(Publicado en la Carta Semanal 797 – ver en catalán)
En la primera parte de esta Carta Semanal explicamos el problema que supone el desmantelamiento del sector industrial, cuyo peso en el PIB se redujo de más del 30% a solamente el 12,1% (el 11,5% del empleo total), complementado con el cierre de la minería, así como de una parte considerable de la agricultura, la ganadería, la pesca, las oficinas bancarias, etc. Explicamos también que la desindustrialización fue una exigencia de las “instituciones europeas”, que actúan al servicio del capital financiero, especialmente estadounidense. Incluso ya estamos viendo como el supuesto contraejemplo de la industria del automóvil está amenazada, una vez que se agota la coyuntura que aprovecharon las multinacionales, bien subvencionadas con dinero público.










