del régimen. Es urgente el intercambio entre colectivos, iniciativas y corrientes para construir acuerdos que permitan derrotar las políticas de austeridad y enfrentamiento entre pueblos. Es indispensable un periódico de diálogo para recuperar la independencia del movimiento obrero mediante la acción común.

De quién son los medios de comunicación

En un régimen de propiedad privada de los medios de producción no puede haber medios de comunicación independientes. Un periódico o una cadena de televisión necesitan grandes inversiones, que hoy sólo pueden permitirse el capital financiero y las grandes multinacionales.

El País es propiedad de un gran grupo mediático, el Grupo PRISA, cuyo principal accionista es, desde el año 2010, el fondo de inversiones norteamericano Liberty Acquisition Holding. PRISA es también propietario de la Cadena SER (radio), Cinco Días, Digital + y otros muchos medios y editoriales.

Otro gran medio de prensa es ABC, propiedad del grupo Vocento, que cuenta además con 13 periódicos regionales. Sus principales propietarios son la Familia Ybarra, Víctor Urrutia Vallejo, Familia Luca de Tena, Familia Bergareche, y otros cuantos grandes propietarios vinculados también, como los anteriores, al capital financiero,

En cuanto a El Mundo, es propiedad de Unidad Editorial, S.A., a su vez participada mayoritariamente por el grupo RCS MediaGroup (Rizzoli), cuyo principal accionista es el grupo automovilístico italiano Fiat S.p.A., con un 20,55% de las acciones del grupo editorial, convirtiéndose en su principal accionista.

Atresmedia, propietaria de Antena3, La Sexta, Cuatro, y Onda Cero, tiene entre sus principales accionistas a Planeta De Agostini, socio mayoritario con el 41,70%, y a UFA Film und Fernseh GMBH Unipersonal (RTL – Grupo Berstelmann) con el 19,17%.

Y así podíamos seguir hasta el infinito. Todos los grandes medios de comunicación son propiedad de grandes financieros. ¿Qué militante podría confiar en su supuesta “imparcialidad”?

La experiencia lo demuestra. Cómo esos medios atacan al gobierno “dictatorial” de Venezuela y defienden a los que organizan acciones terroristas contra él, o cómo, después de atacar durante meses la “irresponsabilidad” de Tsipras, pasan a alabarle como un “gran estadista” en el momento en que capitula abiertamente ante la Troika. Cómo atacan una y otra vez a los sindicatos, para intentar desorganizar a la clase trabajadora. Cómo crean de la nada, cuando el capital lo necesita, nuevas “organizaciones” políticas para intentar desviar la voluntad de las masas de acabar con el régimen corrupto, para encauzarla, una vez más, hacia el callejón sin salida de la “regeneración democrática” del régimen.

Necesitamos tener nuestros propios medios

Para poder avanzar, para derrotar al régimen corrupto y a las instituciones al servicio del capital financiero que quieren imponer a todos los pueblos sus políticas de recortes sociales y democráticos, trabajadores, sindicalistas, jóvenes, militantes, necesitamos un órgano de expresión propio, que no dependa de ningún poder económico ajeno a los trabajadores.

Un periódico que nos permita intercambiar experiencias, tanto de las victorias como de la derrotas, que sea una tribuna pública abierta y plural, un periódico independiente, donde poder plasmar sobre el papel textos, noticias, denuncias, eventos, análisis y todo lo referente a nuestra lucha de clase. Un periódico que esté abierto al debate. Debatir para poder superar las causas del bloqueo que impide que la voluntad de lucha de la clase trabajadora, demostrada una y otra vez a lo largo de estos años, pueda llevar a la victoria.

Un periódico que nos permita tener noticias de primera mano sobre cómo los trabajadores de Coca-Cola o los barrenderos de Madrid han desarrollado su lucha, junto con sus organizaciones, y haciendo frente a quienes desde ellas pretendían dejar caer las reivindicaciones. Que nos permita debatir sobre lo que sucede en nuestras principales organizaciones.

Eso sólo es posible si disponemos de una prensa independiente, libre, escrita, maquetada, distribuida y vendida por militantes y como es obvio, la propiedad de esa prensa, debe de ser de la misma clase obrera.

Un periódico cuya línea editorial defienda la independencia de clase, porque el terreno para el diálogo y la acción común solo puede darlo la lucha por la plena independencia de nuestras organizaciones respecto del régimen monárquico y de la Unión Europea y la defensa de la unidad de los trabajadores y la fraternidad entre los pueblos que únicamente es posible sobre la base del derecho a decidir.

Un periódico útil para reorganizar el movimiento obrero

Un periódico con ese enfoque ayudará a reorganizar a la clase, a luchar por la independencia y la democracia en nuestros sindicatos.

Un periódico para ayudar a reconstruir la representación política de los trabajadores, independiente del capital, del Estado y de las instituciones del capital financiero (y, en particular, de la Unión Europea). Un periódico con su red de corresponsales, vendedores, distribuidores, enraizados en la clase y en sus luchas, con una web poderosa para llegar más allá de su red de difusores, puede ser multiplicar en la actual situación de búsqueda todas las campañas e iniciativas de organización independiente y de movilización unida. Reforzando el combate en cada organización y abriendo nuevas posibilidades.

A comienzos del siglo XX, la socialdemocracia rusa, el partido revolucionario de entonces, se encontraba difuminada en un montón de organizaciones locales, desconectadas entre sí. Lenin propuso editar un periódico que permitiera ayudar a unificar esas fuerzas, que actuara como “agitador, propagandista y organizador colectivo”. Hoy, en el Estado Español, hay cientos, miles de militantes, dispersos geográfica y organizativamente, que buscan cómo organizarse para defender su conquistas, enfrentarse al régimen monárquico corrupto, sometido al capital financiero y a la Troika.

Un periódico obrero debe ayudarles a ponerse en contacto, a debatir libremente, a luchar juntos para poder intervenir en los próximos choques entre clases y darse los medios de comunicación, colaboración y de organización necesarios.

Un periódico internacionalista que ayuda a establecer y reforzar las relaciones entre militantes y organizaciones a escala internacional y en particular en Europa en la lucha por la unión libre de naciones y pueblos soberanos de Europa liberada de las instituciones corruptas del gran capital, la U.E. y el F.M.I., y de los gobiernos que se someten a ellas.

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